Varios pueblos de España, abandonados o no, cuentan con leyendas y fenómenos paranormales no aptos para la gente con miedo
Son municipios en los que la tradición habla de apariciones de espíritus de niños muertos, psicofonías o aquelarres de brujas
La noche del 31 de octubre, víspera de la celebración cristiana occidental de Todos los Santos, se celebra una fiesta muy tradicional en Estados Unidos y que cada vez está más extendida por el resto del mundo, también en nuestro país. Hablamos de Halloween, con niños, y no tan pequeños, recorriendo los domicilios pronunciando una y otra vez su conocido "truco o trato".
Las casas abandonadas y destruidas y los relatos acerca de presencias del más allá son habituales en los días previos a la denominada 'noche de los muertos'. Es más, son muchas las personas que acuden a realizar turismo y visitar los pueblos conocidos como malditos en España. Uno de ellos es Otxate, en el condado burgalés de Treviño, lugar idóneo para los amantes del miedo y de los fenómenos paranormales. Pero no es el único.
Los pueblos malditos en España
Trasmoz, en Zaragoza. Situado a las faldas del Moncayo, a 13 kilómetros de Tarazona, éste es el único municipio español oficialmente excomulgado por la Iglesia católica. La maldición, lanzada por el abad del Monasterio de Veruela, en el siglo XIII, perdura hoy en día.
A la fama de su leyenda sobre la presencia de brujas y la existencia de aquelarres contribuyó el escritor sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. La localidad cuenta con 83 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año pasado.
En la misma provincia también se encuentra Belchite, cuya población y casas quedaron completamente arrasadas por la Guerra Civil. Varios turistas indican que han presenciado sucesos paranormales. De hecho, las malas lenguas dicen que en sus calles todavía se pueden escuchar los gritos de los caídos en la batalla.

