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Los tres pilares para garantizar una infancia y una adultez feliz: "Se pueden trabajar y mejorar con buenos hábitos"

Una familia abrazada
Una familia abrazándose. Pexels
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Si algún día tu hijo o hija te pregunta qué es ser feliz ¿qué le contestarías? Todos los padres queremos que nuestros hijos sean felices, pero ¿cómo se consigue? ¿Cómo podemos conseguir que tanto de pequeños como de mayores sean felices? Pues bien, existen tres pilares que pueden garantizar una infancia y, posteriormente, una adultez feliz si se trabajan bien. Anna Morató, la escritora de los cuentos infantiles 'De mayor quiero ser... feliz' (Beascoa), asegura a la web de 'Informativos Telecinco' que son tres los más importantes. "Se trata de fomentar una autoestima sana, gestión emocional y una actitud positiva. Y es por ello que los padres también tenemos que ser conscientes de cómo están tres pilares en nuestro caso para poder acompañarlos mejor. Estos tres aspectos se pueden trabajar y mejorar con buenos hábitos. También es muy importante el tipo de acompañamiento que hacemos los padres. Los niños necesitan calma, necesitan límites y necesitan mucho cariño". 

Sobre el primero, la autoestima, ella determina que hay que fomentar la confianza, la resiliencia y la bondad, es decir, inculcarles ser buenas personas. Pero, como advierte en el prólogo de sus cuentos infantiles, hay que vigilar con el ego. Frases como "eres el mejor", "eres el más inteligente" o "lo más importante es ganar" no ayudan a una tener una buena autoestima sino que más bien alimentan el egoísmo o la fragilidad.

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Sobre la autoestima y cómo conseguirla cuando esta no es buena, reflexiona Adelaida Abruñedo, autora del libro '49 cosas que debes enseñar a tus hijos antes de los 16 años' (editorial Espasa, 2025) y también especialista en inteligencia emocional, liderazgo personal y resolución de conflictos. Para ella, fomentar una buena autoestima pasa por pasar tiempo de calidad con nuestros hijos, darles tiempo de calidad. Para ayudarles, nos aportaba una lista de consejos como estos:

  • Fomentar la compasión hacia los demás y hacia nosotros mismos.
  • Permitirnos fallar, descansar y no ser tan autoexigentes todo el tiempo.
  • Saber que la vida no es lineal y que las cosas requieren su tiempo, todos estamos aprendiendo, (padres e hijos).
  • Aprender a mirar hacia atrás para ver todo lo que ya se ha logrado permite generar más comodidad y seguridad en sí mismos.
  • Dar pasos pequeños y constantes
  • Ser honestos con nuestras propias debilidades y oscuridades. "A veces podríamos ser más humildes y reconocer cuando hay alguien que puede aportarnos cosas nuevas
  • Tener un diálogo interno positivo: somos la persona con la que estamos las 24 horas del día y a veces nos hablamos muy mal.
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Ser feliz versus estar alegre

"La felicidad duradera no implica que siempre estemos contentos, sino que tengamos las herramientas para atravesar los momentos complicados para que seamos capaces, tomándonos el tiempo necesario, para volver a estar bien", subraya Anna Morató, que en su libro y, a través de sus cuentos, que empezó a escribir para sus hijos, pero que pronto empezaron a ser leídos por muchos padres que necesitaban apoyo en casa. La alegría y la felicidad son dos conceptos que conviene explicarles porque son distintos. "Que no haya siempre momentos de alegría no significa que la felicidad se nos escape". Por lo tanto, la felicidad no es:

  • La ausencia de problemas
  • La ausencia de frutración
  • La ausencia de fracaso
  • La ausencia de dificultad
  • La ausencia de preocupación

Para conseguirla podemos servirnos del lenguaje positivo, de la empatía, del agradecimiento o de la gestión de la frustración. "Todas estas cosas no se compran en las tiendas, sino que como las tenemos dentro podemos es cuestión de aprender a utilizarlas". Indudablemente, la presencia y el cariño de sus padres y también sentirse escuchados son ingredientes para que los niños sean felices de mayores.

También les puede ayudar a niños y padres saber qué es la gestión emocional, que hay que distinguirla de la positividad. "A veces se confunden estos dos conceptos. Para mí, ambas cosas son fundamentales pero es importante saber en qué orden las usamos para que nos funcionen". Esto implica que la positividad no debe anular nuestras emociones incómodas como la rabia o el enfado por otras más agradables, sino más bien procesarlas y gestionarlas para dar el siguiente paso.

La psicóloga Milena González, también conocida como 'Una Mamá Psicóloga', sugiere que cuando surjan las emociones "desagradables" no las escondamos porque son oportunidades para aprender y conocer más a nuestros hijos. "Las rabietas son oportunidades para gestionar su enfado, su tristeza, su frustración, y a través de ella, le enseñamos que es legítimo sentir esa rabia, y que estamos acompañándolos. En la vida nos vamos a frustrar en la relación con otras personas, pero nosotros nos podemos hacer cargo de gestionarlo con nuestros propios medios", explicaba en una entrevista para Informativos Telecinco. Y, ojo, con buscar la felicidad permanente o fomentar las etiqueta de los niños buenos o dóciles. ¿Por qué? Según la psicóloga, estos niños suelen convertirse en adultos con ansiedad y depresión porque no han sabido exteriorizar emociones de defensa como la rabia, el miedo, tristeza, etc.. "No han podido narrar lo que sentían porque les pusieron una etiqueta y no se lo permiten a ellos mismo. Las etiquetas son dañinas en todos los sentidos. Se encierran en un personaje. Estos niños necesitan saber ponerle límites a los demás y hay que ayudarles también".

Trabajar los valores dentro y fuera de casa

Anna Morató inició su saga de cuentos para trabajar en cada uno de ellos, y a través de distintos enfoques, la felicidad. En este último, 'De mayor quiero ser... feliz 4' (Beascoa, 2026) ofrece seis nuevos cuentos ideales para leer con niños y niñas de entre 4 y 8 años, que profundizan en los seis conceptos clave para hablar de felicidad. "En cada uno de ellos hablo de diferentes conceptos y aspectos necesarios para ser felices intentando siempre hacerlo en situaciones muy cotidianas para que los niños se sientan identificados y interiorizan mejor el aprendizaje". Son los siguientes:

  • El marcador es un cuento que invita a reflexionar sobre la pereza y la motivación, mostrando cómo cada día podemos decidir qué actitud dejamos ganar.
  • La detective es una historia que ayuda a comprender que, muchas veces, quien hiere también está herido, y que detrás de ciertas conductas siempre hay una emoción que necesita ser escuchada.
  • Las señales es un cuento para aprender a poner límites con respeto y a expresarse con claridad, desarrollando la asertividad desde la empatía.
  • ¿Qué vas a pescar hoy? Es un cuento sobre el poder del agradecimiento y la mirada positiva, que nos recuerda la importancia de valorar lo que tenemos cada día.
  • Ping Pong es un cuento que anima a dejar atrás las excusas y asumir la responsabilidad de nuestras propias acciones.
  • ¿De qué lado estás? Es una invitación a tomar conciencia de las pequeñas decisiones cotidianas que, poco a poco, construyen nuestra manera de estar en el mundo.