Estos síntomas inespecíficos pueden esconderse un cáncer de ovario, uno de los tumores ginecológicos más agresivos y con peor pronóstico
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La hinchazón abdominal persistente, la sensación de saciedad constante al comer, las ganas frecuentes de orinar o el dolor pélvico y de espalda pueden parecer molestias digestivas o ginecológicas comunes. Sin embargo, detrás de estos síntomas aparentemente inespecíficos puede esconderse un cáncer de ovario, uno de los tumores ginecológicos más agresivos y con peor pronóstico.
"Es un gran simulador de síntomas digestivos", explica Raúl Márquez Vázquez, jefe de la Sección de Tumores Ginecológicos de MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten, durante una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'. El especialista advierte de que entre el 70 y el 80% de los casos se detectan en fases avanzadas (estadios III y IV), cuando la enfermedad ya se ha extendido por el abdomen y la probabilidad de sobrevivir es menor.
Según las estimaciones de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en 2026 se diagnosticarán 3.767 nuevos casos de cáncer de ovario en España y en 2024 fallecieron 2.032 mujeres por esta causa. Aunque es el undécimo cáncer más frecuente entre las mujeres, ocupa el sexto lugar en mortalidad.

Los síntomas que pueden pasar desapercibidos
El problema, insiste Márquez Vázquez durante el Día Mundial del Cáncer de Ovario —que se celebra cada 8 de mayo— es que muchas pacientes no relacionan estas señales con un posible tumor. "No existe conciencia sobre este tipo de cáncer, incluso entre los profesionales, y en ocasiones la mujer acude al médico y se le manda a casa con un protector gástrico o medicación para el dolor y cuando se diagnostica, ya es tarde", lamenta.
El tumor suele expandirse por el abdomen y provocar síntomas progresivos que se mantienen en el tiempo. "Si estos síntomas se repiten o aumentan de intensidad hay que buscar ayuda y sospechar que puede haber algo más", recalca el experto, que insiste en la necesidad de pedir pruebas diagnósticas cuando las molestias persisten.
La diferencia entre detectarlo pronto o tarde es enorme. Mientras que la supervivencia a cinco años en fases avanzadas ronda el 40%, cuando el tumor se diagnostica precozmente puede alcanzar el 90%.
Un cáncer "devastador y muy agresivo"
"El cáncer de ovario es una enfermedad devastadora y muy agresiva", señala Márquez Vázquez. Además, presenta una elevada tasa de recaída, ya que muchas pacientes vuelven a sufrir progresión del tumor incluso después del tratamiento inicial.
"Es muy importante que la cirugía la haga un especialista con alta experiencia en ginecología oncológica porque, si se deja algo de enfermedad después de una primera operación, la paciente tiene la mitad de probabilidades de sobrevivir"
Afecta sobre todo a mujeres mayores de 60 años, aunque puede aparecer antes. También existen factores que aumentan el riesgo, como las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2, así como en otros genes como BRIP1, RAD51C o RAD51D, o padecer síndrome de Lynch.
Actualmente no existe una prueba específica de cribado para detectar precozmente este tumor, por lo que los expertos recomiendan mantener revisiones periódicas con el ginecólogo y prestar atención a síntomas persistentes.
La cirugía, crucial en el pronóstico
Además del diagnóstico precoz, Márquez Vázquez subraya que existe otro elemento determinante para la supervivencia. "La cirugía es el otro pilar básico", afirma. "La intervención debe realizarse en unidades multidisciplinares con alta experiencia en ginecología oncológica. Es muy importante que sea un buen cirujano porque, si se deja algo de enfermedad después de una primera operación, la paciente tiene la mitad de probabilidades de sobrevivir".
Por ello, los especialistas reclaman que las mujeres sean derivadas a centros altamente especializados. "Esta es una de las grandes luchas que estamos haciendo: que las pacientes lleguen a hospitales con experiencia porque la operación es crucial en el pronóstico", insiste.
"Si estos síntomas se repiten o aumentan de intensidad hay que buscar ayuda y sospechar que puede haber algo más"
El objetivo de la cirugía es eliminar todo el tumor visible. Para ello, en muchos casos es necesario extirpar órganos como los ovarios, el útero, las trompas de Falopio, ganglios linfáticos o el peritoneo. Dependiendo de la extensión de la enfermedad también puede ser necesario intervenir el intestino, el colon o el bazo.
Cómo se decide el tratamiento
Cuando existe sospecha de cáncer de ovario, se realizan pruebas de imagen como TAC, resonancia magnética o PET-TAC para valorar si hay tumor y si puede eliminarse completamente mediante cirugía.
"Aun así hay que confirmarlo mediante muestras. En algunos casos se realiza una cirugía inicial para comprobar si la extirpación completa es posible. Si no lo es, se toma una biopsia y se inicia quimioterapia antes de volver a plantear la operación", explica Márquez Vázquez.
El tratamiento quimioterápico suele basarse en platinos y taxanos y se administra habitualmente tras la cirugía para eliminar células tumorales remanentes. "Solo uno de cada 10 tumores nunca llegará a operarse", señala.
En los últimos años también han surgido terapias dirigidas, como los inhibidores de PARP, especialmente eficaces en pacientes con mutaciones BRCA o alteraciones HRD. Además, para los tumores resistentes al platino están apareciendo nuevas alternativas, como los anticuerpos conjugados dirigidos (ADC), con unos 40 de ensayos clínicos en marcha, así como inmunoterapia en determinados casos. "Por fin se ha introducido la inmunoterapia en cáncer de ovario", destaca el especialista.
"Hay que insistir en la importancia de conocer los síntomas y acudir a centros especializados ante cualquier sospecha o diagnóstico", concluye.

