Muere a los 107 años la "abuela de Santiago de Compostela": dirigió una empresa y fue la maestra más joven de Galicia

La santiaguesa fue empresaria desde muy joven y estuvo al frente de negocios familiares en una época poco habitual para las mujeres
Su sobrino Santi Montes recuerda a una mujer “sorprendente” que mantuvo intactas sus ganas de disfrutar de la vida hasta el final
Santiago de Compostela despide a Carmela Canedo, la que hasta ahora era la mujer más longeva de la ciudad, que falleció a los 107 años en su propia casa, el lugar donde vivió durante gran parte de su vida. Su sobrino Santi Montes, que estuvo pendiente de su cuidado durante sus últimos años, recuerda a una mujer “sorprendente”, con una trayectoria marcada por el esfuerzo, la independencia y una enorme capacidad para adaptarse a los cambios de más de un siglo de vida.

Una mujer adelantada a su tiempo
Carmela Canedo logró abrirse camino en un mundo empresarial dominado por hombres durante la posguerra. Según explica con orgullo su sobrino, fue una mujer que “intentó hacerse un sitio en un mundo de hombres” y que asumió responsabilidades poco habituales para una mujer de su generación.
Tras el fallecimiento de su abuelo, fundador del hotel familiar de Santiago “La Perla”, Carmela asumió la gestión del establecimiento, mientras su madre continuó al frente de la pensión familiar de A Coruña. En ese momento su abuela seguía con vida, pero ya era muy mayor para continuar con esa tarea. Desde muy joven se hizo cargo del hotel compostelano, convirtiéndose en una de las pocas mujeres que dirigían un negocio de estas características en ese momento.

Una vida ligada a la hostelería, pero no solo a este sector
La trayectoria profesional de Carmela estuvo ligada durante muchos años al sector hostelero, aunque anteriormente y con tan solo 19 años ya había conseguido ser la primera maestra con plaza de España. Tras gestionar el hotel familiar de Santiago, dando continuidad al legado iniciado por su abuelo, ya superados los 50 años, decidió emprender una nueva etapa profesional y se trasladó a Madrid, donde desarrolló su carrera en el Ministerio de Trabajo.
Su sobrino destaca que detrás de esa imagen de empresaria había una mujer con mucha iniciativa y una gran personalidad. “Fue una persona sorprendente”, señala Santi Montes, quien recuerda que su tía siempre mantuvo una actitud activa y una enorme curiosidad por todo lo que ocurría a su alrededor.

Testigo de más de un siglo de historia
A lo largo de sus 107 años de vida, Carmela Canedo fue testigo de algunos de los grandes acontecimientos del último siglo. Su extraordinaria longevidad le permitió conocer hasta a tres Reyes de Inglaterra, un hecho que siempre comentaba con asombro y que reflejaba la amplitud de la vida que había vivido.
Pero uno de los recuerdos que conservó con mayor nitidez era mucho más cercano: el paso del cortejo fúnebre de Ramón María del Valle-Inclán por las calles de Santiago, una escena que quedó grabada en su memoria y que solía compartir con su familia.
Una vida larga y a la vez corta por sus enormes inquietudes
Carmela falleció en su propia casa, donde permaneció durante sus últimos años. Estuvo atendida de forma permanente por tres personas dedicadas a su cuidado y bajo la supervisión constante de su familia, muy implicada en su bienestar.
Santi Montes explica que mantuvo una relación muy cercana con su tía y que estuvo muy implicado en su bienestar durante esa última etapa. “Tuvo una vida muy larga, pero siempre se le hizo corta por sus enormes ganas de disfrutarla”, resume.
Carmela ha sido la última de sus cinco hermanas en fallecer. Su hermana Chelo lo hacía hace tres años, a los 103 años, con una longevidad también poco común. La abuela más longeva de Santiago deja con su marcha una gran historia de vida marcada por su dedicación, curiosidad y ganas de vivir.
