Dos antiguos rivales del remo gallego hacen juntos el Camino de Santiago tras cambiarles la vida: "Vamos a por la unión"
Su expedición, que partió de Sevilla y prevé llegar a Santiago el 18 de julio, reúne a cinco personas con gran discapacidad
Completan el grupo la canguesa Laura Martínez, la cambadesa Merchi Álvarez y la vasca Naira Arteaga
Los gallegos Suso Valverde y Pablo Paz, antiguos rivales sobre el agua al ser ex remeros del Meira y el Tirán respectivamente, comparten ahora un mismo reto (aunque esta vez sobre ruedas): recorrer en bicicleta los 1.000 kilómetros que separan Sevilla y Santiago de Compostela a través de la Ruta de la Plata en una actividad organizada por DisCamino. Esta asociación, creada en Vigo en 2009, hace posible que personas con discapacidad puedan realizar el Camino de Santiago mediante bicicletas adaptadas y la ayuda de pilotos voluntarios que los acompañan durante todo el trayecto.
Un accidente laboral dejó a Valverde con una paraplejia, mientras que un ictus cambió la vida de Paz hace diez años al provocarle una hemiplejia. Hoy, ambos vuelven a remar pero de manera simbólica en la misma dirección: demostrar que la discapacidad no impide afrontar desafíos como el Camino de Santiago al tiempo que reclaman que sus antiguos clubes dejen a un lado la fuerte rivalidad que los separa y unen fuerzas juntos: "A ver si tanto Meira como Tirán se dejan de tonterías y unen fuerzas para ser un club grande y potente, para ser un referente a nivel nacional del remo en banco fijo", reclama Pablo en un vídeo subido a redes. "Vamos a por la unión", añade Suso, "Meira y Tirán, fuerza Moaña" concluyen.
Etapas a altas temperaturas
La expedición encara este jueves una nueva jornada desde primera hora de la mañana. Por delante, 72 kilómetros "duros" entre Oliva de Plasencia y Guijuelo, una etapa que el grupo afronta bien temprano para esquivar las altas temperaturas que están marcando el recorrido desde la primera etapa y que incluye la subida de los puertos de Béjar y el de La Vallejera.
La expedición, que arrancó el pasado viernes en Sevilla y espera llegar a Santiago de Compostela el próximo 18 de julio, está integrada, además de por los dos vecinos de Moaña, por la canguesa Laura Martínez, la cambadesa Merchi Álvarez y la vasca Naira Arteaga, acompañados en todo momento por los pilotos voluntarios de la asociación que hacen posible cada etapa.
Del duelo en las traineras al compañerismo sobre ruedas
La historia de Valverde y Paz refleja el espíritu de DisCamino. El primero, como decimos, quedó parapléjico tras sufrir un accidente laboral, mientras que el segundo padece una hemiplejia en el lado izquierdo como consecuencia de un ictus que sufrió hace una década.
Ambos recuerdan con humor la histórica rivalidad entre Meira y Tirán en el banco fijo, aunque ahora aseguran que la competición ha quedado atrás. "Aquí no gana ni pierde Meira o Tirán, gana DisCamino", resume Valverde en uno de los vídeos compartidos por la asociación durante el viaje. Paz, por su parte, aprovecha para lanzar un mensaje de unión entre ambos clubes de remo.
Madrugones para escapar del calor
Las elevadas temperaturas están condicionando el desarrollo de la ruta. El grupo comienza cada jornada antes del amanecer: se levanta sobre las cinco de la mañana y empieza a pedalear alrededor de las seis y media para evitar las horas de más calor lo que añade dificultad al ya de por sí duro reto.
Según explica Suso Valverde, la etapa más exigente fue la primera, desde Sevilla, debido al intenso calor y a los fuertes desniveles de la Sierra Norte de Andalucía. Desde entonces, aunque el esfuerzo sigue siendo considerable, las jornadas han resultado algo más llevaderas. Este lunes el equipo completó la cuarta etapa, de 63 kilómetros, entre Torremejía (Badajoz) y Aldea del Cano (Cáceres), donde volvió a recibir el apoyo de vecinos e instituciones locales, una constante desde el inicio del viaje.
Un recuerdo permanente para Gerardiño
La jornada también estuvo marcada por la emoción. Los integrantes de DisCamino rindieron homenaje a Gerardo Fernández Costa, "Gerardiño", fallecido el pasado noviembre y uno de los participantes de la primera Ruta de la Plata organizada por la asociación en 2015.
Según relata la prensa local, el grupo recreó una fotografía tomada hace una década junto a uno de los conocidos toros de Osborne, un gesto cargado de simbolismo que Javier Pitillas, fundador y alma de DisCamino, resumió con una frase: "El mismo toro, la misma luz, las mismas sombras y una más: la falta de nuestro compañero".
Con ese recuerdo muy presente, la expedición continúa avanzando hacia Santiago, demostrando que el Camino también puede recorrerse derribando barreras gracias al esfuerzo colectivo y al apoyo de los voluntarios que acompañan a cada participante.