Las redes sociales y la locura por la Luna llena: no todo lo que se dice al respecto es verdad

En muchas ocasiones, las redes sociales refuerzan estas ideas al repetir mensajes que parecen confirmar los efectos de la Luna sin ninguna evidencia científica
Si la Tierra dejara de girar durante apenas 5 segundos habría consecuencias: los humanos lo percibiríamos
MadridDesde que se alzó la vista al cielo nocturno por primera vez, la Luna ha sido fuente de diversos enigmas. Ha inspirado calendarios, poemas y leyendas. Pero, en la era de las redes sociales, el satélite ha pasado de ser un objeto de estudio científico a convertirse en el centro de una auténtica locura astronómica.
Muchas de estas publicaciones afirman que la Luna tiene el poder de influir en cambios emocionales, insomnio, ansiedad o incluso comportamientos extraños ligados a la influencia de esta fase lunar. El discurso es tan repetido que muchos lo dan por hecho: la Luna puede afectar a nuestro cuerpo y mente. Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto?
El mito del “efecto Lunar” en el comportamiento humano
Si ahora mismo se entrase a cualquier red social durante una Luna llena, se encontrarían diversas advertencias sobre cómo el satélite puede afectar al estado emocional de las personas. Se habla de “energías densas” y de un aumento de la agresividad. Incluso existe un término pseudocientífico: el efecto Translunático.
La creencia popular sostiene que, dado que la Luna tiene influencia en las mareas del océano y el cuerpo humano está compuesto por un 70% de agua, la Luna puede ejercer una especie de marea biológica en nosotros, provocando inestabilidad emocional o incluso, picos de criminalidad. No obstante, según la ciencia, es uno de los errores conceptuales más comunes, ya que la fuerza gravitatoria de la Luna es insignificante a escala de un cuerpo humano.
Varios estudios han analizado miles de registros policiales y de hospitales psiquiátricos, concluyendo que no existe ninguna correlación entre la Luna llena y el número de ingresos hospitalarios, accidentes o crímenes.
¿Se duerme peor con la Luna llena?
A diferencia de la locura o el crimen, el sueño sí que puede estar influido por la Luna llena según varios estudios científicos. En 2013, un estudio suizo publicado en Current Biology sugirió que, en condiciones de laboratorio, las personas tardaban más dormirse y tenían un sueño menos profundo durante la Luna llena, incluso sin verla.
Pero, la explicación no es mística, sino fotométrica. Antes de la luz eléctrica, la Luna llena era la principal fuente de iluminación nocturna. Teniendo en cuenta que nuestros ritmos circadianos están programados para reaccionar a la luz, si hay más luz ambiental, la producción de melatonina disminuye. Aunque, en la actualidad, con la contaminación lumínica, la luz de la Luna es casi irrelevante para nuestro cerebro.
La trampa de la “Superluna”
El término “Superluna” no es astronómico, es una denominación astrológica inventada por el astrólogo Richard Nolle en 1979, por lo que, cuando en redes sociales se avisa de que habrá una Superluna lo que ocurre en realidad es que coincide con el perigeo, es decir, el punto de su órbita más cercano a la Tierra.
Esto crea una ilusión lunar, cuando la Luna está cerca del horizonte, nuestro cerebro la compara con objetos terrestres conocidos: edificios, montañas o árboles. Al tener referencias de tamaño, el sistema visual puede engañar de alguna forma la percepción, haciendo que el cerebro piense que el disco lunar es enorme.
El papel del sesgo de confirmación
Para entender por qué tantas personas están convencidas de que la Luna llena tiene influencia en ellas, hay que hablar de un concepto esencial en psicología: el sesgo de confirmación. Se trata de una tendencia natural del cerebro humano a buscar, interpretar y recordar la información de manera que pueda confirmar sus propias creencias previas, mientras que se ignora o resta importancia a los datos que las contradicen.
Aplicado al caso de la Luna llena, este sesgo funciona de una manera muy clara. Si una persona ha escuchado que esta fase lunar puede afectar al sueño o a las emociones, es más probable que esté pendiente de cualquier señal que pueda encajar con esa idea. Por ejemplo, si duerme mal una noche de Luna llena, puede ser una especie de prueba de que la Luna sí que tiene influencia. Sin embargo, si duerme bien esa noche, ese dato pasará desapercibido.
Este mecanismo se ve reforzado aún más cuando entra en juego la repetición. En redes sociales, los mensajes sobre la Luna llena y sus supuestos efectos se multiplican creando una especie de sensación de consenso que no siempre está respaldado por la evidencia científica. Cuánto más se ve una idea, más familiar puede resultar y el cerebro tiende a interpretarla como cierta. A esto se le conoce como efecto de verdad ilusoria.
Además, este sesgo de confirmación no actúa solo. Suele ir acompañado de otros procesos cognitivos como son la memoria selectiva, ya que se recuerda más lo que produce un impacto o encaja con las expectativas, o la atribución causal simplificada, en la que se tiende a buscar una causa clara y única para lo que ocurre. De esta forma, si una noche, una persona se siente más inquieta, cansada o sensible, es muy tentador atribuirlo a un factor externo como puede ser la Luna en vez de pensar en variables más complejas como puede ser el estrés, la rutina, la alimentación o el uso de pantallas.
De esta forma, la Luna llena actúa como si fuera un marcador mental, ya que se trata de un evento visible, predecible y culturalmente cargado de significado, dando una explicación fácil a experiencias cotidianas.
