Ejercicios físicos

El auge de los maratones dispara las lesiones entre los corredores populares: "El cuerpo funciona como una cadena"

Los maratones son cada vez más populares. Europa Press/Jesús Hellín
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BarcelonaLos maratones son cada vez más populares. Miles de corredores buscan superarse y cruzar la meta de los 42,195 kilómetros. En ciudades como Barcelona, Madrid o Valencia, las inscripciones rondan los 40.000 participantes en cada una de ellas. Un fenómeno al alza, al igual que las lesiones asociadas a una preparación insuficiente o inadecuada. "El problema no es correr un maratón, sino asumir que cualquiera puede prepararlo de la misma manera y en el mismo tiempo", explica Ignacio Muro, especialista en medicina deportiva en AV Medical Group en Centro Médico Teknon. Y añade: “Cada persona tiene unas características físicas, unos antecedentes y una capacidad de adaptación diferente. La motivación es importante, pero no siempre es suficiente".

La mayoría de las lesiones aparecen durante los meses previos al entrenamiento. Algunos de los errores más frecuentes entre los corredores populares son el rápido aumento del kilometraje, la falta de trabajo de fuerza o ignorar pequeñas molestias. "Muchas personas llegan a consulta pocas semanas antes de la prueba con lesiones que llevaban desarrollándose durante meses y que podrían haberse detectado y corregido mucho antes", apunta Muro.

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Entre las patologías más habituales durante la preparación de un maratón que llegan a las consultas médicas, destacan las tendinopatías del tendón de Aquiles, el dolor femoropatelar de rodilla, las lesiones musculares de gemelo y sóleo, las fascitis plantares o determinadas sobrecargas de cadera.

Un dolor no siempre indica dónde está el origen del problema porque puede ir mucho más allá: "El cuerpo funciona como una cadena. En muchas ocasiones, un corredor consulta por dolor en la rodilla cuando el origen real está en una alteración de la cadera, una falta de estabilidad o un déficit de fuerza que modifica la mecánica de carrera. Con el paso de los kilómetros, otras estructuras terminan compensando hasta que aparece la lesión".

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Por ello, es importante prestar atención a las señales de alerta. Un dolor que aparece siempre en el mismo punto del entrenamiento, molestias que persisten durante días o la necesidad de modificar la forma de correr para evitar el malestar son algunos de los síntomas que considera que no deberían normalizarse. "Uno de los errores más habituales es pensar que el dolor forma parte del proceso. Cuanto antes se evalúa una molestia, más sencillo suele ser corregirla y evitar que evolucione hacia una lesión más importante", asegura.

Más fuerza

El entrenamiento de fuerza es una herramienta preventiva. Es uno de los mensajes que repiten los especialistas en medicina deportiva porque, señalan, que la evidencia científica demuestra que ayuda a estabilizar las articulaciones, mejorar la capacidad de absorción de impactos y también a reducir la carga que reciben músculos y tendones durante los entrenamientos para maratones. "Todavía existe la idea de que para correr mejor solo hay que correr más. Hoy sabemos que el rendimiento y la prevención de lesiones dependen también de la fuerza, la estabilidad, la recuperación y la calidad del movimiento", destaca Muro.

Por ello, recomienda realizar una valoración médica y biomecánica antes de iniciar la preparación de una prueba de larga distancia. Unas evaluaciones que sirven para identificar limitaciones de movilidad, déficits musculares, alteraciones biomecánicas o antecedentes que pueden incrementar el riesgo de lesión, facilitando una planificación adaptada a las necesidades de cada corredor.

"No se trata de prohibir que alguien corra un maratón, sino de ayudarle a hacerlo de forma segura. Algunas personas necesitarán más tiempo de preparación, otras corregir determinados déficits antes de empezar y algunas quizá estén mejor preparadas para objetivos progresivos. El verdadero éxito no es terminar una carrera concreta, sino poder seguir disfrutando del deporte durante muchos años", puntualiza.

Entre sus recomendaciones para preparar un maratón con menos riesgo de lesión, figuran aumentar la carga de entrenamiento de forma progresiva, incorporar al menos dos sesiones semanales de fuerza, respetar los periodos de recuperación, no normalizar el dolor persistente y realizar una valoración médica o biomecánica de forma previa.