Sardinas asadas, ristras de ajos al cuello y una teja al mar: así son algunas de las fiestas vascas que se celebran en julio

Ajos en uno de los puestos de venta ambulante durante el Día del Blusa y de la Neska en Vitoria, el 25 de julio
Aunque San Fermín sea la más popular, muy cerca de Pamplona este mes se celebran algunas de las fiestas con más arraigo.. Destinos Euskadi
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Bilbao“Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio San Fermín”, así dice la popular letra de esta canción sanferminera y es que es innegable, que la de Pamplona es la fiesta por antonomasia de este mes veraniego. Julio es sinónimo de San Fermín. Sí, pero también estos días se celebran, muy cerca de allí, algunas de las fiestas con más arraigo de otros muchos pueblos y ciudades vascas. Todas son diferentes, pero todas tienen algo en común: se celebran cada mes de julio. A continuación, hacemos un breve repaso de algunas de ellas, advirtiendo de antemano que otras muchas se quedarán inmerecidamente fuera de este listado.

Cada 16 de julio, la festividad de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros y del mar, se celebra por todo lo alto en muchos de los municipios costeros vascos. Entre los que marcan en rojo en su calendario este día están los vizcaínos Barakaldo, Sopela, Plentzia o Santurtzi. Precisamente, en esta última localidad la procesión marítima se convierte en el acto central de las fiestas patronales, del 19 al 19 de julio, y atrae hasta aquí a miles de personas.

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Mientras la vecina Pamplona aun ni ha llegado al ecuador de su semana festivo, el 10 de julio en Santurtzi huele a sardinas asadas. Las calles Itsasalde y Juan XXIII se convierten en el epicentro de esta gran sardinada donde se reparten gratuitamente miles de sardinas asadas al carbón.

Procesión marítima Nuestra Señora del Carmen, en Santurtzi
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Y sí, para disfrutar de las siguientes fiestas hay que cruzar la frontera, del 15 al 19 de julio estalla la alegría en Baiona (Iparralde) en la que está considerada como una de las fiestas más multitudinarias de Europa. Cinco días y cinco noches en las que las calles de la capital labortana se tiñen de rojo y blanco, a imagen y semejanza de Pamplona, aunque aquí los encierros no son los protagonistas sino las charangas, bandas y grupos musicales que llenarán la ciudad. Cinco días y cinco noches en las que el Rey León preside las festividades desde el balcón del Ayuntamiento. Eso sí, aviso a navegantes: quienes no residan en Baiona deberán pagar una tasa de 15 euros para acceder al recinto festivo y portar siempre a la vista una pulsera Fetes Pass, al más puro estilo de un festival. 

Una teja al mar

Para acudir a las ‘Madalenas’ hay que guardar la indumentaria blanca y roja, porque aquí el outfit manda vestir de azul marino y pañuelo, vestimenta típica de los hombres de la mar de esta zona costera. Cada 22 de julio esta fiesta de tradición marinera hermana a tres localidades costeras vizcaínas: Bermeo, Mundaka y Elantxobe.

Isla de Ízaro, perteneciente a Bermeo

‘Madalen Eguna’ rememora una antigua disputa entre los municipios de Bermeo y Mundaka por la posesión de la Isla de Ízaro. Cuenta la tradición que para terminar con la disputa ambas localidades compitieron en una regata y Elantxobe ejerció de árbitro. En esta regata Bermeo resultó ganador y La Isla de Ízaro pasó entonces a convertirse en propiedad de esta localidad.

Desde entonces, todos los años el 22 de Julio, se celebra la fiesta de Madalenas en la que en una romería marítima hasta la Isla de Ízaro, el ayuntamiento de Bermeo lanza una teja al mar simbolizando que desde ese lugar, todo pertenece a Bermeo. Tras llegar a la Isla se coloca en el lugar más alto una Ikurriña y la bandera de Bermeo y tras esto, las embarcaciones se dirigen hacia Elantxobe donde el alcalde de dicha localidad entrega la makila o bastón de mando al alcalde de Bermeo. Por cierto, que también Errenteria (Guipúzcoa) celebra ‘Madalenas’, entre el 21 y el 25 de julio.

No apta para Victoria Beckham

El 25 de julio, festividad de Santiago, Vitoria celebra el Día del Blusa y de la Neska, preludio de las cercanas fiestas de la Virgen Blanca. Las Cuadrillas de Blusas y Neskak son el alma de la fiesta en esta ciudad: animan la ciudad y organizan actividades que van desde verbenas, juegos infantiles, degustaciones, pasacalles y paseíllos hasta diversas competiciones, sean de bolos, deportes rurales u otras no tan ortodoxas como la carrera de Goitiberas.

Por cierto, que esta fiesta no es apta para Victoria Beckham porque toda la ciudad se impregna de un reconocible olor a ajo. Los puestos ambulantes de venta de ajos ocupan la cuesta San Francisco, de extremo a extremo, y es tradición comprar una ristra y pasearse con ella al cuello hasta la vuelta a casa.