El Ayuntamiento lamenta la "masificación" y que la propia fiesta se haya vuelto "excluyente" y estudia un cambio de modelo festivo
El dilema del municipio de Lekeitio para que la isla de Garraitz no se convierta en un nuevo Gaztelugatxe
BilbaoCon la masificación de algunos festejos populares ocurre como con la turistificación, es decir, que se pasa de recibir con los brazos abiertos a los visitantes a empezar a mirarles con recelo. Dice el refrán que ‘lo poco gusta y lo mucho cansa’, tal vez, por eso, en Lekeitio algunos residentes optan, desde hace un tiempo, por festejar desde la lejanía su amado y conocidísimo ‘Antzar Eguna’ o ‘Día del Ganso’, una tradición con más de 300 años de antigüedad y que tiñe de azul mahón el puerto de Lekeitio cada 5 de septiembre dentro de sus San Antolines.
Este año, un joven bilbaíno de 20 años falleció en el recinto festivo tras entrar en parada cardiorrespiratoria mientras presenciaba el 'Antzar Eguna', que acabó siendo suspendido.
La ausencia de los vecinos, que ponen tierra de por medio, apenas se deja notar en las calles de esta localidad costera atestadas de personas dispuestas a pasárselo bien durante esta fiesta, pero el ayuntamiento vizcaíno no ha pasado por alto la ‘espantada’ de “muchos vecinos” que “optan por marcharse del pueblo ese día”, ante una masificación que “genera situaciones de peligro en el municipio” y que impiden a “los niños y las personas mayores disfrutar del ‘Antzar Eguna’ como lo hacían antes”.
Bares cerrados y una reflexión en el aire
Bueno, pero los bares harán su particular ‘agosto’, aunque sea recién estrenado el mes de septiembre, pensarán algunos buscando el lado bueno ante el aluvión de visitantes dispuestos a entregarse a la fiesta. Pues sí, pero lo cierto es que en Lekeitio, según ha constatado el consistorio, “cada vez más bares permanecen cerrados”, en ‘Antzar Eguna’.
La deriva de la celebración se ha tornado en un “problema” que en Lekeitio han visto como se iba larvando con el paso de los años. Casi al mismo ritmo que aumentaba la popularidad de su fiesta lo hacía la inquietud por la avalancha de personas que llega al municipio en un solo día. Así, este año en previsión de que la situación se desbordara al coincidir ‘Antzar Eguna’ en sábado, el Ayuntamiento “solicitó a Bizkaibus que redujera la frecuencia de los autobuses de llegada, que habitualmente circulan cada 15 minutos, pero lamentablemente, nuestra petición no fue atendida”.
Aun con la resaca de la fiesta, los responsables municipales han puesto este año sobre la mesa este asunto. “Debemos plantearnos qué tipo de modelo se está gestando y a quién va dirigido realmente ‘Antzar Eguna’”. Así, en un comunicado han manifestado que “estamos normalizando una situación en la que el municipio se ve totalmente alterado durante una jornada y la propia fiesta se vuelve excluyente” y proponen de cara al próximo año, “abordar esta situación desde una perspectiva integral, priorizando la seguridad del municipio y salvaguardando la integridad tanto de la fiesta como de los vecinos”.

