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Ni la DANA ha impedido que Pepe cumpla la promesa que hizo a su mujer Antonia: "Antes de morir me pidió que cuidara de su perro Rambo"

Ni la DANA impide a Pepe cumplir la promesa a su mujer Antonia: "Antes de morir me pidió que cuidara de su perro Rambo"
Pepe y Rambo son inseparables tras la muerte de Antonia. INFORMATIVOS TELECINCO
  • La DANA que asoló la provincia de Valencia dejó sin ascensor el edificio de este anciano que acababa de sufrir un ictus, aún así siguió saliendo a la calle a pasear a Rambo

  • Rambo llegó a sus vidas hace cuatro años, cuando era tan solo un cachorro de tres meses. I

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Durante sus últimos seis meses de vida, Pepe no se separó ni un solo día de su mujer Antonia. Una grave enfermedad de riñón la llevó a ingresar en el hospital, donde estuvo junto a ella hasta el final. "Estaba muy preocupada por Rambo, un perrito que nos acababan de dar y al que quería mucho. Así que me hizo prometerle que cuando ella no estuviera iba a cuidarlo y cuidado está", asegura Pepe.

Una promesa que no ha sido fácil de cumplir. Pepe, vecino de Albal, fue uno de los miles de afectados de la DANA que arrasó la provincia de Valencia. Esa noche, el agua superó los dos metros de altura en su calle, destrozando los dos ascensores de su edificio. Un grave inconveniente para este anciano que había sufrido un ictus que afectó a su movilidad.

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Aún así, Pepe no falló a Antonia, y cada día, durante casi un año que estuvo sin ascensor, siguió bajando a la calle a su perro Rambo hasta tres veces al día. "Era difícil sin el ascensor porque tenía que coger al perro en brazos y no podía sujetarme a la barandilla de la escalera porque tengo la mano derecha prácticamente inmóvil tras el ictus".

Inseparables

Rambo llegó a sus vidas hace cuatro años, cuando era tan solo un cachorro de tres meses. Inmediatamente, Antonia se enamoró de él. "Lo quería mucho y Rambo a ella", recuerda Pepe. Pero Antonia enfermó y tuvo que separarse pronto de él. "Casi no lo pudo disfrutar".

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Tras la muerte de su mujer, Pepe se volcó en Rambo. "Mira aquí lo tengo siempre. Cuando me siento a ver la tele se pone en mis brazos y por las noches duerme conmigo", explica.

La compañía de este pequeño perro inquieto le ha dado vida a Pepe. "Me quedé solo en casa después de fallecer mi mujer, luego llegó la DANA, y Rambo siempre ha estado a mi lado".

Un amor al que Pepe corresponde con toda clase de mimos. "Lo llevo todos los meses a que le corten el pelo y lo que lo aseen. Me gusta que siempre esté muy limpio", asegura.

Con el ascensor ya reparado, Pepe y Rambo no fallan ni un solo día a sus paseos por el pueblo. "Nos viene muy bien a los dos porque me obliga a salir de casa y a caminar mucho. Eso fue bueno para él, pero para mí también. Somos inseparables", asegura.