Cinco viticultores fallecidos en seis años: el reguero de muertes que deja en Rioja Alavesa el tufo del vino, "un asesino al que no ves venir"
Este gas es inodoro e incoloro y suele acumularse especialmente en zonas bajas y espacios con poca ventilación
Un hombre de 63 años muere en un lagar de Monterrei asfixiado por los gases de la fermentación del vino
Vitoria-GasteizRioja Alavesa afronta este año su vendimia más temprana de la historia, por las carreteras de la comarca ya a mediados de agosto empezaron a circular los primeros tractores con los remolques cargadas de racimos de uva. Como cada año los temporeros se afanan, corquete en mano, en cosechar; las básculas pesan lo recogido y las bodegas llenan sus depósitos, donde empieza a fermentar la uva. Un ‘abc’ que los viticultores de esta zona se saben de memoria. Lo mismo que de padres a hijos se transmite una única y vital advertencia para esquivar al asesino invisible y mortal que les acecha cada temporada: el tufo.
Pese a ser una amenaza de sobra conocida, este año, un vecino de Lanciego ha muerto en plena vendimia, víctima de la acumulación del dióxido de carbono (CO2) que se produce durante la fermentación de la uva y que impide circular el oxígeno.
En altas concentraciones es letal: “Un asesino al que no se le ve venir”, porque a pesar de ser conocido popularmente como tufo, este gas es inodoro e incoloro, suele acumularse especialmente en zonas bajas y espacios con poca ventilación y actúa de forma rápida y letal. Tanto es así, que en este último accidente, registrado el pasado 4 de septiembre, el propietario de la bodega Hermanos Calleja, David Calleja, pudo ser rescatado tras caer al lago donde almacenaba y fermentaba la uva en su bodega, pero los intentos por reanimarle fueron infructuosos.
Cinco muertos en seis años
La tragedia ha reabierto viejas heridas en un municipio que vio morir hace solo tres años a otros dos vecinos en similares circunstancias. Ocurrió en la bodega familiar Crespo Zabala y los dos fallecidos eran cuñados. Gerardo cayó al depósito y trataron de sacarlo sin éxito, por lo que su cuñado Félix bajó por la escalera para ayudarle y acabó también muriendo. Además de los dos fallecidos de 60 y 61 años, una tercera persona tuvo que evacuada de urgencia por haber inhala el mismo gas.
Desde hace seis años, el tufo se había cobrado la vida de cuatro personas, además de estas dos víctimas mortales, otros dos trabajadores, que además eran primos, perdieron la vida en 2020 al caer accidentalmente a un depósito de uvas en la bodega Espada Ojeda de Lapuebla de Labarca. Ahora la lista sube a cinco.
En el proceso de la fermentación del mosto para convertirse en vino, los azúcares de la uva y las levaduras producen y liberan etanol (alcohol) y dióxido de carbono (CO2). El dióxido de carbono es un gas imperceptible, que no entraña peligro en pequeñas dosis, pero liberado en grandes cantidades hace perder la consciencia y produce la muerte por asfixia en unos pocos minutos.
Durante los días de calor y sobre todo, cuando más cantidad de uva se acumula en los lagos es cuando el peligro aumenta. Atrás han quedado las viejas prácticas de entrar con una vela encendida a la bodega para si se apagaba, ante la falta de oxígeno, salir rápido y evitar la tragedia. Hoy en día existen detectores que permiten monitorizar mediante sensores el temido dióxido de carbono. Sin embargo, el tufo sigue tiñendo de negro las vendimias en Rioja Alavesa.
Ventilar y no entrar solos
Entre las principales recomendaciones para evitar riesgos está la de garantizar una ventilación adecuada de las instalaciones, utilizar sistemas de detección de CO2 fijos o portátiles y comprobar las condiciones de la atmósfera antes de acceder a depósitos o espacios en los que pueda existir acumulación de gases, manteniendo su control durante los trabajos.
Asimismo, siempre que sea posible, se debe evitar la entrada en depósitos o espacios confinados y utilizar procedimientos de trabajo que permitan realizar las tareas desde el exterior. Cuando el acceso resulte imprescindible, debe realizarse con las medidas de protección y los procedimientos de seguridad establecidos.
El Gobierno vasco insiste especialmente en la necesidad de no trabajar nunca en solitario en zonas de riesgo, manteniendo una vigilancia y comunicación permanente desde el exterior cuando se realicen trabajos que puedan entrañar peligro.
Ante cualquier alarma o indicio de presencia de “tufo”, se debe abandonar inmediatamente la zona y avisar al resto de personas, evitando entrar para intentar rescatar a una persona afectada sin disponer de los equipos y
El Gobierno vasco recuerda que la prevención y la seguridad deben mantenerse como una prioridad durante toda la campaña e insta a bodegas y trabajadores a no bajar la guardia durante estas semanas de especial intensidad, siguiendo los protocolos establecidos y adoptando todas las medidas necesarias para evitar nuevos accidentes.