De la cola de la Catedral a la de la Lotería de Navidad: los peregrinos buscan su número de la suerte en pleno verano en Santiago

Las administraciones del centro de Compostela ya notan el tirón de los peregrinos y turistas a meses del sorteo
Muchos caminantes eligen números vinculados al Camino, como la fecha de llegada o los kilómetros recorridos
No todas las colas que se forman en Santiago de Compostela tienen como destino entrar en la Catedral; algunas tienen un objetivo mucho menos espiritual y son mucho más materialistas, aunque comparten el mismo espíritu de fe. Hablamos de las colas para conseguir un décimo de la Lotería de Navidad que, aunque parezca mentira, en pleno verano reúnen a cientos de peregrinos y turistas diariamente a las puertas de las administraciones compostelanas.
Aunque todavía faltan meses para el sorteo del 22 de diciembre, la campaña ya se deja notar en las calles más céntricas de la capital gallega, donde peregrinos y turistas aprovechan sus últimos momentos en la ciudad para comprar uno, dos o incluso varios décimos que llevarse a casa. Para algunos es una forma de probar suerte, mientras que para otros, un recuerdo más del Camino.
De la Catedral a las administraciones: la otra ruta del peregrino
El movimiento se concentra especialmente en los establecimientos situados en el casco histórico. Porta Faxeira, Rúa da Rosa, Porta do Camiño y Praza de Cervantes son algunos de los puntos donde los loteros ya han empezado a notar el efecto del verano.
En Praza de Cervantes, por ejemplo, explican que muchos peregrinos que terminan su recorrido se acercan a comprar dos o tres décimos, aunque la cantidad depende de cada cliente. En Porta do Camiño también constatan que las ventas aumentan con la llegada de caminantes, muchos de los cuales compran varios números para después compartirlos con familiares y amigos.
Y en Porta Faxeira, una de las administraciones más conocidas de la ciudad, tienen claro quién suele inaugurar la campaña navideña: “Los peregrinos y los turistas son los primeros en comprar décimos de lotería”, explica su gerente.
La misma escena se repite en Rúa da Rosa, donde sus responsables aseguran que la llegada de peregrinos suele traducirse en más ventas. El décimo se convierte así en una parada casi más dentro del recorrido por Compostela.
Un recuerdo del Camino que puede acabar en 'El Gordo'
Para muchos peregrinos, comprar lotería no es una decisión puramente relacionada con la suerte; el décimo tiene también un componente sentimental y funciona como recuerdo físico de la experiencia vivida durante la ruta. Una pequeña papeleta que permite conservar algo de aquel viaje incluso después de regresar a casa.
Y si comprar el décimo es ya una tradición para algunos visitantes, elegir el número también tiene su propio ritual. Los loteros compostelanos aseguran que los peregrinos suelen buscar cifras relacionadas con su experiencia personal, tales como el año en el que hicieron el Camino, la fecha en la que llegaron a Santiago o incluso los kilómetros que recorrieron a pie… son opciones que pueden acabar convertidos en su particular número de la suerte.
Aunque hay quien no busca la suerte en sus cifras personales y confía directamente en el número de la propia administración: más fácil y sin complicaciones.
Los extranjeros también prueban suerte
La presencia internacional en Santiago también se refleja en las administraciones de lotería. Peregrinos procedentes de países como Alemania, Portugal o Francia se animan cada vez más a comprar un décimo durante su estancia.
Sin embargo, el perfil mayoritario continúa siendo nacional. La prensa local estima que aproximadamente el 95% de quienes compran lotería son españoles. El resto corresponde, principalmente, a visitantes extranjeros que descubren esta tradición durante su paso por Compostela y prueban suerte.
La escena, por tanto, se repite cada verano y empieza a ser tradición: mochilas, bastones y vieiras avanzan por las calles del casco histórico y, entre una visita a la Catedral, una fotografía en el Obradoiro o una degustación de la típica Tarta de Santiago, muchos peregrinos hacen una parada para comprar su número de la suerte en forma de lotería de Navidad.
