Mascotas

Cullera ya cuenta con su primer parque de socialización canina: un espacio para que los perros se relacionen "en libertad y con seguridad"

El primer parque de socialización canina de Cullera
Fotografía del exterior del parque de socialización canina. Ayuntamiento de Cullera
Compartir

Cullera ya cuenta con su primer parque de socialización canina, un espacio diseñado específicamente para que los perros puedan correr, jugar y relacionarse en un entorno seguro y adaptado a sus necesidades.

Esta nueva infraestructura responde a una demanda creciente entre los propietarios de mascotas, que reclamaban zonas adecuadas donde sus animales pudieran disfrutar con mayor libertad.

PUEDE INTERESARTE

La iniciativa no solo busca mejorar el bienestar animal, sino también favorecer una convivencia más ordenada en el municipio. Y es que, cada vez son más las ciudades que apuestan por este tipo de espacios, conscientes del papel que las mascotas tienen en la vida cotidiana de los ciudadanos y de la necesidad de integrar su presencia en el entorno urbano.

Un espacio pensado para la seguridad y el "uso responsable"

El parque ha sido diseñado con criterios funcionales que garantizan tanto la seguridad de los animales como la comodidad de los usuarios: el recinto está completamente vallado, lo que permite que los perros puedan moverse sin correa dentro del espacio sin riesgo de escapes.

PUEDE INTERESARTE

Además, cuenta con dos accesos diferenciados de entrada y salida, una solución que facilita el tránsito de animales y evita situaciones de tensión entre ellos.

En el interior también se han instalado papeleras con dispensadores de bolsas para fomentar la recogida de excrementos, así como una fuente de agua para asegurar la hidratación de las mascotas, especialmente en épocas de calor.

Este tipo de equipamiento responde a estándares cada vez más extendidos en los municipios que buscan ofrecer servicios públicos adaptados a la realidad actual.

Recuperación de un espacio en desuso

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su ubicación, ya que el parque se ha construido en una zona que anteriormente no tenía uso. Esta transformación pone de manifiesto una estrategia de aprovechamiento del suelo urbano que permite generar nuevos espacios de valor para la ciudadanía sin necesidad de ampliar el suelo disponible.

“Este nuevo equipamiento forma parte de nuestra apuesta por una ciudad más amable con los animales y por una mejor gestión de los espacios públicos compartidos”, ha señalado el concejal de Bienestar Animal, Víctor López.

Además, el consistorio ya trabaja en la creación de un segundo parque en la zona del Racó, lo que indica que esta iniciativa forma parte de un plan más amplio para mejorar la infraestructura destinada a animales de compañía.

Normas básicas para garantizar la convivencia

El Ayuntamiento ha establecido una serie de normas de uso que buscan garantizar la convivencia dentro del parque. Entre ellas, destaca la obligación de mantener a los perros bajo supervisión en todo momento, respetar al resto de animales y asegurar que estén correctamente identificados y con las vacunas al día.

También se recuerda la obligatoriedad del uso de bozal en el caso de perros potencialmente peligrosos, así como la necesidad de recoger excrementos y limpiar los orines.

Estas medidas son clave para mantener el espacio en buenas condiciones y asegurar que todos los usuarios puedan disfrutarlo. "Con este parque damos respuesta a una necesidad real del municipio y ofrecemos un lugar donde los perros pueden socializar de manera segura”, ha destacado el responsable municipal.

ADN canino para mejorar la limpieza y el control

Junto a la apertura del parque, el Ayuntamiento de Cullera está avanzando también en la implantación de un sistema de ADN canino que permitirá crear un censo genético de los perros del municipio. Esta herramienta tiene como objetivo mejorar la convivencia y reducir comportamientos incívicos relacionados con la presencia de excrementos en la vía pública.

El sistema permitirá identificar a los animales a partir de su perfil genético, facilitando así la localización de los propietarios que no cumplen con sus obligaciones. De este modo, se podrán aplicar sanciones de forma más eficaz y contribuir a mantener los espacios públicos en mejores condiciones.

Además, este censo no solo servirá para sancionar, sino también como herramienta de gestión de la población canina, aportando datos relevantes para futuras políticas municipales en materia de bienestar animal.