La iglesia de N.S. de Begoña inicia una segunda vida: el deporte sustituirá a los oficios religiosos en este histórico templo de Sestao

La parroquia de N.S. de Begoña, cerrada desde hace tres años, reabrirá convertida en un gimnasio que conservará elementos originales
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La parroquia de Nuestra Señora de Begoña, en Sestao, en Bizkaia, cambiará los bancos de iglesia por bancos de entrenamiento. Un club deportivo dará una segunda vida a este templo en desuso, que abrirá de nuevo sus puertas convertido en un gimnasio donde los usuarios podrán ejercitarse entre confesionarios, vidrieras y otros elementos originales del edificio.
Después de tres años cerrada, la iglesia volverá a convertirse en un punto de encuentro para los vecinos del municipio, aunque con una finalidad muy distinta a la que tuvo durante décadas. El proyecto llevaba años gestándose. Sus impulsores presentaron la propuesta al Obispado, que dio el visto bueno al considerar que suponía una forma de recuperar un edificio sin uso y ponerlo al servicio de la ciudadanía.
El objetivo es mantener vivo el inmueble sin renunciar a su identidad. Por ello, el gimnasio conservará buena parte de los elementos arquitectónicos que recuerdan el pasado religioso del templo, integrándolos en un espacio pensado para la práctica deportiva.
Un modelo inspirado en otros países
La transformación responde también al descenso del número de fieles y a la necesidad de buscar nuevos usos para edificios religiosos que han quedado vacíos. Los promotores se han inspirado en iniciativas similares desarrolladas en Reino Unido, Países Bajos y Estados Unidos, donde varias iglesias en desuso han sido reconvertidas en bibliotecas, centros culturales o instalaciones deportivas.
La filosofía del proyecto es sencilla: dar una nueva utilidad a un edificio que ya no cumplía su función original, conservando al mismo tiempo su valor patrimonial. Más allá de su singularidad, el templo ofrece unas características poco habituales para un gimnasio. La gran altura de la nave, la amplitud del espacio y su acústica crean una experiencia diferente para quienes practiquen deporte.
Además, la construcción proporciona un buen aislamiento térmico, manteniendo una temperatura más estable tanto en invierno como en verano, una ventaja añadida en un contexto marcado por el aumento de las temperaturas. La iglesia de Nuestra Señora de Begoña dejará atrás los oficios religiosos para acoger sesiones de entrenamiento, pero mantendrá la esencia de un edificio que durante generaciones fue un lugar de reunión para los vecinos de Sestao.
El cambio simboliza una nueva forma de conservar el patrimonio: adaptar los espacios históricos a las necesidades actuales sin borrar las huellas de su pasado, permitiendo que el templo siga formando parte de la vida cotidiana del municipio.
