En verano aumenta el riesgo cardiovascular, incluso en personas sanas: "El cuerpo trabaja mucho más y eso tiene un coste cardíaco real"
Ángel Peña, director de Desarrollo Estratégico de la Fundación Educación en Procedimientos de Intervencionismo en Cardiología (EPIC), explica las causas y cómo nos podemos prevenir
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Los episodios de temperaturas anormalmente altas -y, en general, la temporada estival para grupos de población- suponen riesgos para nuestro estado de salud, tanto física como mental. Y en el terreno cardiovascular, los expertos explican que "se aumenta el riesgo". Ahora bien, ¿qué es lo que hace que ese riesgo aumente? ¿Se puede mitigar de alguna forma?
Ángel Peña, Director de Desarrollo estratégico de la Fundación EPIC explica a la web de 'Informativos Telecinco' qué hay detrás de este fenómeno y qué podemos hacer para protegernos.
El 'coste cardíaco' de mantenernos vivos
"El verano concentra una serie de condiciones que, combinadas, pueden poner a prueba al sistema cardiovascular incluso en personas sanas. El cuerpo tiene que trabajar mucho más para mantener su temperatura, y eso tiene un coste cardíaco real", introduce el experto.
En este sentido explica que "sudamos más y perdemos líquidos y sales minerales" y que "si no los reponemos bien, la sangre circula con menor volumen y el corazón tiene que esforzarse más para mantener la presión y garantizar que los órganos reciban suficiente oxígeno". Y aquí es donde viene lo que él llama la 'sobrecarga doble': "al mismo tiempo, los vasos de la piel se dilatan para liberar calor hacia el exterior, lo que obliga al corazón a bombear más sangre hacia la superficie corporal".
Los "tres planos de riesgo" cardiovascular
Peña describe "tres planos" por los que aumenta el riesgo cardiovascular en verano: factores ambientales, fisiológicos y la situación base de cada persona, en cuanto al estado de salud se refiere.
Estos tres vectores son los factores que suman el riesgo. Dentro de estos, algunos de los ingredientes que el experto menciona son "temperatura extrema, olas de calor, deshidratación, cambios en la regulación de la tensión" o patologías como "hipertensión, arritmias, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, diabetes u obesidad". En este último campo de salud individual, el directivo matiza que es ahí donde hay "una situación de mayor vulnerabilidad".
Hay determinados grupos de población con más riesgos
Más allá de las condiciones ambientales y de las condiciones físicas anteriormente mencionadas, el experto explica los grupos de población que tienen todavía más riesgos cardiovasculares en épocas estivales: "Las personas mayores, los pacientes con enfermedades cardiovasculares previas, y también las personas con movilidad reducida, que a veces no pueden buscar un ambiente más fresco por sus propios medios. No hay que olvidar tampoco a los trabajadores y deportistas que pasan horas expuestos al calor intenso". El riesgo va más allá de la edad o del propio estado físico: la actividad que desarrollamos es también importante.
¿Cuáles son los problemas cardiovasculares más frecuentes en verano? Las más comunes, según dicho experto son: "Bajada de tensión, que puede llegar a provocar síncopes; descompensaciones de insuficiencia cardíaca, arritmias y, en los periodos de calor más extremo, un aumento de infartos e ictus. El golpe de calor, cuando es severo, también puede tener repercusión cardiovascular directa".
Y así es cómo podemos protegernos
Ante estas situaciones y condicionantes, hay remedios para hacer frente a los riesgos. El primero de ellos, de acuerdo con el experto: "hidratarse bien, sin esperar a tener sed, porque cuando aparece la sed ya hay cierto grado de deshidratación". Menciona el alcohol dentro de la ecuación, y explica que "deshidrata y tiene efecto vasodilatador, lo que puede agravar las bajadas de tensión".
También hace hincapié en el deporte, en "evitar el ejercicio intenso en las horas centrales del día", así como en otros aspectos como "buscar ambientes frescos y usar ropa ligera son medidas sencillas pero muy eficaces".
Un último escenario, que califica de "fundamental", en el caso de que tengamos recetada una pauta: "no tocar la medicación por iniciativa propia. Es un error relativamente frecuente -la persona nota que le baja más la tensión y decide dejar el antihipertensivo- pero puede ser peligroso. Lo correcto es consultar con el médico para que valore si hay que ajustar algo".