El mar de Galicia se calienta y AEMET lanza una advertencia: “Los huracanes podrían llegar a nuestras costas”
El agua de las Rías Baixas ha alcanzado este verano los 23 grados, frente a los 16-18 grados que marca habitualmente la media en agosto
Hemos hablado con Alejandro Andrade, jefe de Predicción de AEMET en A Coruña, que explica las causas de este calentamiento y advierte de sus posibles consecuencias
Este verano no solo está dejando temperaturas extremas en tierra; el calor también se está acumulando bajo el agua y Galicia no escapa a una tendencia que afecta a buena parte de los mares europeos. Un reciente análisis de World Weather Attribution señala que las aguas que rodean España se están calentando a un ritmo superior al del conjunto del planeta y que las olas de calor marinas se han extendido por amplias zonas del Atlántico y el Mediterráneo.
El Atlántico que baña Galicia también se está calentando y este verano lo está haciendo a un ritmo especialmente llamativo. En las Rías Baixas, el agua ha alcanzado ya los 23 grados, varios grados por encima de los valores habituales de agosto. En A Coruña, la temperatura media del mar ronda los 19 grados, cuando lo normal en estas fechas es situarse entre 17 y 18.
Pero el dato más llamativo no está solo en los termómetros. El aumento de la temperatura del océano puede tener consecuencias sobre el tiempo y sobre los ecosistemas gallegos. Y, a más largo plazo, abre la puerta a escenarios que hasta ahora parecían muy alejados de la costa gallega. "Si sigue aumentando la temperatura, hay un riesgo de que en un futuro los huracanes puedan llegar hasta nuestras costas", advierte Alejandro Andrade, jefe de Predicción de AEMET en A Coruña.
El experto vincula este posible escenario a la progresiva subida de la temperatura del océano. Aunque no significa que Galicia vaya a recibir huracanes de forma habitual, el calentamiento de las aguas puede modificar las condiciones necesarias para que estos sistemas tropicales mantengan su intensidad durante más tiempo y alcancen latitudes más septentrionales.
El agua de las Rías Baixas llega a los 23 grados
La advertencia llega en un verano en el que el calentamiento del mar resulta especialmente evidente en algunos puntos de la geografía gallega: “En Galicia se está notando el aumento de la temperatura del mar, aunque no tanto como en el Cantábrico y el Mediterráneo”, explica Andrade. La diferencia es especialmente notable en las Rías Baixas. En agosto, la temperatura media del agua suele situarse entre 16 y 18 grados, pero este año se están registrando valores de hasta 23 grados. En A Coruña, el incremento es menor, aunque también se aprecia con claridad. La media habitual durante agosto se mueve entre 17 y 18 grados y este año se sitúa alrededor de los 19 grados.
El responsable de AEMET explica que hay dos factores detrás de este escenario. El primero es el calentamiento global: “El 90% del calentamiento lo está absorbiendo el océano”, señala, y el segundo, apunta, “tiene una relación directa con las condiciones meteorológicas de este verano: la ausencia de vientos del norte y del nordeste”. Estos vientos favorecen el conocido como afloramiento, un fenómeno especialmente importante en la costa gallega que permite que aguas profundas y más frías asciendan hacia la superficie.
“El afloramiento modera un poco el calentamiento, pero aun así se está notando especialmente este año”, apunta Andrade. En las Rías Baixas, donde este mecanismo está teniendo menos presencia, el efecto resulta todavía más evidente.
Un mar más caliente puede alimentar tormentas más fuertes
El calentamiento del océano no se limita a cambiar la temperatura del agua, también puede tener consecuencias sobre la atmósfera. Andrade advierte que entre los posibles efectos se encuentra una mayor intensidad de determinados fenómenos meteorológicos: “Esto tiene consecuencias en la meteorología, fenómenos meteorológicos más extremos, como tormentas más fuertes…”, explica.
El motivo está relacionado con la capacidad de las aguas cálidas para aportar más humedad y energía a la atmósfera. El calentamiento del mar puede contribuir así a generar condiciones más favorables para episodios de precipitaciones y tormentas intensas. Y es precisamente en este contexto donde cobra especial relevancia su advertencia sobre los huracanes: cuanto más cálidas sean las aguas, más favorables pueden resultar para la evolución de estos sistemas.
El cambio también se nota en la fauna marina
El mar gallego tampoco es ajeno a las consecuencias sobre los ecosistemas. Un aumento sostenido de las temperaturas puede alterar las condiciones de vida de numerosas especies y favorecer cambios en su distribución. Andrade señala posibles efectos especialmente relevantes para Galicia: “La muerte o disminución del marisco y de su calidad”.
A ello se suma la llegada o expansión de especies propias de aguas más cálidas: “Puede producirse la aparición de especies foráneas tropicales o subtropicales, como el pez globo o algunas especies de medusas”, apunta. El calentamiento del océano puede provocar además desplazamientos de especies hacia zonas donde encuentren unas condiciones térmicas más adecuadas, alterando ecosistemas y actividades económicas vinculadas al mar.
Galicia, dentro de un océano cada vez más cálido
El escenario gallego se enmarca en un calentamiento que afecta a amplias zonas de los mares que rodean Europa. Un análisis de World Weather Attribution concluye que las aguas del Atlántico y del Mediterráneo próximas a España se están calentando más rápido que la media global y atribuye buena parte de este aumento al cambio climático provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero.
En el caso del Mediterráneo, los investigadores calculan que el calentamiento atribuible al cambio climático alcanza los dos grados, mientras que para el golfo de Vizcaya y la costa ibérica estiman alrededor de 1,4 grados.
En Galicia, el efecto de este verano se hace especialmente visible al comparar los registros actuales con las temperaturas medias habituales. Y la advertencia de AEMET apunta a que el problema no se limita al presente: si el calentamiento del océano continúa, también podrían cambiar los fenómenos meteorológicos que afectan a la costa gallega, esa en la que tan difícil era meter el pie sin congelarse de frío hace menos de una década.