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Qué hacer el día después de ganar la lotería: pasos recomendados por asesores financieros

Una bola con un premio de la lotería
Una bola con un premio de la lotería. Telecinco.es
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El día después de que te toque la lotería hay que tomar una serie de importantes decisiones que no se deciden en Instagram, sino que deben decidirse en silencio, con los papeles en orden y una idea clara de qué parte del premio es tuya… y cuál ya tiene nombre y apellidos fiscales. En ese sentido, el primer mordisco de cualquier premio mayor llega de parte de la Agencia Tributaria, ya que solo están exentos los premios de hasta 40.000 euros. Si el premio supera esa cifra, solo tributa la parte que exceda, con un 20% de retención que se retiene directamente en el moemnto del cobro. A partir de ese punto es cuando llega lo verdaderamente importante, ya que hay que plantearse no solo el “qué harás con el dinero”, sino cómo evitar estropearlo.

  • Discreción radical: cuanto menos gente lo sepa, mejor. Esta recomendación de “no contarlo” no es simple postureo, sino para te de las precauciones recomendadas. De hecho, la propia Policía Nacional incluye entre sus recomendaciones “mantener la discreción si se gana”. Se trata de un primer filtro contra presiones familiares, propuestas “irrepetibles” y amistades súbitas.
  • Pon a buen recaudo el billete: Antes incluso de hablar de bancos, hay un paso primordial: proteger el décimo. Es aconsejable fotocopiarlo tanto por delante, como por detrás como “prueba” en caso de “pérdida, desgaste o robo”. Y, si se extravía o te lo roban, la OCU indica que hay que denunciar y notificar a Loterías y Apuestas del Estado inmediatamente, porque con la denuncia se puede paralizar el pago hasta que el juez resuelva quién es el verdadero dueño. 
  • Si el premio es compartido: En esta parte es donde se cometen los errores más caros. Es importante ser conscientes de que nunca se debe cobrar todo el premio tú solo sin identificar a los demás participantes en el banco, ya que al repartirlo después Hacienda podría considerarlo como una donación, lo que va aparejado a una serie de impuestos extra. Además, la exención se reparte en proporción a la participación en el premio. Es decir, esos primeros 40.000 euros iniciales exentos no van a parar a uno de los participantes, sino que dependen de la proporción que tengan del décimo.
  • Cobra el premio sin prisa: La OCU recuerda que los bancos tienen la obligación de pagar los premios sin aplicar ninguna comisión, ni tampoco se les permite exigir contraprestaciones como podría ser la contratación de servicios de ningún tipo. Eso sí, en bancos solo se pueden cobrar los premio superiores a 2.000 euros, y más concretamente en Caixabank y BBVA, que son las entidades colaboradoras de SELAE. Los premios inferiores a 2.000 euros se pueden cobrar en los puntos de venta autorizados, con las mismas condiciones que para los bancos. Es decir, ni comisiones, ni gastos, ni servicios asociados. Además, el plazo para reclamar el premio es de tres meses, contados desde el día siguiente al sorteo, por lo que no hace falta correr. Mejor tenerlo todo bien organizado antes.
  • No tomes decisiones “de inversión” en caliente: El asesor financiero Álvaro Martínez lo plantea desde el ángulo de la disciplina: “La diferencia entre arruinarte o multiplicarlo no es el premio. Es el conocimiento financiero”. En su propuesta para el primer premio, incluye una combinación de ladrillo, inversión a largo plazo (fondos indexados) y una parte en liquidez, además de reservar un porcentaje para “disfrutar y formarte”. La idea de fondo no es copiar porcentajes: es evitar el error típico del día dos, cuando el dinero parece infinito y la prisa por “hacer algo” lo vuelve frágil.
  • Reúne un “equipo mínimo”: Si el premio es grande, la propia complejidad de la situación debería hacerte sentir la necesidad de pedir ayuda de profesionales cualificados para afrontar todo lo que viene: anticipar impuestos, decidir cómo aparcar el dinero y cómo invertirlo. AEDAF, al publicar su guía, enmarca la pregunta que se hace todo el mundo (“¿cuánto me va a quedar después de impuestos?”) y centra el punto en la fiscalidad del cobro. Y, mientras decides, quédate con una regla simple: el día después no es para “apostar”, sino para blindar.
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Porque ganar la lotería puede que sea un (gran) golpe de suerte, pero saber gestionar un premio de grandes proporciones, en cambio, es una prueba de carácter que requiere de discreción, orden y rigor con los papeles, conocimientos de fiscalidad, un toque de ayuda profesional y un plan que permita que la situación no se te vaya de las manos con el primer brindis.