Eduardo Vilar-Sánchez, el español que investiga una vacuna para prevenir el cáncer de colon en personas con riesgo: "Podría estar en ocho años"
Desde Estados Unidos, trabaja en una vacuna experimental que busca prevenir el cáncer de colon, endometrio y estómago
La vacuna, denominada Nous-209, ha mostrado en ensayo clínico fase 1 resultados esperanzadores en personas síndrome de Lynch
La idea de una vacuna contra el cáncer suena, a día de hoy, a futuro. Pero en algunos laboratorios ese futuro ya está en fase de pruebas para personas con un riesgo muy elevado de desarrollar cáncer de colon.
Eduardo Vilar-Sánchez, oncólogo madrileño, lleva 10 años investigando este campo en el Centro de Cáncer MD Anderson de Houston (Estados Unidos) y por primera vez han obtenido resultados prometedores en pacientes.
Estudió medicina en la Universidad Miguel Hernández (Elche, Alicante) y se especializó en oncología en el Hospital Vall d'Hebron (Barcelona). En 2007 se trasladó a Estados Unidos después de que la Fundación La Caixa le concediera una beca para cumplir su deseo de investigar el cáncer colorrectal, y desde 2012 dirige su propio laboratorio en MD Anderson.
Vilar-Sánchez acumula años combinando la investigación con la clínica. Conoce a sus pacientes y observa de cerca cómo progresa la enfermedad, mientras en el laboratorio busca soluciones. "Mi área de interés siempre ha sido entender cómo se inicia el cáncer de colon", apunta.
El cáncer colorrectal es ya uno de los tumores más frecuentes. Es el segundo en incidencia tanto en hombres como en mujeres —solo por detrás del de próstata y mama, respectivamente— y también uno de los más letales: ocupa el segundo lugar en mortalidad en varones, tras el de pulmón, y el tercero en mujeres. Las previsiones apuntan además a que en 2026 será el cáncer más diagnosticado en España, con más de 44.000 nuevos casos —unos 30.000 de colon y cerca de 14.000 de recto—.
El síndrome de Lynch: hasta un 80% de riesgo de cáncer de colon
Para enfocar sus esfuerzos en prevención, Vilar-Sánchez y su equipo trabajan con grupos de población con un riesgo especialmente elevado de desarrollar cáncer colorrectal. "No todos tenemos el mismo riesgo, y cuanto mayor es, también lo es la ventana de actuación" explica.
Por eso se centran en el síndrome de Lynch y en la poliposis adenomatosa familiar, dos trastornos hereditarios que disparan la probabilidad de desarrollar cáncer de colon. "Mientras que en la población general el riesgo de cáncer de colon ronda el 5%, en personas con síndrome de Lynch se eleva hasta entre un 50% y un 80% a lo largo de la vida", detalla Vilar-Sánchez en una entrevista con la web de Informativos Telecinco, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Colon, que se celebra este martes, 31 de marzo.
El síndrome de Lynch no solo aumenta el riesgo de padecer cáncer de colon. También incrementa las probabilidades de otros tumores, como los de endometrio, ovario, estómago, intestino delgado, uréter o vejiga. Además, las personas con este síndrome o con poliposis adenomatosa familiar pueden desarrollar la enfermedad incluso antes de los 35 años.
Una vacuna para quienes más riesgo tienen
En 2016, Vilar-Sánchez comenzó a colaborar con la compañía suiza Nouscom, especializada en vacunas frente a enfermedades infecciosas, para impulsar una nueva línea de investigación: una vacuna destinada a prevenir el cáncer de colon, endometrio y estómago en pacientes con síndrome de Lynch.
"Los tumores que se desarrollan en pacientes con síndrome de Lynch se caracterizan por generar un elevado número de mutaciones genéticas", explica. La base biológica de este síndrome reside en un defecto en los sistemas de reparación del ADN, mecanismos encargados de corregir los errores que se producen de forma natural durante la división celular. Cuando estos sistemas fallan, las células acumulan mutaciones de manera progresiva.
Estas mutaciones generan proteínas anómalas y ahí es donde aparece la oportunidad terapéutica. "Se convierten en una diana ideal para el desarrollo de una vacuna", señala el investigador.
La estrategia consiste en utilizar un adenovirus modificado como vehículo para introducir esas proteínas en el organismo. "El objetivo es que el sistema inmune aprenda a identificarlas. Así, si en el futuro aparecen células que las expresen, pueda atacarlas antes de que evolucionen a cáncer", detalla Vilar-Sánchez.
Primeros resultados: es segura y aumenta la respuesta inmunológica
La vacuna, denominada Nous-209, ha superado la fase 1 de ensayo clínico, el primer paso en el desarrollo de cualquier tratamiento. En esta etapa, el objetivo principal no es demostrar eficacia, sino comprobar la seguridad.
En el estudio han participado 45 personas con síndrome de Lynch sin cáncer en el momento de la vacunación. Recibieron dos dosis —una inicial y otra de recuerdo a las ocho semanas— y fueron seguidas durante un año.
"Desde el punto de vista de la seguridad la vacuna ha sido bien tolerada, con efectos secundarios leves y esperables como dolor en el lugar de la inyección, fiebre o escalofríos durante unos días", indica. En cuanto a la respuesta inmune, "en 37 de los participantes analizados se observó un aumento de la respuesta inmunológica".
"También hemos revisado la colonoscopia que se realizaron al año siguiente y se detectó una menor incidencia de adenomas avanzados (lesiones precancerosas), lo que sugiere un posible efecto preventivo", subraya Vilar-Sánchez.
Aun así, el propio investigador insiste en el alcance limitado de estos datos: "Un ensayo con 45 pacientes no es suficiente para afirmar de manera robusta que hay un efecto clínico".
El siguiente paso: confirmar si realmente previene tumores
El equipo ya trabaja en el diseño de un ensayo de fase 2, que incluirá a más pacientes y evaluará objetivos clínicos más claros, como la reducción de la aparición de pólipos o tumores.
Si los resultados son positivos, el proceso continuaría con una fase 3 —mucho más amplia y con comparación frente a placebo— antes de que la vacuna pudiera llegar a la práctica clínica.
En el escenario más optimista, y siempre condicionado a múltiples variables, Vilar-Sánchez apunta que "podríamos tener una vacuna en los próximos siete u ocho años para el síndrome de Lynch".
¿Se podrá aplicar la vacuna a la población en general?
Aunque esta vacuna est á diseñada para una población muy específica, su desarrollo podría tener implicaciones más amplias. "En medicina muchas veces empezamos en poblaciones extremas", explica el oncólogo. "Si funciona, puede servir para replicar el proceso en otros contextos, incluso en la población general".
"Espero que esto sirva para demostrar que la prevención del cáncer se puede lograr, siempre y cuando identifiquemos grupos en de riesgo: un reto pendiente", señala. "Una mayor detección de otros grupos de riesgo ayudaría a implementar más estrategias de prevención".
En el caso del síndrome de Lynch se trata de una enfermedad infradiagnosticada. "Muchos casos se identifican solo después de que aparezca un cáncer, a pesar de que el diagnóstico precoz permitiría aplicar estrategias de prevención ya disponibles, como colonoscopias periódicas y podríamos detectar tumores en fases tempranas, que son curables en la mayoría de los casos", subraya.
Para los pacientes con síndrome de Lynch el objetivo es claro: reducir esa probabilidad. "Muchos sienten que tienen una especie de espada de Damocles encima", reconoce el investigador. "Nuestro objetivo es abrirles una puerta de esperanza".