Trump y su giro hacia un lenguaje más religioso en plena tensión con Irán: querría reforzar su conexión con una parte clave de su electorado

Las intervenciones de Donald Trump han incorporado un tono cada vez más providencial
Trump amenaza con que "toda una civilización morirá esta noche", a pocas horas del fin de su ultimátum a Irán
En pleno contexto de conflicto internacional, Donald Trump está recurriendo cada vez más a un lenguaje de carácter religioso en sus mensajes públicos relacionados con la guerra de Irán. Según analistas, este giro en su discurso podría tener como objetivo reforzar su conexión con una parte clave de su electorado: los evangélicos blancos de su base MAGA, tradicionalmente contrarios a las intervenciones militares.
Hasta ahora, Trump no se había caracterizado por un discurso especialmente religioso en el ámbito político. Sin embargo, esta estrategia ha cobrado fuerza tras su fallido intento de asesinato durante la campaña electoral, y ahora vuelve a aparecer en el contexto de la escalada de tensión con Irán. Poco después del inicio de los últimos ataques, el expresidente reunió en el Despacho Oval a una veintena de pastores evangélicos, a quienes pidió que le impusieran las manos en un gesto de fuerte carga simbólica.
Las referencias cristianas de Trump
Desde entonces, y coincidiendo con fechas señaladas como la Semana Santa, sus intervenciones han incorporado un tono cada vez más providencial. En una de sus recientes comparecencias, Trump defendía así la situación al ser preguntado por si creía que Dios apoya a Estados Unidos en acciones como la guerra: "Sí, porque Dios es bueno y quiere ver a la gente bien. A Dios no le gusta lo que está pasando. Y a mí tampoco."
Este tipo de mensajes ha generado críticas entre distintos sectores, especialmente entre algunos representantes del catolicismo, que consideran inapropiado vincular lo religioso con decisiones militares. En este sentido, el papa León XIV, ha advertido: “Ay de quien invoque a Dios para defender una guerra”.
En ese contexto, uno de los episodios más comentados fue la descripción que se hizo del rescate del piloto estadounidense en Irán. Según estas interpretaciones, el hecho de que fuera abatido en Viernes Santo, permaneciera oculto durante el fin de semana y fuera rescatado el domingo fue presentado en términos simbólicos, en alusión directa a la resurrección: “Resucitó... Dios es bueno”. Un relato que refuerza el uso de la narrativa religiosa en el discurso político, en un momento especialmente sensible en el plano internacional.
