Santiago pone precio a su éxito turístico: el precio de los hoteles toca techo este verano

El precio medio de una habitación de hotel alcanzó en julio los 105,31 euros, máximo de la serie histórica
La ciudad encadena cinco años de subidas en julio y es la segunda ciudad gallega con los hoteles más caros, solo por detrás de A Coruña
Santiago de Compostela vive otro verano de calles abarrotadas, plazas llenas y largas esperas a las puertas de su principal icono, la Catedral. Las calles del casco histórico concentran buena parte de esa presión turística y, en los momentos de mayor afluencia, las colas para acceder al templo pueden alcanzar hasta una hora. Y mientras la ciudad se llena de visitantes, también sube el precio de quedarse a dormir en ella.
El pasado julio, alojarse en un hotel de Santiago costó una media de 105,31 euros por noche, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Es el precio más elevado registrado desde que comenzó la serie y supone un aumento del 4,47 % respecto a julio de 2025: unos 4,5 euros más por habitación en apenas un año.
La cifra confirma además una tendencia que no parece frenarse. En julio de 2021, la tarifa media era de 77,31 euros. Desde entonces, el precio ha avanzado año tras año: 88,99 euros en 2022, 90,29 en 2023, 95,54 en 2024 y 100,81 en 2025. En cinco años, el incremento alcanza aproximadamente el 36 %.
A Coruña adelanta a Santiago
Sin embargo, Compostela no es la ciudad gallega con el alojamiento hotelero más caro; A Coruña ocupa ahora la primera posición, con una tarifa media de 113,94 euros, frente a los 99,30 euros del mismo mes del año pasado. La capital gallega se sitúa así en segunda posición, seguida de Vigo, donde dormir costó de media 100,14 euros. La ciudad olívica también experimentó un fuerte incremento, de casi nueve euros respecto a julio de 2025.
Mucho más económicos fueron los precios registrados en Ourense, con 70,70 euros, y Lugo, con 60,13 euros. Ourense fue, además, la única de las cuatro grandes ciudades gallegas donde la tarifa media bajó respecto al año anterior: pasó de 71,33 a 70,70 euros. La comparación con 2021 permite comprobar que el encarecimiento no es exclusivo de Compostela. A Coruña ha pasado de 73,70 a 113,94 euros; Vigo, de 64,01 a 100,14; Ourense, de 55,55 a 70,70, y Lugo, de 53,08 a 60,13 euros.
Julio marca un récord, pero junio fue todavía más caro
El dato de julio llega después de otro máximo reciente. En junio, la tarifa media de los hoteles compostelanos alcanzó los 111,99 euros, la cifra más alta registrada en lo que va de año. El descenso de casi siete euros experimentado en julio no impide, sin embargo, que el verano de 2026 esté dejando una de las tarifas más elevadas de la historia turística reciente de la ciudad.
El comportamiento contrasta con el de otros grandes destinos gallegos. Desde 2021, Santiago es la única de las cuatro ciudades que ha encadenado subidas consecutivas en el precio medio de julio. En el resto se han alternado los incrementos con descensos.
Más ingresos para las arcas municipales
El encarecimiento de las estancias coincide además con la consolidación de la tasa turística de Santiago, en vigor desde octubre de 2025. Durante sus primeros nueve meses de aplicación, el Concello ha ingresado 1.759.452,21 euros. Entre octubre y diciembre de 2025 se recaudaron 617.636,25 euros, mientras que durante el primer semestre de 2026 la cantidad ascendió a 1.141.816,46 euros.
La evolución de los precios y la recaudación municipal se producen en un contexto de elevada presión turística, especialmente durante los meses de verano, cuando la afluencia de visitantes multiplica la actividad en el centro histórico.
Los hoteleros piden ir más allá del turismo de verano
Para el sector hotelero, el aumento de las tarifas es una señal positiva. El portavoz de la Unión Hotelera Compostela, José Antonio Liñares, considera que Santiago está recuperando terreno frente a otras ciudades Patrimonio de la Humanidad después de años en los que sus precios se situaban por debajo de los de otros destinos similares.
Liñares vincula parte de este proceso con la evolución de la oferta hotelera desde el Xacobeo de 2004. El crecimiento de la planta alojativa, sostiene, hace necesario adaptar los precios a una nueva realidad para mejorar la rentabilidad de los establecimientos.
Pero el reto, a su juicio, no pasa únicamente por llenar los hoteles durante julio y agosto. El sector reclama un visitante de mayor valor y una temporada más equilibrada, según recoge la prensa local, con especial atención a meses como abril y septiembre, cuando la ciudad acoge congresos, convenciones y festivales.
La idea es reducir la dependencia de los picos estivales y aprovechar otros momentos del año para atraer visitantes que prolonguen su estancia y generen un mayor impacto económico en el conjunto de Compostela.
