Bienestar

El termalismo como terapia: así puede contribuir a frenar el deterioro cognitivo leve en personas mayores

Es una terapia complementaria para frenar o estabilizar el deterioro cognitivo
El termalismo como terapia: así puede contribuir a frenar el deterioro cognitivo leve en personas mayores. Freepik
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MadridEl envejecimiento de la población es una de las grandes transformaciones demográficas de nuestro tiempo. Con él, las patologías neurodegenerativas y el deterioro cognitivo leve se han convertido en retos de salud pública y de bienestar individual en las personas mayores. Debido a esto, surgen cada vez más enfoques terapéuticos que buscan aliar fisiología, psicología y hábitos saludables para potenciar la calidad de vida. Entre ellos está el termalismo, el cual está ganando atención por su potencial para contribuir a frenar o estabilizar el deterioro cognitivo leve en personas mayores.

Qué es el termalismo y por qué interesa para la salud cognitiva

Se denomina termalismo al conjunto de prácticas terapéuticas que aprovechan las aguas mineromedicinales y el entorno balneario para el tratamiento y prevención de diversas afecciones físicas y mentales. Estas prácticas pueden incluir desde baños termales, hasta inmersiones en piscinas con aguas ricas en minerales, hidromasajes o programas combinados.

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Las aguas termales han sido utilizadas desde la Antigüedad como remedio contra el dolor, el estrés y algunas enfermedades crónicas. Hoy en día, el termalismo se apoya no solo en tradición, sino también en programas públicos de envejecimiento activo que tienen como objetivo mejorar la salud y prevenir la dependencia en personas mayores.

En el campo de la salud cognitiva, la idea de ampliar termalismo se basa en tres pilares esenciales: la estimulación física y circulatoria, la activación sensorial y relajación y entornos sociales positivos y hábitos saludables.

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Estas intervenciones, cuando son combinadas con talleres de estimulación cognitiva o actividades dirigidas, pueden influir en diferentes componentes de la función cerebral, como son la atención, la memoria o la orientación.

Qué dicen los estudios

Aunque faltan ensayos clínicos definitivos sobre termalismo específico para DCL, sí que existen datos científicos relevantes sobre los efectos de la exposición al calor, como ocurre en saunas o baños termales, en la función cognitiva y el riesgo de demencia.

Un estudio prospectivo realizado en Finlandia con más de 2.000 hombres señaló que quienes utilizaban sauna entre 4 y 7 veces por semana tenían un riesgo notablemente menor de desarrollar demencia y enfermedad de Alzheimer, en comparación con aquellos que solo lo hacían una vez por semana.

La hipótesis es que la hipertermia moderada y repetida, como la que ocurre en saunas o ambientes termales, mejora la función vascular, reduce la inflamación sistémica y cerebral, y podría influir en biomarcadores de neurodegeneración. Estudios con condiciones similares han observado incluso reducciones en la fosforilación de la proteína tau, un proceso vinculado a la progresión del Alzheimer.

Otra investigación publicada en Frontiers in Physiology muestra que la terapia de calor puede mejorar la circulación cerebral, la función vascular y otros procesos fisiológicos que se deterioran con la edad y se asocian con enfermedades neurodegenerativas.

Estos descubrimientos no demuestran causalidad, pero sí que muestran mecanismos plausibles por los cuales el termalismo o la exposición frecuente a calor húmedo y seco podría tener efectos positivos sobre la salud cognitiva.

Mecanismos que podrían explicar los efectos del termalismo

Mejora de la circulación y oxigenación

La exposición regular a ambientes técnicos parece mejorar la función endotelial, es decir, la capacidad de los vasos sanguíneos para dilatarse y favorecer el flujo sanguíneo. Esto tiene una importancia directa en el cerebro, donde una buena perfusión protege contra procesos degenerativos y puede reforzar la plasticidad neuronal.

Reducción de la inflamación sistémica y cerebral

La inflamación crónica se ha asociado repetidamente con el deterioro cognitivo y diferentes neurodegeneraciones. La terapia de calor, parecida a la que se utiliza en el termalismo, ha mostrado en diferentes estudios que puede modular la respuesta inmunitaria, reduciendo procesos proinflamatorios que pueden afectar la función cognitiva.

Estimulación sensorial, relajación y bienestar

Los entornos termales con su combinación de agua, temperatura, luz y sonidos junto a momentos de descanso profundo, reducen el estrés y favorece estados de ánimo positivos. El bienestar psicológico está ligado a mejores resultados cognitivos y menor avance de la disfunción cognitiva.

El termalismo no actúa solo. Los programas más eficaces son una combinación de terapia termal en aguas mineromedicinales, estimulación cognitiva estructurada, actividad física moderada e interacción social y dinámicas de grupo.

Este enfoque multidimensional es fundamental ya que no se trata solo de entrar a un balneario, sino de integrar ese entorno en un plan de vida saludable que pueda estimular el cuerpo y la mente de manera simultánea. Además, cuando esta estimulación se combina con ejercicio físico y experiencias positivas de grupo, se potencia aún más la reserva cognitiva, es decir, la capacidad del cerebro para enfrentar el daño relacionado con la edad sin perder funcionalidad.