Francia

Gisèle Pelicot cuenta su historia en un libro para animar a las víctimas a no sentir vergüenza: "Mi mundo se derrumbaba"

Gisèle Pelicot cuenta su historia en un libro para animar a las víctimas a no sentir vergüenza: "Sentí que mi mundo se derrumbaba"
Los detalles del libro de Gisèle Pelicot. Informativos Telecinco
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"Había preparado todo, incluso había sacado la ropa de Dominique, llamémosle Dominique. Yo nunca lo llamaba así. Prefería la ternura de los diminutivos y después ya no supe cómo llamarlo. Lo llamé señor, señor Pelicot". Esto es solo un pequeño fragmento del audiolibro que nos encoge el alma. Es la biografía de Gisèle Pelicot, según informa Graciella Rodríguez.

El martes el libro sale a la venta en todo el mundo. Su marido la drogó durante años para violarla e invitó a decenas de desconocidos para que abusaran de ella. Su frase 'la vergüenza debe cambiar de bando' es toda una lección de dignidad y de valentía.

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"Sentí que mi mundo se derrumbaba", asegura en el libro

"Cuando me confesó por fin que la semana anterior había grabado a chicas por debajo de la falda. Que había acabado en comisaría y que le habían confiscado el teléfono y el ordenador. Me sentí triste", confiesa ella. Es el avance de lo que Gisèle Pelicot iba a vivir más tarde. El episodio que llevó a la Policía francesa a investigar y descubrir lo que su marido y 50 hombres más le habían hecho después de haberla drogado.

"Dominique me violó e hizo que me violaran. Ahí sentí que mi mundo se derrumbaba", lamenta. Lo cuenta con detalle en su libro. Es un mensaje de esperanza para todas las víctimas. Ella quiere destacar que no tienen que sentir vergüenza mientras sigue en su proceso terapéutico.

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Ella confiesa que todavía tiene cuestiones sin resolver. Quiere preguntarle a su exmarido -ahora en la cárcel para cumplir 20 años de condena- por qué hizo todo eso. Es difícil comprender, dice, cómo el hombre que la miraba a los ojos mientras desayunaban la había traicionado de esta manera, destrozando su familia. Ahora, con su hija Caroline está tratando de darse paz. Gisèle ya no siente ni odio ni rabia.