Un juez paraliza la construcción del salón de baile en la Casa Blanca: Donald Trump es "el administrador", no "el dueño"
Un salón de baile gigantesco no es una obra para garantizar la seguridad de la Casa Blanca, aclara el juez en su fallo
El juez, Richard Leon, de Washington, paraliza las obras del salón de baile durante 14 días
Un juez federal ha paralizado la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, una iniciativa del presidente Donald Trump. El republicano que ha mostrado en público su propuesta sobre el diseño de un espacio, tendrá que esperar a qué se aclare la denuncia de la National Trust for Historic Preservation contra el faraónico proyecto que tanto ilusiona a Donald Trump.
El juez, Richard Leon, de Washington ha escrito un mensaje claro en el texto legal que frena durante dos semanas la construcción del salón de baile: el presidente "es el administrador de la Casa Blanca para las futuras generaciones de familias presidenciales. ¡Sin embargo, no es su propietario!".
La ejecución de la construcción queda paralizada durante 14 días, por orden de Leon, que argumenta que el caso “plantea cuestiones novedosas y de gran peso, y que detener un proyecto de construcción en curso puede plantear problemas logísticos”, ante la petición de National Trust for Historic Preservation, una institución estatal creada por el Congreso de EEUU para preservar los edificios con valor histórico.
“He llegado a la conclusión de que es probable que el National Trust tenga éxito en cuanto al fondo, porque ninguna ley se acerca a otorgar al presidente la autoridad que este afirma tener”, se lee en la orden judicial del juez federal.
Un salón de baile gigantesco no es una obra para garantizar la seguridad de la Casa Blanca
El presidente de EEUU tendrá que presentar su proyecto ante el Congreso y que se apruebe en esa sede, al no ser una obra necesaria para garantizar la seguridad y la protección de la Casa Blanca.
Los abogados del Gobierno defendieron el proyecto de salón de baile y argumentaron que otros presidentes realizaron obras en la Casa Blanca y no tuvieron que pedir autorización al Congreso. Richard Leon, sin embargo, rechazó equiparar el gigantesco proyecto del salón de baile con obras de construcción relativamente modestas realizadas por administraciones anteriores.
El salón soñado por Donald Trump, con unas dimensiones de 8.361 metros cuadrados, tendría capacidad para 999 personas y un coste aproximado de 400 millones de dólares, que según el republicano se financia con donaciones privadas, incluidas por las de él mismo.