Marta Marcè, especialista en menopausia: "Hay una cosa que evitamos hacer en verano porque creemos que nos va a provocar más sofocos y es lo contrario"
La especialista en menopausia explica cómo aliviar los síntomas durante el verano y qué error suele ser el más común
La menopausia, del silencio a la visibilidad: "Antes se ocultaba, nos avergonzábamos"
Durante los meses de verano el calor afecta a todo el mundo (en mayor o menos medida). Vivimos entre los continuos cambios de las altas temperaturas del exterior y los espacios climatizados con aire acondicionado o ventiladores de los espacios interiores. Sin embargo, hay un grupo de personas que lo sufre especialmente: las mujeres que atraviesan la menopausia o la perimenopausia —la etapa previa en la que comienzan los cambios hormonales, habitualmente a partir de los 40 años—, ya que sus síntomas se pueden ver agravados.
"Nuestro termostato interno se vuelve más sensible", explica Marta Mercè, nutricionista especializada en salud femenina y embajadora de Woments. Ese cambio hace que el organismo tenga más dificultades para regular la temperatura corporal y, cuando llega el verano, los síntomas se intensifican.
"Es mucho más fácil que ese termostato responda de forma exagerada y aparezcan los sofocos. Por eso muchas mujeres sentimos que esta época del año se hace especialmente difícil", señala durante una entrevista con la web de 'Informativos Telecinco'. Y es que Mercè conoce esta realidad de primera mano. Convive con la menopausia desde los 26 años, cuando tuvo que someterse a un tratamiento tras un cáncer de ovario.
Más sofocos, peor descanso y mayor sensación de agotamiento
Las mujeres que ya han entrado en la menopausia no solo pueden experimentar un aumento de los sofocos. "También suelen incrementarse las sudoraciones nocturnas y las palpitaciones", explica.
El problema se agrava especialmente en aquellas ciudades donde las temperaturas apenas descienden durante la noche. "Cuesta más alcanzar el sueño profundo y, además, aumentan los sofocos nocturnos. El descanso se interrumpe continuamente y al día siguiente nos sentimos mucho más cansadas porque el sueño deja de ser reparador", apunta.
En algunos casos, añade, las sudoraciones son tan intensas que "hay mujeres que tienen que levantarse durante la noche para cambiar las sábanas o incluso el pijama".
Cómo sobrellevar el verano durante la menopausia
Uno de los primeros aspectos que recomienda revisar son los tejidos tanto de la ropa como de la cama. "Para dormir conviene utilizar materiales frescos como el algodón o la seda. Y durante el día es preferible evitar prendas que no transpiren y optar por tejidos naturales como el algodón o el lino", aconseja.
También recomienda mantener la vivienda bien ventilada y utilizar ventiladores o aire acondicionado siempre que sea necesario, procurando evitar contrastes de temperatura demasiado bruscos.
La alimentación desempeña igualmente un papel importante. "Hay mujeres que son muy sensibles a la cafeína. Se toman un café y durante la siguiente hora tienen muchos más sofocos. A otras les ocurre con las comidas picantes. No sucede en todos los casos, pero merece la pena observar cómo responde cada cuerpo para identificar posibles desencadenantes", explica.
Con el alcohol, sin embargo, la recomendación es general. "Aumenta la vasodilatación y, por tanto, incrementa la sensación de calor y puede favorecer los sofocos", afirma.
"La evidencia científica muestra que el ejercicio actúa como un entrenamiento para nuestro sistema de regulación de la temperatura"
También desaconseja recurrir constantemente a bebidas o alimentos muy fríos. "Pensamos que nos aliviarán, pero ese contraste térmico puede desencadenar nuevos sofocos".
En su lugar, recomienda optar por comidas templadas o frescas, ricas en agua. "Un buen gazpacho, ensaladas o frutas con un alto contenido en agua ayudan a compensar las pérdidas de líquidos que se producen con mayor facilidad durante esta etapa".
Eso sí, recuerda que el calor no debe hacer olvidar otros nutrientes fundamentales. "Es importante seguir incluyendo proteínas, tanto animales como vegetales, y carbohidratos de calidad. Lo ideal es preparar platos frescos, ligeros y fáciles de digerir, especialmente por la noche".
El error que muchas mujeres cometen en verano
Hay un hábito que Mercè observa con frecuencia y que, lejos de ayudar, puede empeorar los síntomas: abandonar el ejercicio físico. "Muchas mujeres evitamos hacer deporte porque pensamos que nos va a provocar todavía más calor. Sin embargo, la evidencia científica muestra que el ejercicio actúa como un entrenamiento para nuestro sistema de regulación de la temperatura. Aunque durante la actividad sintamos más calor, después acabamos teniendo sofocos menos frecuentes y menos intensos", explica.
Por ello, recomienda adaptar la práctica deportiva al verano, pero no eliminarla. "Lo ideal es hacer ejercicio en lugares frescos y ventilados o a primera o última hora del día. Además de todos los beneficios que tiene para el hueso, la masa muscular y el metabolismo, también puede ayudarnos a controlar los sofocos".
Cuándo consultar con un especialista
Si los sofocos son muy intensos o afectan de forma importante a la calidad de vida, la especialista insiste en que es fundamental consultar con un profesional sanitario.
"Existen tratamientos médicos y también algunos complementos naturales que cuentan con evidencia científica cuando los síntomas son leves o moderados, como la cimicífuga o el azafrán, que pueden ayudar a manejarlos mejor", concluye.