Ocio

700 metros de adrenalina: el tobogán gigante de Calafell, en Tarragona, que engancha a pequeños y adultos

Una joven disfruta de su experiencia en Calafell Slide
Una joven disfruta de su experiencia en Calafell Slide.. Calafell Slide
  • Esta atracción está planteada para un público amplio, pues la edad mínima para utilizarla es de 3 años

  • El precio de un viaje individual es de 3 euros, aunque existen bonos con descuento como seis viajes por 15 euros

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TarragonaCalafell es conocido por sus playas, su costa y su ambiente mediterráneo, pero a pocos minutos del casco urbano hay una propuesta de ocio que lleva más de tres décadas haciendo las delicias de niños, jóvenes y adultos. No hace falta entrar en un gran parque temático para vivir una dosis de velocidad y emoción: basta con subirse a un pequeño trineo y dejarse llevar por 700 metros de curvas y descenso.

Se trata de Calafell Slide, un tobogán de verano situado en la Montaña Escarnosa, frente al casco antiguo de esta localidad tarraconense. La instalación se ha convertido en una de las propuestas más singulares para quienes buscan un plan diferente en la Costa Dorada, especialmente en familia o con amigos. Su recorrido, además, tiene una particularidad que permite adaptar la experiencia a cada usuario: cada persona puede controlar la velocidad de su propio trineo.

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La propuesta es sencilla, aunque la experiencia tiene bastante más emoción de la que puede sugerir la palabra “tobogán”. Los visitantes se acomodan en un trineo que asciende hasta el punto de inicio del descenso y, una vez arriba, comienza un recorrido de 700 metros en el que se suceden curvas y cambios de ritmo. El propio usuario puede acelerar o frenar durante el trayecto, siempre siguiendo las normas de seguridad de la instalación.

Un tobogán con más de 35 años de historia

Calafell Slide abrió sus puertas en junio de 1989, después de que el suizo Hans Zimmermann impulsara la construcción de la instalación. Desde 2007, la gestión está en manos de su hijo, Roy Zimmermann. Más de tres décadas después de su inauguración, el recinto continúa funcionando como una alternativa de ocio familiar en una zona especialmente vinculada al turismo de playa.

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Aunque existen cientos de instalaciones similares repartidas por diferentes países, la propia empresa destaca que esta propuesta es única en la Península Ibérica. El sistema procede de la empresa alemana Wiegand Slide, especializada desde hace décadas en este tipo de toboganes de trineos.

La experiencia no está pensada únicamente para quienes buscan bajar a toda velocidad. Esa es, precisamente, una de sus principales características: cada usuario puede decidir el ritmo. Hay quien prefiere afrontar el descenso con prudencia y disfrutar del entorno, mientras otros optan por una bajada más intensa.

La instalación cuenta además con un sistema fotográfico que registra la experiencia y la velocidad del participante. Una herramienta que puede añadir un componente de competición amistosa entre familiares o grupos de amigos y que permite comprobar quién ha sido el más rápido del grupo.

Un plan para niños, familias y grupos de amigos

Uno de los atractivos de Calafell Slide es que está planteado para un público amplio. La edad mínima para utilizar la atracción es de 3 años. Los niños de entre 3 y 7 años deben realizar el recorrido acompañados por una persona mayor de 16 años, mientras que a partir de los 8 años pueden montar solos.

El precio de un viaje individual es de 3 euros, mientras que existen bonos con descuentos. En la información publicada actualmente por la instalación, el paquete de seis viajes tiene un precio de 15 euros. Los bonos pueden compartirse entre varias personas y tampoco es obligatorio utilizarlos todos el mismo día.

Además del propio descenso, el recinto dispone de terraza y bar, donde se sirven bebidas y tapas. También permite organizar celebraciones y actividades para grupos, como cumpleaños infantiles o excursiones escolares y deportivas.

El ambiente familiar es, de hecho, uno de los aspectos que más destacan quienes ya han probado la experiencia. Entre los comentarios compartidos por usuarios en redes sociales aparecen mensajes como “hemos ido muchas veces, nos encanta” o “repetimos todos los años, planazo”. Otros usuarios que todavía no han visitado la instalación aseguran que “se ve divertidísimo” o que se apuntan la propuesta para una futura escapada.

A una hora de Barcelona

La ubicación es otro de sus puntos fuertes. Calafell Slide se encuentra aproximadamente a una hora en coche de Barcelona, a media hora de Tarragona y a unos 20 minutos de Vilanova i la Geltrú, según la información facilitada por la propia instalación. Está situado en el Camí de Ca la Manela, frente al casco antiguo de Calafell.

No es necesario reservar con antelación para grupos de menos de diez personas. La instalación también dispone de aparcamiento gratuito. Para quienes lleguen en tren, el recinto señala que se encuentra a unos 25 minutos a pie de la estación de Calafell, aunque no existe transporte público directo hasta la entrada.

Así, en una zona donde el verano suele asociarse a la playa y al Mediterráneo, este tobogán gigante de 700 metros ofrece una alternativa diferente: un descenso en trineo, curvas, velocidad regulable y la posibilidad de compartir la experiencia entre varias generaciones.