El CNR de Italia construye un dispositivo especial para que una mujer logre un suicidio asistido usando sus ojos
"Esta no es solo mi historia. Es una súplica por la dignidad", dejó dicho la mujer antes de su suicidio asistido.
Así será la eutanasia de Noelia Castillo: un protocolo de 15 minutos, tres fármacos y sin presencia de sus padres por voluntad propia
El caso Noelia Castillo ha puesto en España la eutanasia en el primer plano. Un debate complejo desde la aprobación de la ley que la legalizaba. En Italia, no existe esta ley, aunque sí el derecho al suicidio asistido, aunque los solicitantes también se enfrentan a una dura batalla judicial. 14 personas han accedido a él ya en Italia, pero este caso es especial.
Es el caso de una mujer de 55 años, que padecía esclerosis múltiple y había quedado tetrapléjica, que dejó un mensaje a la sociedad antes de suicidarse este miércoles a través de la Asociación Luca Coscioni: "Esta no es solo mi historia. Es una súplica por la dignidad, que espero que algún día ya no necesite ser conquistada, sino simplemente respetada".
Así funciona una máquina que se activa con los ojos
La mujer pudo quitarse la vida gracias a una maquina especial que pudo activar con los ojos y que le suministró el fármaco letal. Recibió autorización del tribunal de Florencia para realizar el procedimiento utilizando una máquina que el Consejo Nacional para la Investigación (CNR) había construido y probado específicamente para ella.
La construcción de la máquina era necesaria porque, de lo contrario, la mujer no podría administrarse ella misma el fármaco letal y por tanto habría sido necesario que un tercera persona le administrarle el fármaco, lo que técnicamente habría sido una forma de eutanasia, práctica ilegal en Italia.
La máquina le permitía activar la inyección del fármaco letal mediante un puntero ocular conectado a una bomba de infusión; es decir, podía autoinyectarse el fármaco utilizando únicamente el movimiento de los ojos, explicaron desde la asociación Luca Coscioni, que se ocupa de defender la eutanasia y acompaña y asesora a las personas que han tomado esta decisión.
En marzo de 2024 solicitó a su autoridad sanitaria de Toscana que verificara las condiciones exigidas para poder acceder al suicidio asistido médicamente, pero debido a que no podía suministrase ella misma el fármaco se denegó la posibilidad.
En febrero de 2025 los abogados de la mujer enviaron una nueva solicitud a la autoridad sanitaria para el suministro urgente del fármaco letal y el equipo para su autoadministración mediante una “bomba de infusión” que se activaría por voz o mediante instrumentos operados con la boca. La autoridad sanitaria respondió en marzo de 2025 con otra negativa, destacando que no existían máquinas que la mujer, dadas sus condiciones, pudiera utilizar para inocularse el fármaco letal.
Fueron meses de rechazos y recursos, también al Constitucional sobre los derechos de la mujer italiana, hasta que un juez consideró necesario obtener esta información directamente del ingeniero de la CNR. Con una orden fechada el 20 de noviembre, el Tribunal de Florencia instó a la autoridad sanitaria a que iniciara de inmediato el procedimiento con el CNR para adquirir la máquina con la que la mujer podría autoadministrarse el fármaco letal, especificando además que la autoridad sanitaria debería sufragar todos los costes necesarios para la construcción de dicha máquina.
Gracias al sistema de seguimiento ocular conectado a una bomba de infusión, pudo activar de forma independiente la infusión intravenosa del fármaco, superando el obstáculo de la tetraplejía espástica que le impedía moverse, incluso para pulsar el botón de activación de la máquina que se suele utilizar para este procedimiento.