"Quiero ser la eterna estudiante, el día que note que lo tengo todo hecho ya no valdrá la pena"

Sara Coleman se estrena en Cibeles tras cuatro participaciones en EL EGO. Foto: Inma Maldonado
INMA MALDONADO
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- Después de cuatro participaciones en EL EGO, pasa a debutar en Cibeles, que viene a ser la pasarela de los mayores. ¿Considera que ha alcanzado la edad adulta en el diseño? - No puedo compararme con los consagrados (ríe). Además, espero no estar nunca en la edad adulta, quiero ser la eterna estudiante, porque el día que note que lo tengo todo hecho entonces ya no valdrá la pena. Siempre tiene que ser un reto, de modo que confío en no consagrarme nunca.

- ¿Este salto a Cibeles ha supuesto un cambio a la hora de trabajar?

- Pasar a Cibeles no cambia la forma de trabajar, se trata simplemente de mostrarse un poco más hacia el mundo: que la gente te conozca más al estar en un sitio más potente. EL EGO está genial, pero si es cierto que Cibeles tiene más repercusión. El fin de todo esto es animar a que la gente conozca y pida Sara Coleman y nuestro equipo pueda vivir de esto.

- ¿Encontraremos una Sara Coleman distinta en esta edición?

- Se va a ver una evolución. Antes no me planteaba tanto como vestiría a la mujer ni su comodidad, y ahora está entre mis objetivos. Busco la forma de que el diseño sea ponible y versátil, que sirva para ir al trabajo o para una fiesta, y antes sólo me preocupaba crear. Voy a ofrecer un par de piezas más personales y creativas de pasarela, pero centro mi colección en prendas para la vida real. Y esto es resultado de una evolución bastante rápida, de una temporada para otra, que la gente va a notar.

- Explíquenos qué vamos a ver en la pasarela.

- Nosotros hemos apostado por los hombros redondeados, rompiendo con el look ochentero que está despuntando, que aunque sigue siendo aparatoso, tiene formas más suaves. Otro de los rasgos que nos van a caracterizar es el mezclar el patronaje occidental con el corte oriental. Con ello, en la pasarela vais a encontrar una típica chaqueta italiana de sastre, por ejemplo, en combinación con prendas japonesas. Es una fusión entre tradición y vanguardia cuyo resultado respira un toque futurista.

- Presenta una colección sin nombre con la intención de reforzar la marca Sara Coleman y consolidar el negocio. ¿Significa eso que se está convirtiendo en empresaria para poder ser artista?

- Estoy al cincuenta por ciento entre ser artista y ser empresaria, y es algo que no tiene nada que ver con la crisis, simplemente me encanta y forma parte de la profesión. Es una necesidad estupenda la que tengo de encargarme de todo, controlar cada pespunte. Es un trabajo duro pero muy personal.

- Desde que arrancó EL EGO, 75 diseñadores emergentes han pasado por la pasarela y de ellos, sólo tres, contando con usted, se han incorporado a Cibeles. ¿Que sea un número tan bajo supone un triunfo mayor?

- No es un mayor triunfo, sino más responsabilidad. El triunfo es vivir de esto, poder crear con mi gente lo que queremos hacer. Lo otro es una forma de promoción, simplemente.

- ¿Es preocupante que sean tan pocos los nuevos diseñadores que dan el salto?

- Es un número bajo, y quiere decir que hay que abrir más la puerta. Los grandes nunca se quieren ir, y tienen el sitio ocupado, pero inevitablemente está llegando un relevo generacional importante de gente que viene preparada. Y menos mal, porque esto alimenta la moda española, hace que se enriquezca más el panorama.

- ¿Está atascada la moda en España, o de alguna forma su industria es elitista?

- Está estancada la industria, algo falla, porque Made in Spain no significa nada fuera de nuestra fronteras. Aquí tenemos una potencionalidad enorme y un talento increíble que no se aprovecha porque se le da más protagonismo a la pasarela. En España se difunde el espectáculo, pero la industria de base no existe, cosa que le quita sentido a estar en Cibeles.

- ¿Cómo arreglaría esto?

- Desde mi punto de vista, debería aprovecharse el desfile para que se venda la colección y dar salida a lo que presentamos. Cibeles podría ser una fiesta de la moda, donde la industria tuviera su hueco, y no sólo el espectáculo de la moda, porque sino se convierte todo en algo carnavalesco y nada más.

- ¿Es así cómo entiende la moda?

- A veces es muy simple, y sólo quiero la ropa que no encuentro en las tiendas.

- Ha trabajado con Roberto Verino, en el teatro, en sus propias colecciones... ¿Tiene la suerte de poder vivir exclusivamente de la moda?

- Estoy intentando vivir exclusivamente de mi trabajo todavía, pero espero poder hacerlo dentro de un año. Estamos librando una batalla constante, y sabemos que vamos por el camino, aunque es algo duro, y largo. Confío en lo que hacemos.

- ¿Está nerviosa ante el desfile, o ya está curtida en esto?

- Esta vez es distinto, hay nervios, pero muchas ganas.