Gastón llegó con 10 años desde un acuario de Brest en Francia
Come tres veces a la semana merluza, caballa y calamar
A CoruñaPocos son los niños y adolescentes coruñeses que no conocen a Gastón. Si hay un animal alabado y querido en A Coruña es este tiburón toro, que llegó hace 20 años al acuario coruñés y que ha visto a pasar, tras el cristal del acuario a miles de visitantes de varias generaciones.
Gastón llegó el 24 de febrero de 2006 hasta A Coruña procedente del acuario de Brest, en la Bretaña francesa, donde según cuentan no se llevaba demasiado bien con sus compañeros de acuario. “Andaba zurrándose con otros machos porque iban detrás de la misma hembra y eso les generaba un problema en las instalaciones”, relata Antonio Villar, biólogo y conservador del acuario coruñés. Los responsables de los acuarios decidieron hacer un intercambio y desde entonces Gastón vive en el tanque Nautilus, de Aquarium Finisterrae, en A Coruña y allí no pasa el tiempo solo. Acompañado de otras especies de tiburones, y grandes peces atlánticos se ha convertido en una de las estrellas del recinto.
Llegó con unos 10 años, así que sus cuidadores calculan que ahora tiene unos 30 años. “Está algo mayor”, cuenta Antonio, una de las personas que mejor lo conocen, “casi como a un hijo”. Lo ha visto crecer aquí y hasta “le ha buscado novia”.
Intentan lograr su reproducción pero no está siendo fácil
“Al menos una amiga”, cuenta Antonio. Porque una de las funciones del acuario además de la divulgación y el conocimiento de las especies es el control de la reproducción, “para poder seguir aportando conocimiento, pero está siendo complejo”, detalla.
Gastón es un depredador, recuerda Villar, “y nunca vamos a dejar que pase hambre”. Por eso come tres días a la semana. “Tratamos de que esté bien alimentado, le establecemos una dieta en función de sus necesidades”. Con el asesoramiento de la veterinaria, “come lo que más le gusta: troncos de merluza, caballa grande y calamar”, y durante algunas épocas del año se le añaden vitaminas.
Este tiburón toro está cuidado y vigilado las 24 horas, pero a veces por su edad, “les da algunos sustos”, relatan desde el acuario. “Se queda posado un tiempo prolongado y nos quedamos preocupados” cuenta Antonio. "Pasa también como con las focas o las morenas, se quedan mucho rato parados, parece que se han muerto, pero no, están respirando”, detalla.
En estos 20 años tampoco han faltado las anécdotas con Gastón, a quien le puso nombre Ramón Núñez, el impulsor de los tres museos científicos coruñeses. Vilar llega a contar que ha habido hasta bulos y leyendas urbanas. “Se corrió la voz de que había muerto” y los niños, preocupados llegaban hasta el acuario "corriendo y preguntando por él". Este martes cumple 20 años de estancia en el acuario coruñés y aunque no le han preparado ninguna celebración especial, saben que serán muchos los que quieran pasar a saludarlo y felicitarlo.

