Los desafíos tras un trasplante de pulmón, como el de Mette-Marit de Noruega: "El cambio de vida es muy importante"

En mujeres con un trasplante de pulmón, la supervivencia ronda el 40% a los diez años de la intervención
Los siguientes pasos de Mette-Marit de Noruega tras su trasplante de pulmón: rehabilitación, los desafíos que enfrenta y una incógnita
La princesa Mette-Marit de Noruega ha sido sometida a un trasplante de pulmón en el Hospital Universitario de Oslo debido a la enfermedad pulmonar fibrótica que padece, según comunicó este miércoles la Casa Real noruega. La intervención ha sido un éxito y ahora comienza una etapa decisiva: comprobar cómo evoluciona y cómo responde su organismo al nuevo órgano.
La heredera consorte hizo público en 2018, con 45 años, que padecía fibrosis pulmonar, una enfermedad crónica y degenerativa. A finales del pasado año la Casa Real informó de un empeoramiento de su estado, hasta el punto de que los médicos consideraron que, sin un trasplante, su esperanza de vida sería de aproximadamente un año.
La patología provoca un daño progresivo en el tejido pulmonar, que se cicatriza y pierde elasticidad, dificultando cada vez más la respiración. Aunque existen diferentes tipos de fibrosis pulmonar, la familia real no ha revelado cuál padece exactamente Mette-Marit y únicamente ha señalado que se trata de una variante poco frecuente.
¿Qué implica un trasplante pulmonar y qué expectativas tiene una paciente como la princesa? La web de 'Informativos Telecinco' ha hablado con Ana Villar, neumóloga e integrante del programa de trasplante pulmonar del Hospital Universitario Vall d'Hebron (Barcelona).
Una opción cuando la enfermedad llega a una fase avanzada
"En estas enfermedades fibrosantes el trasplante supone una oportunidad", explica la especialista. "Hay pacientes que, pese a recibir tratamiento, continúan empeorando y el trasplante les ofrece una mayor esperanza de vida que la que tendrían con la evolución natural de la enfermedad. Es una opción terapéutica que siempre debemos valorar en un perfil concreto de pacientes".
Y es que no todo el mundo es candidato a esta intervención. "Hay que pasar un proceso de valoración muy complejo, absolutamente global y realizado por un equipo multidisciplinar. Debe existir un equilibrio: el paciente tiene que encontrarse en una fase suficientemente avanzada como para necesitar el trasplante, pero al mismo tiempo conservar un estado físico que le permita superar una cirugía de esta magnitud", explica Villar.
Una vez superada esa evaluación, el paciente entra en la lista de espera. La prioridad depende, entre otros factores, de la gravedad clínica. En el caso de Mette-Marit, apenas han transcurrido doce días desde que se anunció su inclusión en la lista hasta que la Casa Real comunicó que el trasplante ya se había realizado (el día exacto no ha trascendido).
Para encontrar un donante compatible se tienen en cuenta aspectos como el grupo sanguíneo, el tamaño del órgano o el grado de hipersensibilización del receptor, es decir, la presencia de anticuerpos que puedan aumentar el riesgo de rechazo. "Todo ello es muy importante para lograr una mayor supervivencia y una mejor calidad de vida del paciente", señala la neumóloga.
Una cirugía muy compleja
"El trasplante pulmonar es una cirugía muy compleja", afirma Villar. Puede sustituirse un solo pulmón o ambos, aunque en la actualidad "el trasplante bipulmonar es el procedimiento más habitual".
Su elevada dificultad hace que únicamente pueda realizarse en centros altamente especializados. "En España solo somos nueve centros autorizados para llevarlo a cabo, distribuidos estratégicamente por el territorio para garantizar la accesibilidad".
La intervención requiere una apertura del tórax y suele prolongarse durante varias horas, aunque su duración "depende de la evolución de la cirugía y de la aparición o no de complicaciones".
La respuesta del organismo, un aspecto clave
Tras la operación, la princesa permanecerá varias semanas ingresada en el Rikshospitalet de Oslo. Es un periodo especialmente importante. "Una vez el paciente se trasplanta empieza una nueva etapa. Pasar de ser un paciente con fibrosis pulmonar a convertirse en un paciente trasplantado, con todo lo que eso implica", explica Villar.
Las complicaciones más frecuentes son el rechazo del órgano y las infecciones, motivo por el que estos pacientes necesitan medicación durante toda su vida. "Por un lado reciben inmunosupresores para disminuir el riesgo de rechazo y, por otro, tratamientos preventivos frente a determinadas infecciones, ya que su sistema inmunológico queda muy debilitado", detalla.
Además, deberán acudir a revisiones periódicas de por vida. "Durante el primer año los controles son especialmente frecuentes y, posteriormente, se van espaciando si la evolución es favorable".
El rechazo puede aparecer tanto en las primeras semanas —el denominado rechazo agudo— como años después, cuando se desarrolla una disfunción crónica del injerto. A ello se suma un mayor riesgo de neoplasias asociado a la inmunosupresión mantenida, especialmente cánceres de piel y tumores sólidos.
¿Cuál es la supervivencia tras un trasplante?
Según explica la especialista, en mujeres la supervivencia a los diez años ronda el 40%. En España, la supervivencia mediana tras un trasplante pulmonar se sitúa entre los seis y los siete años.
La gravedad con la que el paciente llega a la intervención no suele ser el factor pronóstico. "Lo que más influye es la aparición de complicaciones y la adherencia al tratamiento", señala Villar.
Pese a ello, el balance suele ser muy positivo. "El cambio de vida es muy importante. Los pacientes suelen recuperar mucha calidad de vida", concluye.
