Laura de Chiclana, desde el lugar de la matanza de Hamás del 7-O: "Las familias exigen saber qué se sabía del ataque"
6.000 miembros de Hamas invadieron el sur de Israel matando y secuestrando a miles de personas.
Netanyahu habla de atentado yihadista en el avión de FlyDubai, que descendió 5.500 metros
Han pasado ya tres años de la matanza que comenzó en un festival de música al que asistían 4.000 jóvenes. Hamás asesinó allí, donde segundos antes todos bailaban y se divertían, a casi 400 personas y secuestró a otras 44. La muerte no se detuvo ahí y la caza al israelí continuó durante horas. Allí está Laura de Chiclana, mientras Israel y las familias de las víctimas las recuerdan.
Miles de personas lo han hecho entre la tristeza y el enfado. Sí, porque las familias reclaman al Gobierno que de explicaciones sobre los fallos de seguridad de ese día y también sobre las informaciones que señalan que tanto Egipto como Emiratos Árabes alertaron de un posible ataque, sin ser atendidas. La pregunta sigue encima de la mesa y carcome aún más a las familias que hoy lloran y recuerdan a sus muertos: "¿Qué se sabía y qué es lo que ocurrió?".
La realidad es que las imágenes de ese día aún erizan la piel. Nunca Israel había sufrido un ataque terrorista de tal magnitud. 6.000 miembros de Hamas invadieron el sur de Israel matando y secuestrando a miles de personas. Asesinaron a 1.200 israelíes y secuestraron a 251 personas. Israel respondió con la mayor operación militar de su historia contra Gaza con más de 70.000 muertos, según Hamás.
"La Tierra tembló y vinieron monstruos que asesinaron a nuestros hijos e hijas"
A las 6:29 minutos de la mañana comenzaban los homenajes, las vigilias y duelo en los lugares de la masacre. "La Tierra tembló y vinieron monstruos que asesinaron aquí a nuestro hijos e hijas". A esa hora una avalancha de terroristas de Hamás burló la sofisticada seguridad de Israel y cruzó desde Gaza.
El peor de los horrores irrumpió en el festival de música Nova, con miles de jóvenes intentado escapar de los disparos de los milicianos. Cientos fueron aniquilados allí mismo. Otros muchos fueron secuestrados y llevados a Gaza. La barbarie prosiguió en una veintena de kibutz, donde los terroristas iban aniquilando casa por casa a su moradores, ya fueran adultos o niños. Fue una sangría con 1.200 muertos que tres años después recuerdan con fuentes en Tel Aviv.
Un día para el recogimiento, pero también para protestar, por lo que pudo haberse evitado. A 20 días de las elecciones, la mayoría de los israelíes, según las encuestas, quiere echar a Benjamin Netanyahu del gobierno y acabar de una vez con la guerra en Gaza. Después de 3 años y 74.000 muertos, los gazatíes malviven sin poder reconstruir en un territorio ruinoso. Cada vez más reducido y bombardeado constantemente por Israel, pese al alto el fuego.