Las emotivas palabras de una paciente oncológica en Pontevedra a las enfermeras y auxiliares: "Gracias por ser la luz en un camino incierto"

Carta hospital gallego
La mujer ha querido agradecer a través de palabras el trato y el cariño recibido en unos momentos tan difíciles. Cedida
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Los pasillos de los hospitales están repletos de infinidad de historias, anécdotas y experiencias de cada uno de sus pacientes y trabajadores. Algunas muy emotivas, como la que ha contado una paciente oncológica del Hospital Provincial de Pontevedra. Ella no ha querido protagonismo, pero si ha permitido que el Complexo Hospitalario Universitario de Pontevedra (CHOP) comparta una carta de agradecimiento que escribió a mano dedicada al personal del hospital.

El texto, al que ha tenido acceso la web de Informativos Telecinco, fue escrito hace unas semanas como agradecimiento a las enfermeras y auxiliares de la planta de oncología del hospital gallego. Con ella quiso agradecer el trato y los cuidados recibidos, además del cariño, importante especialmente en unos momentos tan difíciles para ella.

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La mujer cuenta en el principio de la carta lo importante que han sido para ella las enfermeras. “En medio de esta etapa que jamás imaginé recorrer, encontré en vosotras un refugio inesperado. No solo habéis cuidado de mi salud; también mis miedos, mis dudas y mis silencios”, cuenta.

"He visto cómo entrabais en la habitación con una sonrisa capaz de levantar el ánimo"

La paciente se fija en “cada mirada atenta, en cada palabra suave y en cada gesto lleno de paciencia”, en el que encontró “una mano que me sostenía cuando más lo necesitaba”. Tampoco esquiva hablar de los momentos más difíciles de su tratamiento oncológico.

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“He visto cómo entrabais en la habitación con una sonrisa capaz de levantar el ánimo incluso en los días más pesados. He sentido cómo vuestra cercanía hacía más llevadero el dolor”, continúa, para hablar y poner en valor la importancia de los sencillos gestos.

He descubierto que la verdadera fortaleza no siempre hace ruido: a veces se manifiesta en la ternura con la que colocan una manta, en la forma en que escuchan sin prisa, o en el simple hecho de permanecer ahí, presentes, sin pedir nada a cambio”, escribe.

La paciente concluye su carta agradeciendo a las enfermeras “ser la luz en un camino incierto” y por “regalar humanidad en cada gesto”. “Me llevo un profundo respeto, una gratitud inversa y el recuerdo de personas que transforman el dolor con su bondad. Con todo mi corazón”, concluye.