Así evoluciona el hantavirus: desde los primeros síntomas a la fase crítica
Desde el momento del contagio, los síntomas pueden tardar en aparecer entre una y seis semanas
El brote de hantavirus, en directo| Italia aísla a un joven de 25 años con síntomas de contagio
La evolución del hantavirus puede ser rápida y, en algunos casos, extremadamente grave. Tras conocerse los primeros síntomas detectados en uno de los pasajeros españoles relacionados con el brote del crucero MV Hondius, los especialistas recuerdan cómo suele desarrollarse esta infección y cuáles son las señales de alerta a las que prestan especial atención los médicos.
El periodo de incubación del virus puede variar considerablemente. Desde el momento del contagio, los síntomas pueden tardar en aparecer entre una y seis semanas. Esa es una de las razones por las que las autoridades sanitarias mantienen cuarentenas tan prolongadas y controles continuos sobre los pasajeros expuestos al brote.
Los primeros síntomas
La enfermedad suele comenzar de forma similar a una gripe común. En la fase inicial aparecen fiebre, dolores musculares intensos, cansancio generalizado, náuseas y, en algunos casos, vómitos. Este primer cuadro puede mantenerse durante varios días y resulta difícil de distinguir de otras infecciones respiratorias o virales más habituales.
El principal motivo de preocupación llega cuando el virus empieza a afectar al sistema respiratorio. La aparición de tos seca persistente y dificultad para respirar suele indicar que el hantavirus ha comenzado a comprometer los pulmones. A medida que avanza la infección, el organismo intenta compensar la falta de oxígeno y el corazón aumenta su esfuerzo, provocando episodios de taquicardia y tensión arterial baja.
En los casos más graves puede desarrollarse un edema pulmonar, una complicación que provoca la acumulación de líquido en los pulmones e impide que el paciente pueda oxigenarse correctamente. Se trata de la fase más crítica de la enfermedad y la que obliga en ocasiones a ingresar al afectado en unidades de cuidados intensivos.
Cuando la insuficiencia respiratoria se agrava, algunos pacientes necesitan ser conectados a sistemas ECMO, una técnica de soporte vital extracorpóreo que sustituye temporalmente la función pulmonar mientras el organismo intenta recuperarse. Este tipo de asistencia se reserva para los cuadros más severos y requiere unidades altamente especializadas.
Actualmente no existe una vacuna específica ni un tratamiento antiviral eficaz contra el hantavirus. Por ello, el abordaje médico se centra en tratar cada síntoma y mantener las funciones vitales del paciente mientras evoluciona la infección. Los especialistas insisten en que la detección precoz y la vigilancia médica continua son claves para mejorar el pronóstico de los afectados.