Drones contra orugas: el norte de Álava fumigará desde el aire sus pinares para acabar con la plaga de procesionaria

Diputación declara la plaga en tres localidades del norte de Álava: Ayala, Artziniega y Okondo
Alerta por la presencia temprana de las orugas procesionarias: por qué han iniciado su traslado antes de tiempo
Vitoria-GasteizLa oruga procesionaria, esa que anida en los pinos, pero que además se come sus hojas y los debilita en ocasiones hasta matarlos, se ha hecho fuerte en los pinares del norte de la provincia de Álava. Tanto es así, que la Diputación provincial ya ha publicado en el boletín oficial, el BOTHA, la declaración de la plaga en tres municipios: Ayala, Artziniega y Okondo, y deja la puerta abierta a otras localidades del territorio "donde se aprecien nuevas poblaciones que acabarán su ciclo larvario en el año 2026". Hay que actuar de forma "urgente" y el territorio vasco ya ha anunciado que lo hará fumigando con drones, un sistema que ya se probó el pasado verano.
La 'Thaumetopoea pityocampa', conocida como oruga procesionaria por las características filas largas como procesiones que conforman estas orugas para desplazarse se distribuye en masas de coníferas de toda Álava, aunque su presencia es muy destacada en la zona oeste de la provincia, donde se encuentra presente en una superficie cercana a las 1.690 hectáreas.
Álava ha alertado de la “urgente necesidad” de llevar a cabo tratamientos en parte de los montes afectados y opta por luchar contra la plaga desde el aire, con el uso de drones que fumigarán los tratamientos fitosanitarios sobre los pinares plagados de procesionaria.
Reacciones alérgicas
La extensión y densidad de los bosques afectados, la altura del arbolado, la orografía de los montes, con grandes pendientes en los terrenos, hace que “los tratamientos fitosanitarios contra la plaga desde tierra sean inviables o menos eficientes”. De ahí, que la ejecución óptima del tratamiento se deba hacer “por medios aéreos”.
La finalidad del tratamiento es, por un lado, contrarrestar el deterioro del arbolado y propiciar un equilibrado estado sanitario de los bosques de coníferas susceptibles a la plaga y, por otro, paliar los efectos alérgicos a la población humana y la cabaña ganadera. Cabe recordar que estos lepidópteros están cubiertos de una especie de pelillos, que contienen una toxina muy urticante, y que provoca graves reacciones alérgicas.
