La costa vizcaína la más afectada por la presencia de la carabela portuguesa
Un banco de medusas siembra el caos durante un triatlón en Valencia y deja cerca de 200 afectados
BilbaoArranca la semana y Euskadi respira aliviada tras superar el último episodio de calor extremo. Este lunes, con una temperatura ambiente de 24 grados, más propia del norte peninsular, y 21 grados en el agua, muchos se animan a salir de casa y a disfrutar de las playas vascas. Sin embargo, una nueva amenaza se cierne sobre los bañistas y esta vez, viene por el agua. Sí, porque las temidas carabelas portuguesas ya han hecho acto de presencia en la costa vasca, más concretamente, en algunas playas del litoral vizcaíno.
Las primeras se avistaron hace unos días en la playa vizcaína de Laga y este mismo sábado, estos organismos coloniales venenosos obligaron a prohibir el baño en cinco arenales de Vizcaya, si bien solo un día más tarde, la alerta se mantenía activa en la playa de La Arena, en Zierbena.
La situación este lunes 29, es la siguiente: las playas de Barinatxe y Arriatera-Atxabiribil tienen prohibido el baño, con bandera roja, y con presencia de medusas. Además, La Arena, Bakio, Toña, Laga y Ogella tampoco permiten el baño, según informa la Cruz Roja de Bizkaia.
Ni bañarse, ni tocarlas
La bandera amarilla, según marca el protocolo del departamento vasco de Salud, alerta a los usuarios de la playa de la presencia de estos organismos en el agua y recomienda evitar el baño y, por supuesto, aconseja no tocarlas. Cabe recordar que la picadura de las carabelas portuguesas es mucho más dolorosa que las del resto de medusas y causa escozor, picor y, hasta fiebre y vómitos en personas alérgicas.
El resto de arenales vizcaínos si permite el baño, aunque con bandera amarilla por precaución en Las Arenas, Gorrondatxe, Aritzatxi, Laidatxu, San Antonio, Laida y Karraspio. Con bandera verde, de baño libre, están Ereaga, Arrigunaga, Muriola, Plentzia, Gorliz, Armintza, Ea, Isuntza y Arrigorri.
Las carabelas portuguesas llegan hasta nuestras costas con las corrientes, desde el Atlántico Norte. Este es el tercer verano consecutivo en el que se detecta la presencia de estas falsas medusas en las playas del litoral vasco. Su visita es recibida con desagrado por el riesgo a sufrir su picadura urticante y porque, su presencia suele provocar el cierre de las playas, muy demandadas en esta época estival.
