Se llama “Luxmaxxing” y es la nueva obsesión de algunos jóvenes por el rostro perfecto: “Reciben golpes para definir el arco mandibular”

Luxmaxxing: la obsesión de miles de jóvenes por esculpir el “rostro perfecto” con ejercicios faciales y peligrosas prácticas virales
Mandíbulas marcadas, cuerpos definidos y simetría extrema. Informativos Telecinco
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Mandíbula cuadrada, pómulos hundidos, piel perfecta y un cuerpo definido al milímetro, para muchos jóvenes, esa es hoy la imagen ideal de la belleza masculina. Una obsesión estética que se ha convertido en tendencia viral bajo un nombre cada vez más conocido en redes sociales: el “Luxmaxxing”.

El fenómeno, popularizado especialmente en plataformas como TikTok o Instagram, promueve alcanzar la “máxima belleza” masculina mediante entrenamientos extremos, rutinas faciales, suplementos e incluso prácticas peligrosas sin supervisión médica.

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La búsqueda del “hombre perfecto”

Quienes siguen esta tendencia buscan moldear su rostro y su cuerpo como si fueran una escultura, el objetivo es alcanzar el ideal conocido en internet como “Gigachad”, un modelo masculino hipermusculado, simétrico y con rasgos faciales muy marcados.

Dentro del universo “Luxmaxxing” existen incluso escalas de atractivo y términos propios que clasifican a los hombres según su apariencia física.

La mandíbula cuadrada se ha convertido en el símbolo máximo de masculinidad para esta comunidad digital. Lo que empieza con ejercicios faciales o consejos de estética puede terminar derivando en conductas peligrosas.

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Algunos vídeos virales recomiendan mascar chicle durante horas para fortalecer la mandíbula o utilizar dispositivos para modificar la forma del rostro. Otros van mucho más allá. “He visto vídeos de pacientes que reciben golpes para intentar definir el arco mandibular”, Lissa Yslas doctora en varias clínicas en Madrid alerta por el impacto de estas prácticas entre menores y adolescentes.

Hormonas e inyecciones sin control médico

La obsesión estética también ha impulsado el consumo de sustancias sin supervisión sanitaria, algunos jóvenes recurren a testosterona, péptidos o productos hormonales con el objetivo de acelerar cambios físicos.

Uno de los casos más comentados en redes es el del actor infantil Trevor Larcom, cuya transformación física ha generado polémica tras reconocer el uso de péptidos.

Otro de los referentes de este movimiento es el influencer Braden Peters, conocido en internet como “Clavicular”, que asegura haber comenzado a inyectarse testosterona con apenas 14 años.

Médicos alertan del riesgo para la salud

Especialistas en salud mental y medicina estética advierten de que estas tendencias pueden provocar problemas físicos y psicológicos, especialmente entre adolescentes vulnerables a la presión estética.

Los expertos recuerdan que muchas de estas prácticas no tienen base científica y responden a modas virales impulsadas por algoritmos y comunidades digitales obsesionadas con la apariencia.