Hantavirus

El aislamiento de los 14 españoles del crucero del hantavirus y la espera de sus familias: "Hemos llevado ropa y caprichos, algo para mejorar su cuarentena”

El acceso principal del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde se encuentran aislados los 14 españoles del crucero del Hantavirus. EFE
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Los 14 pasajeros españoles del crucero del hantavirus, el ‘MV Hondius’, permanecen desde el domingo en aislamiento y bajo un estricto protocolo en el Hospital Central de La Defensa Gómez Ulla de Madrid. Uno de ellos, que ha dado positivo en dos pruebas PCR y que en la noche del lunes experimentó los primeros síntomas, está en la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN). Los otros 13 han dado negativo y ya conocen la decisión de la Comisión Pública sobre los plazos de la cuarentena: se ha establecido el 10 de mayo de 2026 como el “día cero” para el inicio oficial de la misma y previsiblemente se prolongará hasta el 21 de junio, coincidiendo así con la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Durante seis semanas, todos los evacuados del buque deberán permanecer en el hospital militar madrileño, que cuenta con habitaciones especializadas que se crearon después de la crisis del ébola. En ese periodo, bajo una estricta vigilancia epidemiológica, deberán ceñirse al protocolo fijado y permanecer sin contacto, si bien algunos familiares han podido acercarse hasta las instalaciones para dejar allí algunos útiles con los que tratar de aliviar y ayudar a los afectados durante toda esta estancia.

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El aislamiento de los 14 españoles en el Hospital Gómez Ulla de Madrid

“Le hemos llevado ropa y caprichos, algo para mejorar su cuarentena”, explica uno de los familiares de la valenciana que viajaba en el ‘MV Hondius’, identificada como Aitana Forcén, oceanógrafa.

Según ha explicado en declaraciones a Levante-EMV, han podido estar en contacto con ella desde que supieron del brote y ahora permanece en el Gómez Ulla junto al resto de los viajeros españoles que estaban en el crucero.

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Trasladados después de que España acogiese su llegada, permitiendo a la embarcación fondear en el puerto de Granadilla, en Tenerife, para repatriar también a los pasajeros extranjeros, Sanidad mantiene sobre ellos “un seguimiento muy riguroso y muy estricto”.

El español contagiado empezó a experimentar “febrícula y síntomas respiratorios” en la noche del lunes, permaneciendo aislado en la UATAN del centro hospitalario, en la planta 22. De momento se encuentra “aparentemente estable y sin empeoramiento clínico evidente”, según ha comunicado el Ministerio de Sanidad, pero se sigue con atención su evolución, sobre todo teniendo en cuenta que el curso del hantavirus a veces progresa muy repentinamente muy rápido.

El protocolo de cuarentena frente al hantavirus aprobado por Sanidad

En esta situación, el nuevo protocolo de Sanidad frente al hantavirus, además de fijar el 10 de mayo como “día cero” para el inicio oficial de la cuarentena, extendiéndola previsiblemente hasta el 21 de junio, actualiza la definición de contacto para extremar la vigilancia.

Concretamente, se considera contacto a cualquier persona que haya estado en el barco entre el 1 de abril y el 10 de mayo, o que haya tenido relación con un caso confirmado durante su periodo de transmisibilidad, el cual se inicia oficialmente dos días antes de la aparición de los primeros síntomas o de una PCR positiva en casos asintomáticos.

Bajo ese criterio, precisan, se incluye a quienes compartan habitación o baño, parejas sexuales, contactos físicos directos y pasajeros de avión situados en la misma fila o en las dos adyacentes en vuelos de larga duración de un caso confirmado por laboratorio.

Además, el protocolo introduce una gestión diferenciada de los contactos, determinando que únicamente las personas evacuadas del crucero deberán realizar su cuarentena obligatoria en habitaciones individuales del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, en Madrid. Para cualquier otro contacto que se detecte fuera de este grupo, las autoridades sanitarias realizarán una valoración individualizada de su situación, permitiendo que la cuarentena se realice en otros espacios habilitados para el aislamiento y seguimiento sanitario.

En la misma línea, el protocolo fija que todos los contactos identificados, con independencia del lugar en el que realicen la cuarentena, estarán sometidos a una vigilancia sanitaria reforzada durante los primeros 28 días, periodo considerado de mayor probabilidad para la aparición de síntomas compatibles con la enfermedad. Durante este intervalo se realizará una prueba de PCR cada siete días, cuyos resultados solo se considerarán concluyentes tras la confirmación oficial del Centro Nacional de Microbiología. Esta medida se complementará con vigilancia activa supervisada, incluyendo el control de temperatura corporal dos veces al día y el seguimiento de posibles síntomas como fiebre, disnea o mialgias.

En caso de que alguna de las personas en seguimiento desarrolle síntomas compatibles con la enfermedad –como fiebre, tos, disnea, mialgias, vómitos o diarrea–, será considerada caso probable y trasladada a una habitación de aislamiento con presión negativa para la realización de pruebas diagnósticas específicas. Ante estos supuestos, se activará además el preaviso a la red de Unidades de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel (UATAN) para garantizar una respuesta inmediata en caso de confirmación diagnóstica.