Tristán de Acuña, la isla más remota del mundo que no sufrió el covid, en alerta sanitaria por hantavirus

el 14 de abril, el crucero MV Hondius atracó en la isla como una de las grandes atracciones del mismo.
Hantavirus, última hora del brote del crucero MV Hondius| La evacuación del pasaje será en un solo movimiento con el Hondius fondeado en el puerto
La isla de Tristán de Acuña (Tristan da Cunha) es el lugar habitado más lejano de cualquier población del mundo y tiene un tamaño menor a 100 kilómetros cuadrados. En su propio cartel de entrada se presume de ser la isla más remota del mundo. Tanto lo es que en ella no existió el covid, pero una simple gripe causó importantes trastornos en 1971 cuando una epidemia de gripe afectó al 96% de la población y causó dos muertes. Ahora está en el foco mundial porque el 14 de abril, el crucero MV Hondius atracó en la isla como una de las grandes atracciones del mismo. En esa fecha ya había fallecido una persona en el barco infectada por hantavirus.
El punto más próximo a Tristán de Acuña es la isla de Santa Elena, situada a algo más de 2.000 kilómetros al norte, donde también se bajaron pasajeros. Según los datos oficiales del Gobierno de Tristán, un territorio dependiente del Reino Unido, había 220 pobladores en la isla a 3 de mayo de este año.
Ahora, la isla se encuentra en alerta sanitaria, porque durante los días 13, 14 y 15 de abril que duró la parada, los pasajeros pudieron infectar a sus habitantes que cuentan con un único hospital, el Camogli Healthcare Centre. Porque sí que hubo interacción, y mucha, entre los pasajeros y los habitantes de la isla. Las autoridades locales trabajan en coordinación con la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, UK Health Security Agency, y con socios internacionales para el rastreo de contactos y la evaluación del riesgo.
La llegada del barco fue recibida como un acontecimiento importante por los aproximadamente 250 habitantes. Hubo visitas guiadas, paseos por el pueblo, actividades culturales y encuentros en el pub local. De hecho, en el bar El Albatross Pub, de Tristán de Acuña, cenaron y bebieron muchos de los cruceristas del barco. Es más, allí se juntaron con algunos de sus más de 200 habitantes de esta diminuta isla en mitad del Atlántico. También hubo interacción con los niños del colegio de la isla, que llegaron a reunirse con varios pasajeros del barco.
En este contexto, el administrador de Tristán de Acuña, Philip Kendall, ha enviado una carta abierta a la población: “Seguramente habréis visto en las noticias la evolución de la situación en relación con una enfermedad grave que afecta a varios pasajeros del MV Hondius”. Y ha añadido: “Sabemos que algunos pasajeros desembarcaron y pudieron haber tenido contacto con miembros de nuestra comunidad local”.
Kendall ha pedido a los residentes que, ante síntomas como fiebre o malestar, contacten con el hospital por teléfono y eviten acudir directamente para no saturar el sistema. “Si bien el virus puede ser grave, no se ha identificado ningún caso de esta enfermedad en Tristán y, por el momento, no hay motivos de preocupación significativos”, ha afirmado el administrador.
