Mascotas

La multa a la que te enfrentas por dejar a tu perro o gato en la terraza o balcón de tu casa

Dejar a un perro o gato en la terraza puede salir muy caro. Freepik
Compartir

MadridEn muchas ciudades, hay una escena que se repite habitualmente: perros que pasan horas en un balcón, gatos que apenas salen de una terraza o animales que ladran o maúllan sin descanso desde el exterior de una vivienda. Lo que durante mucho tiempo se ha percibido como una práctica más o menos habitual, aunque incómoda para algunos vecinos, ha cambiado radicalmente gracias a la nueva legislación.

Desde la entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal, dejar a una mascota en la terraza ya no es solamente una cuestión de responsabilidad individual o de convivencia, sino también de legalidad. No se trata de un detalle menor: en ciertos casos, esta conducta puede derivar en sanciones que alcanzan cifras muy elevadas. Sin embargo, ¿dónde está el límite de algo puntual o una infracción que suponga un maltrato al animal?

PUEDE INTERESARTE

No está prohibido el uso puntual, sí el uso habitual

Uno de los aspectos que más dudas suele generar de esta normativa es la distinción entre lo permitido y lo que no. La ley no prohíbe que un perro o un gato pueda acceder a la terraza o al balcón, pero sí que se centra en cómo y cuánto tiempo. No se pretende impedir que el animal pueda disfrutar del exterior, se quiere evitar que ese lugar sustituya a unas condiciones de vida adecuadas dentro del hogar.

En este sentido, el concepto de “uso habitual” no se define con un número concreto de horas, lo que obliga a interpretar cada caso de manera individual. Las autoridades suelen tener en cuenta varios factores como si el animal pasa gran parte del día o la noche en la terraza, si tiene acceso libre al interior de la vivienda, si está supervisado o si dispone de elementos básicos como sombra, agua o refugio. Por tanto, no es lo mismo que un perro salga a la terraza mientras su sueño está en casa que estar allí de forma continuada sin interacción ni cuidados.

PUEDE INTERESARTE

Además, la ley introduce un matiz realmente importante: el bienestar del animal no se mide solo en términos físicos, sino también emocionales. Un animal que está aislado durante largos periodos puede desarrollar estrés, ansiedad o comportamientos problemáticos, incluso aunque tenga sus necesidades físicas cubiertas. Por esto, dejarlos habitualmente en un balcón o terraza puede ser interpretado como una forma de negligencia, aunque no haya un daño visible inmediato.

Qué dice la Ley de Bienestar Animal y qué multas hay

La Ley de Bienestar Animal establece de manera clara que no se puede mantener a perros o gatos de manera habitual en terrazas, balcones, patios o espacios similares, sobre todo si ello compromete su bienestar, seguridad o condiciones de vida. La norma no prohíbe un uso puntual de estos espacios, pero sí que sanciona aquellas situaciones en las que el animal está aislado, sin supervisión o expuesto a condiciones inadecuadas. Además, la ley refuerza la idea de que las mascotas deben formar parte del entorno familiar y no pueden ser relegadas a espacios exteriores como lugar habitual de vida.

Este incumplimiento no es solo una cuestión ética, sino también legal, ya que conlleva sanciones económicas que varían dependiendo de la gravedad del caso. Las infracciones leves pueden implicar multas de entre 500 y 10.000 euros, generalmente cuando no hay un daño directo al animal pero sí un incumplimiento de las condiciones básicas.

Las infracciones graves, que incluyen mantener al animal de forma habitual en terrazas o balcones o poner en riesgo su salud, pueden alcanzar entre 10.001 y 50.000 euros. En los casos más extremos, cuando hay un sufrimiento severo o consecuencias graves para el animal, se consideran infracciones muy graves, con multas que pueden llegar hasta los 200.000 euros.

La Ley de Bienestar Animal no considera sancionable dejar a un animal en una terraza por el simple hecho de estar ahí, sino por las condiciones en las que se encuentra y el tiempo que está en ese espacio. El problema llega cuando ese uso pasa de ser algo puntual a habitual, ya que puede implicar riesgos reales para su bienestar: exposición a temperaturas extremas, falta de estímulos, aislamiento social o incluso peligros físicos como caídas.

¿Qué ocurre si pasan “muchas horas” y qué papel tienen los vecinos?

Aquí entra uno de los puntos más ambiguos, y también más conflictivos: ¿qué ocurre cuando el animal no vive en la terraza pero sí que pasa mucho tiempo allí? La ley no fija un límite exacto de tiempo, por lo que cada caso debe valorarse de manera individual. Las autoridades suelen analizar factores como si el animal tiene acceso al interior de la vivienda, si está supervisado, si dispone de agua, sombra y refugio o si muestra signos de estrés o abandono. No se trata de cuánto tiempo pasa fuera, sino de cómo vive durante ese tiempo.

En estas situaciones, los vecinos juegan un papel fundamental. Muchas de las situaciones que acaban en sanción comienzan con una queja vecinal: ladridos constantes, animales que están todo el día en el balcón o sospechas de abandono. Aunque la convivencia se regula principalmente a través de la Ley de Propiedad Horizontal, cuando hay sospecha de un posible incumplimiento del bienestar animal, el caso puede ser trasladado a las autoridades competentes. En ese punto, se evalúa la situación y, si se confirma que el animal está siendo mantenido en condiciones inadecuadas, puede iniciarse un procedimiento sancionador.