Ola de calor

Una psicóloga, sobre por qué las olas de calor producen ansiedad: "Nuestro cerebro indica que algo está mal, prioriza sobrevivir"

Un hombre refrescándose del calor con un ventilador en Barcelona. Europa Press
Compartir

Aunque el calor extremo aumente el riesgo cardiovascular, de deshidratación o de golpes de calor, nuestro cerebro también está afectado por el repunte de los mercurios. La ansiedad es una de las protagonistas que aparecen y la psicóloga clínica Anna Sibel Anguila explica por qué esto sucede.

PUEDE INTERESARTE

Tanto de día como de noche, sobre todo cuando hay noches tropicales o tórridas, la experta avanza que "dormimos peor. Nos cuesta concentrarnos. Nos irritamos con facilidad y cualquier pequeño problema parece más grande de lo que realmente es: la paciencia desaparece casi sin darnos cuenta".

El consumo de recursos del cerebro es clave: prioriza sobrevivir

La eficiencia energética y de recursos de nuestro cuerpo es uno de los primeros ingredientes. En este sentido, Sibel expone que "el cerebro consume aproximadamente el veinte por ciento de toda la energía que utiliza nuestro organismo. Cuando llega una ola de calor, una parte muy importante de esa energía se emplea en algo mucho más urgente: evitar que el cuerpo se sobrecaliente".

PUEDE INTERESARTE

Cuando sube tanto la temperatura, el cuerpo necesita priorizar energía. "Durante los días de calor extremo, muchas personas sienten que su cabeza funciona más despacio. Les cuesta encontrar palabras, mantener la atención, recordar pequeñas cosas o resolver problemas sencillos. El cerebro prioriza sobrevivir antes que rendir", explica la experta.

La importancia del hipotálamo

El hipotálamo es una región del cerebro cuya misión, según matiza la psicóloga "consiste en mantener constantes variables esenciales para la vida, como la temperatura corporal, el equilibrio de líquidos, el hambre, la sed o los ritmos biológicos". 

Cuanto más aumenta el termómetro, el hipotálamo coordina múltiples respuestas destinadas a disipar el exceso de calor. Y todo ese esfuerzo adicional "tiene un coste".

¿Cómo repercute ese coste? "El corazón late con mayor intensidad, la respiración puede acelerarse ligeramente, aumenta la liberación de cortisol y adrenalina y el cuerpo entra en un estado de activación que, aunque sea moderado, se mantiene durante muchas horas".

"Cambia el estado desde el que el cerebro interpreta"

Las condiciones ambientales provocan importantes cambios en nuestro interior: "El cerebro recibe toda esa información en apenas unos segundos. No piensa que has dormido poco, sino que lo que interpreta es algo mucho más general: 'algo no va del todo bien'. A partir de ese momento empieza a buscar una explicación que dé sentido a esa sensación interna".

En este sentido, la experta añade que "no ha cambiado la realidad. Ha cambiado el estado desde el que el cerebro la interpreta".  

El sueño "nos ayuda a reparar"

Cuando el organismo está cómodo, descansado e hidratado, las predicciones sobre cómo procesamos las cosas suelen ser más equilibradas. En cambio, con una ola de calor, "el cerebro interpreta que las condiciones han cambiado y aumenta automáticamente su nivel de vigilancia. Empieza a buscar posibles amenazas". 

Se suma a la ecuación el hecho de que "el sueño amplifica todo este proceso". Y durante una de calor, superar los 20 o 25 grados impide un sueño de calidad y, por ende, reparador. ¿Qué sucede si dormimos mal, muy seguidamente? Sibel así lo ilustra: "La comunicación entre la corteza prefrontal y la amígdala se vuelve menos eficiente. La parte racional pierde capacidad para regular las respuestas emocionales automáticas".

La hidratación "no se ha de olvidar"

Más allá de los riesgos físicos que conlleva una mala hidratación -especialmente en episodios de temperaturas muy altas-, la salud mental y la ansiedad también se ven afectadas según la experta: "Puede afectar al rendimiento cognitivo, disminuir la atención, aumentar la fatiga mental y favorecer la sensación de confusión. De nuevo, el cerebro no interpreta únicamente la falta de agua. Interpreta el conjunto del estado fisiológico y construye una experiencia emocional acorde con él".