Investigadores de Córdoba crean un vendaje con paja y un hongo asiático que acelera la cicatrización y combate las infecciones
Los investigadores lograron un material resistente y estable con más del 99% de porosidad y una gran capacidad de absorción
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Investigadores del equipo de I+D Biopren (Bioproductos e Ingeniería de Procesos) de la Universidad de Córdoba (UCO), en colaboración con la Universidad Tecnológica de Chalmers (Suecia), han desarrollado un vendaje a partir de nanofibras de celulosa derivadas de paja de trigo y fracciones de un hongo asiático que acelera el proceso de cicatrización y combate las infecciones.
La Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, que ha financiado el proyecto, ha explicado en una nota que el material, probado en células a escala de laboratorio, acelera la cicatrización, absorbe grandes cantidades de líquido que segregan las heridas y combate bacterias frecuentes en infecciones cutáneas.
Reduce el tiempo y los costes de la elaboración y producción
En la actualidad, muchos vendajes avanzados se fabrican a partir de celulosas convencionales o material plástico, con su consiguiente impacto medioambiental, si bien el nuevo material consigue reducir tanto tiempos como costes simplificando todo el proceso de elaboración y producción.
Además se revaloriza así la biomasa residual del hongo Ganoderma lucidum, conocido como "reishi" o "lingzhi" y empleado tradicionalmente en la medicina asiática.
Las aplicaciones médicas habituales de este hongo se centran en la utilización de sus esporas o del cuerpo fructífero; es decir, la parte visible de la seta. Ambas aparecen en las fases finales de su cultivo, por lo que su obtención requiere tiempos largos de crecimiento, además de procesos de filtrado y purificación complejos y costosos.
Sin embargo, ahora los expertos han combinado nanomateriales derivados de residuos agrícolas como la paja de trigo y biomasa recogida durante la etapa de crecimiento de este tipo de hongo japonés para obtener un apósito sostenible y efectivo en la cura y cicatrización de heridas.
"Nos preguntamos qué pasaría si dábamos un paso atrás y utilizábamos el hongo sin purificar", explica Esther Rincón
El equipo de investigación de la Universidad de Córdoba decidió, como alternativa al uso de esporas y de cuerpos fructíferos como agentes bioactivos, utilizar el micelio (raíces del hongo) y los exopolisacáridos (macromoléculas de carbohidratos generadas durante el crecimiento del hongo).
Este proceso alternativo permite una obtención de agentes de interés biomédico en etapas más tempranas, simplificando de manera significativa su obtención.
"Nos preguntamos qué pasaría si dábamos un paso atrás y utilizábamos el hongo sin purificar y el resultado fue un método que requiere un menor tiempo de producción, procesos de filtrado más simples, un aprovechamiento integral del cultivo y, por tanto, una reducción de costes en su obtención sin perder eficacia”, según explica la investigadora de la UCO Esther Rincón, autora principal del estudio.
Consiguieron un material resistente y estable con 99% de porosidad
Los investigadores obtuvieron un material resistente y estable con más del 99% de porosidad y una capacidad de absorción que puede retener hasta un 9.200% de su peso en agua; es decir, ganan 92 veces su peso seco.
Además, también succionan alrededor de un 400% de líquido que segregan las heridas en condiciones similares a las de una corte, que, según los expertos, supera significativamente a la de los apósitos convencionales de poliuretano.
Paralelamente, el equipo analizó el comportamiento del material en pruebas biológicas realizadas en laboratorio, y en los ensayos antibacterianos el vendaje mostró eficacia frente a Staphylococcus aureus, una de las bacterias más frecuentes en infecciones de heridas.
También se realizaron pruebas de hemocompatibilidad para comprobar su comportamiento al entrar en contacto con la sangre y los resultados mostraron una alta viabilidad celular, lo que indica que el material es compatible con los tejidos humanos.
El siguiente paso de los investigadores será explorar nuevas formas de fabricar estos vendajes mediante técnicas de bioimpresión y estudiar otras aplicaciones biomédicas, como la liberación controlada de medicamentos o el tratamiento de distintos tipos de heridas.