Katiuska busca a su hija mientras vive en una tienda de campaña tras los terremotos de Venezuela: "Lloro todos los días"
Katiuska Llano no tiene donde cocinar o bañar a sus hijos mientras vive a la intemperie
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Katiuska Llano es una las cientos de personas que han tenido que improvisar una tienda de campaña para vivir en la calle tras los terremotos de Venezuela. "Yo todos los días lloro. Llevo tres días sin dormir", confiesa emocionada. Ella todavía está buscando a una de sus hijas y no tiene donde cocinar o bañar a sus hijos.
Bárbara es otra de las damnificadas por los seísmos. Ella pide que se sigan buscando a los desaparecidos, pero reconoce que el cansancio ya se va a apoderando de todos: "Estamos hacinados, dolidos y agotados". Se quejan de mala construcción de las viviendas que ahora han quedado reducidas a escombros.
La maquinaria no puede acceder a las zonas más afectadas como Caraballeda
Los venezolanos, seis días después de la destrucción, no tienen casas y sus barrios están destruidos. Ahora, lo imprescindible es que llegue maquinaria pesada pero Calos Franganillo advierte que "es muy difícil tener tantas como las que hacen falta". La incapacidad de rescatar los cuerpos atrapados bajo los escombros solo aumentan el sentimiento de abandono entre los afectados.
En Caraballeda todavía están más necesitados porque la maquinaria no puede acceder porque se ha caído un puente. Los venezolanos se sienten abandonados mientras duermen en tiendas improvisadas.
Muchos tienen miedo de que se les vengan "las paredes encima"
En Caracas, todos se acumulan frente al Museo de Arquitectura con las tiendas de campañas. Entre ellos están los cientos de vecinos que residían en los bloques de Visión Vivienda, un programa del régimen chavista que dio pisos a los damnificados por la riada de 2010.
"Es peligroso que podamos estar dentro de las torres, que haya otro movimiento y se nos vayan a venir las paredes encima", explica una de las damnificadas. Los psicólogos intentan aliviar el dolor y la desesperación de todos los que se sienten desamparados porque "el país está colapsado".