Los padres de Audrey Hale, que provocó la matanza de Nashville, no aceptaban su transexualidad

En Nashville, en Tennessee (EEUU), siguen sumidos en el dolor por la última matanza en una escuela. El asesino tenía un macabro plan para matar sin límite con los fusiles semiautomáticos que compró de forma legal. Esa es la cruzada del presidente Joe Biden, conseguir la prohibición de la venta de este tipo de armamento, aunque no será fácil en un país que idolatra las armas.

La localidad lidia, como puede, con el dolor de las seis muertes prematuras y con los detalles del macabro plan del tirador transgénero, antigua alumna del Colegio Covenant, abatido por la policía. Los rifles de Audrey Hale tenían más objetivos. Entre ellos sus padres, que no aceptaban su identidad de género, lo que le provocaba una insatisfacción vital que le hacía estar bajo vigiancia médica. Eso no le impidió, sin embargo, comprar legalmente los siete fusiles de asalto.

Prohibir los fusiles de asalto: el objetivo del presidente de EEUU, Joe Biden

Prohibir la venta de esas armas de guerra es el objetivo de Joe Biden. "El Congreso ha de actuar", implora el presidente, como un mantra. "No es una cuestón de partidos", insiste. El debate sobre el control de armas es una herida abierta y sin cura posible en el país del mundo con más armas por ciudadano. Cada tiroteo masivo desemboca en una letanía de peticiones. Todas acaban en el mismo saco roto del cálculo político presionado por el control de los lobbies de las armas.