La supervivencia al coronavirus de miles de españoles en la capital de Estados Unidos

Ser expatriado en tiempos de pandemia nos enfrenta a los peores miedos
WashingtonLa pandemia ha supuesto una revolución en el sistema emocional del ser humano a lo largo de estos dos últimos meses. El miedo, la tristeza o la desesperanza experimentada en los peores momentos se alternan con situaciones de alegría, tranquilidad o agradecimiento cuando llegan noticias esperanzadoras. Estos sentimientos diversos, que son comunes en todas las personas cuando se produce una situación como la que estamos viviendo, se agudiza en aquellos que lo viven lejos de sus lugares de origen. Ser expatriado en tiempos de pandemia nos enfrenta a los peores miedos, como perder a nuestros seres queridos en la distancia o privar a estos de nuestra compañía.
En Washington DC viven alrededor de doce mil españoles. Algunos de ellos han contactado las últimas semanas con la Embajada de España en Estados Unidos por diferentes motivos pero la gran mayoría lo han hecho por consultas relacionadas con el covid-19. Dudas con los vuelos a España, posibilidades de repatriación o necesidad de hacer una cuarentena a la vuelta son algunas de las preguntas más habituales. A casi todas ellas se suele encontrar respuesta a través del correo electrónico o la página web de la Embajada que ha incluido un anexo especial para atender temas relacionados con el virus.
Sin embargo, el gran desafío al que suelen enfrentarse las personas expatriadas no está relacionada con estos temas prácticos, sino con la incertidumbre de la situación y el miedo que produce la posibilidad de perder a un ser querido en la distancia. Como señala la terapeuta y experta en duelo migratorio Adriana Penagos, “cualquier persona que vive lejos de los suyos ya está sufriendo un duelo por el simple hecho de estar distanciado de los que quiere, de sus raíces y de pasar por la incertidumbre, en muchos casos, sobre la posibilidad o no de regresar”. En estos momentos añade, “se suma el miedo a estar lejos, aislados y con la posibilidad de perder a alguien cercano; el sufrimiento puede llegar a mezclarse con sentimientos de culpabilidad, impotencia y frustración, lo que hará que el dolor se vuelva más intenso al no poder cerrar un ciclo con la persona querida”.
El duelo es un proceso psicológico emocional que se desarrolla ante la pérdida de un ser amado. Suele ir acompañado de sentimientos de tristeza y nostalgia pero también de enfado o negación. En situaciones como esta, en que la humanidad se enfrenta a algo desconocido y las personas expatriadas afrontan la pérdida de los más cercanos en la distancia, es más importante que nunca que el duelo recorra un proceso adecuado. Las fases de dicho proceso son cinco: negación, enfado, negociación, dolor emocional y aceptación y su duración suele durar entre tres y doce semanas, aunque hay casos en los que puede alargarse si la pérdida es especialmente dolorosa, como la de un hijo. En este caso, en el que la pérdida o el miedo a la misma se une la distancia, el dolor se intensifica.
Teresa Valcarce, una gallega que lleva 21 años viviendo en zona metropolitana de Washington DC, señala que a pesar de llevar tanto tiempo viviendo fuera hay situaciones, como esta, en las que la distancia acentúa la tristeza. “El miedo a la incertidumbre, al no saber qué va a pasar me angustia; crea una especie de impotencia por no poder ayudar y al mismo tiempo sientes más que nunca la necesidad de abrazar a los que están lejos, en mi caso mi madre y mi hermana”, dice. “También es una experiencia que nos hace más fuertes y saca lo mejor de nosotros mismos. De hecho creo que somos unos afortunados, al menos aquí podemos salir a hacer ejercicio y pasear por las características de la ciudad”, añade.
Efectivamente esta ciudad de casas unifamiliares, reflejo del sueño americano, se caracteriza por ser especialmente arbolada. Sus bosques y el tipo de construcción dispersan a la población y la hacen menos vulnerable al virus. Por ello las autoridades, a pesar del confinamiento, han permitido desde el principio las salidas para montar en bicicleta, correr o pasear. Y es que el número de personas fallecidas en Washington DC desde que comenzó la epidemia ha superado levemente las 400, lo que no supone un número muy alto para un total de 700. 000 habitantes.
En estas circunstancias y teniendo en cuenta que no todo son malas noticias, sí es posible llegar a sustituir la ansiedad, miedo o tristeza por la esperanza. Es recomendable para ello plantearse la posibilidad de vivir esta crisis viendo la parte positiva del sitio en el que nos encontramos. Y sobre todo es importante sentirlo como una oportunidad para reencontrarnos con nuestras familias nucleares, que son las que formamos con las personas que elegimos y con las que, en un momento dado, hemos elegido afrontar la aventura de desplazarnos.
Como dice Penagos, “es un buen momento para redescubrir a los hijos y acercarnos a nuestras parejas; y en el caso de que vivamos solos, será una excelente oportunidad para dedicarnos tiempo a nosotros mismos, a conocernos y entendernos, eso dará sentido a nuestra existencia y ayudará a procesar mejor nuestras emociones”.
Para llegar a conseguirlo hay una serie de consejos recomendados por los expertos que no dejan de ser acciones simples como escribir una carta a alguien especial, expresando lo importante que esa persona en nuestra vida, o llamar a las personas queridas para tranquilizarles haciéndoles sentir cerca. Todo ello nos ayudará acrecentar el sentimiento de cercanía, mitigar la nostalgia y hacernos sentir útiles.
Estas acciones son especialmente recomendables para los que sienten la necesidad de volver. Hay que tener en cuenta que en estos momentos continúan interrumpidos los vuelos con España desde Estados Unidos, desde que el pasado 14 de abril el presidente ampliara de forma indefinida la prohibición establecida inicialmente para 30 días (excepto para vuelos comerciales referentes a los bienes, no a las personas). Tras declarar en rueda de prensa que no creía que a España ni Italia les estuviera yendo “especialmente bien”, Trump añadió que quería asegurarse de que todo estuviera bien antes de levantar la prohibición de volar a Europa.
En este caso nos encontramos con una preocupación añadida para las personas expatriadas ya que aparte de enfrentarse a la incertidumbre de la situación y la preocupación por los suyos en la distancia, tienen que gestionar el miedo a no poder volver a corto plazo a España. No solo por el temor a no saber cuándo volverán ver a sus seres queridos sino por la posibilidad de enfermar lejos del lugar de origen. No olvidemos que en la actualidad Estados Unidos es el epicentro de la pandemia con más de un millón y medio de personas contagiadas y 90.000 personas fallecidas. Un destino incierto en medio de una crisis que aún no ha visto su fin.
