Guerra

Una pareja de riojanos pasa en 24 horas "de la tranquilidad del paraíso en Sri Lanka a estar atrapados entre bombardeos en Abu Dabi"

Iván López Galilea y Marta Montero, en sus vacaciones en Sri Lanka antes de quedarse atrapados en Abu Dabi por la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel. Europa Press
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Iván López Galilea y Marta Montero, una pareja de riojanos, han relatado su nerviosismo y su temor tras verse repentinamente sorprendidos por la escalada bélica y la guerra abierta de Estados Unidos e Israel contra Irán. Describiendo una situación que les ha marcado "de por vida", explican que en apenas 24 horas pasaron de "la tranquilidad de las playas y los paisajes en Sri Lanka -donde estaban de vacaciones- a estar atrapados entre bombardeos en Abu Dabi", tal como le ha ocurrido a otros ciudadanos españoles que se han visto sorprendidos por la situación.

La pareja viajó a mediados de febrero al paradisíaco país del sur de Asia, y fue cuando iban a iniciar con su periplo de vuelta a Madrid cuando ocurrió todo. "Regresábamos desde la capital Colombo, la madrugada del viernes 27 al sábado 28 de febrero, escala con Abu Dabi para luego volar a Madrid. Nos encontramos con que Estados Unidos e Israel habían bombardeado Irán", explican.

Del vuelo cancelado a la alarma por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán

En ese momento, y en el aeropuerto de Abu Dabi, no pensaban todo lo que se les venía encima. "Una vez que accedemos a la puerta de embarque todo parecía normal, nos piden el billete y el pasaporte, y pasamos a la sala de espera; en ese momento, viendo nuestro avión en pista, es cuando nos aparece en el móvil que nuestro vuelo se ha cancelado", cuentan asombrados.

A partir de ahí, "personal de la compañía aérea Etihad nos dicen que es necesario un permiso del Gobierno para volar, debiendo permanecer allí a la espera". En ese momento "suena una primera alarma en el que nos dice que debido a una amenaza potencial de misiles, y que nos alejemos de las zonas con cristales y que busquemos un refugio en zonas seguras".

A pesar de ello, relatan, la situación que trasmiten desde la aerolínea es de "aparente normalidad", si bien en los minutos posteriores "vemos volar dos cazas por el espacio aéreo para nuestra propia sorpresa, pero aún así vemos que tampoco nadie pierde la calma". En ese momento "aparece personal de la Embajada que nos indica que es prácticamente imposible que volemos porque el espacio de aire está cerrado y que debe ser la compañía la que tiene que empezar a dar soluciones".

La aerolínea "comienza a ofrecer bonos de hotel para las 6.000 personas que calculamos que estábamos en el aeropuerto, si bien -cuentan Iván y Marta- preferimos hacer uso de nuestro seguro de viaje y coger un hotel que se encuentra en el aeropuerto, pensando que si estamos aquí al lado, en cuanto se abra el espacio aéreo podremos regresar a casa".

Testigos de los bombardeos junto al aeropuerto: "Hemos pasado miedo"

Una vez en la habitación "y cuando estamos durmiendo, oímos detonaciones -junto al aeropuerto- que nos sobresaltan, volviendo a sonar una alarma, y tras ella gritos por los pasillos para que evacuáramos". "Fuera de la habitación está el ejército que nos traslada a una zona a las afueras del aeropuerto, donde nos tranquilizan, nos ofrecen agua e incluso la posibilidad de que viniera una ambulancia en caso de que hiciera falta", señalan.

De esa zona, y en mitad de la noche "nos llevan a otro hotel, donde permanecemos sin poder salir todo el domingo, escuchando alguna alerta, pero ya no bombardeos". "Como tengo que tomar una medicina -explica Iván- y no tenemos la maleta les pedimos que nos lleven al aeropuerto para cogerla; acceden a llevarnos, el lunes, pero es imposible recuperarla, ya que está todo vacío, teniendo que pasar esa noche en el mismo hotel del primer día, pero con la esperanza de poder volar el martes por la mañana, una vez abierta una ruta segura".

"La tranquilidad se vuelve a romper por la noche -añaden- cuando se produce otro ataque, en esta ocasión en la propia ciudad, siendo desalojados y trasladados a una tercera planta subterránea del propio hotel, donde volvimos a estar custodiados por el ejército". En este punto, Marta destaca el "buen trato todo el trato de los militares, siendo en todo momento muy educados y protectores".

De regreso a la habitación "intentamos sin éxito dormir, y ya por la mañana, del martes, cogemos las tarjetas de embarque y nos dirigimos al personal de Etihad indicándoles que sabemos que había un avión para Madrid y otro para Frankfurt". Tras realizar una serie de gestiones "nos dice que volamos en cinco horas para Madrid y cuando nos da las tarjetas de vuelo es cuando comienzan a aflorar las lágrimas". Aún con todo, "hasta que no estamos metidos en el avión, no nos vemos a salvo".

En este punto, Iván señala que "a la ida nuestro vuelo era Madrid, cruzando el Mediterráneo para llegar a Arabia, pasando por encima de Israel, y la zona de Irán e Irak, y de allí a Sri Lanka, mientras que la vuelta, por el corredor seguro, volamos de Abu Dabi a Omán, subiendo luego por el Mediterráneo y para subir por la zona de Egipto y hasta Madrid".

Si que se sorprendieron que en el vuelo "de 400 personas solo estábamos como 175 españoles", por lo que aún quedan varios cientos de personas por volver. A éstos últimos han querido mandarles "nuestro ánimo y nuestro apoyo, y que tengan paciencia porque al final va a haber una solución, y van a poder salir".

Una vez en Logroño han asegurado que "hemos pasado miedo, sobre todo, por el tema de las evacuaciones" y "cuando oyes un petardazos en el aeropuerto". "No hemos pasado un miedo de pensar que nos íbamos a morir pero hemos tenido esa sensación pero, a la vez, nos hemos sentido muy protegidos" por el ejército y por el buen trato de la compañía, recalcan, mostrándose un poco más críticos con la Embajada.