Obituarios

Muere a los 107 años la "abuela de Santiago de Compostela": dirigió dos empresas y fue la maestra más joven de Galicia

Carmela Canedo, la mujer más mayor de Santiago, ha fallecido dejando un impresionante legado. Redacción Galicia
  • La santiaguesa fue empresaria desde muy joven y estuvo al frente de negocios familiares en una época poco habitual para las mujeres

  • Su sobrino Santi Montes recuerda a una mujer “sorprendente” que mantuvo intactas sus ganas de disfrutar de la vida hasta el final

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Santiago despide a Carmela Canedo, la que hasta ahora era la mujer más longeva de la ciudad, que falleció a los 107 años en su propia casa, el lugar donde vivió durante gran parte de su vida. Su sobrino Santi Montes, que estuvo a su cuidado durante sus últimos años, recuerda a una mujer “sorprendente”, con una trayectoria marcada por el esfuerzo, la independencia y una enorme capacidad para adaptarse a los cambios de un siglo entero.

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Una mujer adelantada a su tiempo

Carmela Canedo abrió camino en un mundo empresarial dominado por hombres durante la etapa posterior a la posguerra. Según explica con orgullo su sobrino, fue una mujer que “intentó hacerse un sitio en un mundo de hombres” y que asumió responsabilidades que no eran habituales para una mujer de su generación.

Tras el fallecimiento de sus padres, Carmela quedó al frente del hotel familiar que habían creado sus abuelos, una responsabilidad que asumió siendo todavía joven. Con menos de 30 años ya gestionaba dos negocios, algo poco frecuente para la época.

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Una vida ligada a la hostelería

La trayectoria profesional de Carmela estuvo vinculada principalmente al sector hostelero. Se hizo cargo del hotel familiar en Santiago y posteriormente puso en marcha la pensión La Perla, en A Coruña, consolidando una faceta empresarial que marcó buena parte de su vida.

Su sobrino destaca que detrás de esa imagen de empresaria había una mujer con mucha iniciativa y con una gran personalidad. “Fue una persona sorprendente”, señala Santi Montes, quien recuerda que su tía siempre mantuvo una actitud activa y una enorme curiosidad por todo lo que ocurría a su alrededor.

Testigo de más de un siglo de historia

A lo largo de sus 107 años de vida, Carmela Canedo fue testigo de algunos de los grandes acontecimientos del último siglo. Entre sus recuerdos más especiales estaba haber visto pasar por Santiago a tres reyes de Inglaterra, una experiencia que siempre conservó en la memoria.

Pero uno de los momentos que más recordaba era mucho más cercano: el paso del cortejo fúnebre de Ramón María del Valle-Inclán por las calles de Santiago, una escena que quedó grabada en su recuerdo y que solía contar a su familia.

El cariño de una familia que la acompañó hasta el final

Carmela falleció rodeada del entorno que había formado durante una vida extraordinariamente larga. Vivió y murió en su propia casa, acompañada por su familia, algo que su sobrino considera especialmente importante.

Santi Montes explica que mantuvo una relación muy cercana con ella y que durante los últimos años estuvo encargado de cuidarla. “Tuvo una vida muy larga, pero siempre se le hizo corta por sus enormes ganas de disfrutarla”, resume.

Carmela era la última superviviente de cinco hermanas. Su hermana Chelo murió hace tres años con 103 años, dejando una historia familiar marcada por la superación y una longevidad poco común.