La verdad sobre los disruptores endocrinos en protectores solares: "Para que una sustancia lo sea debe cumplir tres requisitos"
El farmacéutico Pablo García explica qué dice la evidencia científica sobre su posible efecto endocrino
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En los últimos años, las redes sociales han llenado de dudas el uso de los protectores solares. Una de las más repetidas es que algunos de sus ingredientes podrían actuar como disruptores endocrinos y alterar el funcionamiento hormonal del organismo. Sin embargo, ¿qué dice realmente la evidencia científica?
El farmacéutico y divulgador Pablo García, conocido en redes sociales como @medicadoo y autor del libro El frío no resfría (Grijalbo, 2025), aclara que lo primero es entender qué significa exactamente que una sustancia sea un disruptor endocrino.
¿Qué es un disruptor endocrino?
"No basta con que una sustancia interactúe de alguna forma con el organismo", explica García. Para que pueda ser considerada un disruptor endocrino debe cumplir tres requisitos muy concretos: "Lo primero es que tenga actividad endocrina, es decir, que pueda unirse a receptores hormonales y modificar señales hormonales o el metabolismo. Lo segundo es que genere un efecto adverso y, tercero, que exista una relación causal entre esa actividad endocrina y ese efecto perjudicial".
Es decir, no es suficiente con detectar una mínima interacción con receptores hormonales en un laboratorio. También debe demostrarse que esa interacción provoca un daño y que ambos hechos están directamente relacionados.
¿Los filtros solares son considerados disruptores endocrinos?
La respuesta, según el farmacéutico, es clara: no. "Los filtros solares no son considerados disruptores endocrinos", afirma. Además, recuerda que los cosméticos están sometidos a una de las regulaciones más estrictas del mundo.
En la Unión Europea, los protectores solares se regulan mediante el Reglamento (CE) 1223/2009, que establece qué filtros pueden utilizarse, en qué productos, en qué concentraciones máximas y bajo qué condiciones para garantizar su seguridad. Pero el control no termina ahí.
Un doble control de seguridad
Cuando surge cualquier duda sobre la seguridad de alguno de estos ingredientes, entra en juego el Comité Científico de Seguridad de los Consumidores (SCCS), un grupo de expertos independientes formado por toxicólogos, químicos, médicos, biólogos y otros especialistas de diferentes universidades europeas.
Este comité revisa toda la evidencia científica disponible y emite informes que sirven de base para actualizar la normativa europea. "Cuando aparece alguna duda sobre un filtro solar, se consulta al SCCS. Ellos analizan todos los estudios y trasladan sus conclusiones a la legislación", explica García.
El caso de la oxibenzona, el filtro solar más cuestionado
Uno de los ingredientes que más controversia genera es la benzofenona-3, también conocida como oxibenzona. Según explica el farmacéutico, este es probablemente "el filtro solar más discutido" en redes sociales, aunque la evidencia disponible no respalda que actúe como un disruptor endocrino en las condiciones en las que se utiliza en cosmética.
"La conclusión siempre es la misma: no hay evidencia científica que demuestre que la benzofenona-3 actúe como un disruptor endocrino", señala. Eso no significa que pueda utilizarse. De hecho, precisamente por el principio de precaución, la legislación europea establece una concentración máxima permitida para garantizar su seguridad.
"Es un doble control. Aunque no exista evidencia de que sea un disruptor endocrino, su uso está limitado para asegurar que sea completamente seguro", resume.
Una actividad estrogénica extremadamente débil
Parte de la confusión surge porque algunos estudios han observado que la oxibenzona presenta una actividad estrogénica muy baja en experimentos de laboratorio.
Sin embargo, García pone esa información en contexto. "La benzofenona-3 tiene una actividad estrogénica minimísima, millones de veces inferior a la del 17 beta-estradiol, que es la principal hormona estrogénica del organismo".
De hecho, los estudios toxicológicos muestran que sería necesaria una concentración aproximadamente 1,9 millones de veces superior a la del estradiol humano para producir la misma respuesta sobre los receptores hormonales.
¿Por qué siguen circulando tantos mensajes de alarma?
Para el farmacéutico, gran parte de la preocupación nace de una interpretación incorrecta de determinados estudios. "En redes sociales hay muchísimo ruido sobre los disruptores endocrinos y casi todo lo que leo o escucho no tiene ningún fundamento", asegura.
Muchos de esos trabajos, explica, se realizaron en animales utilizando condiciones que no se parecen al uso real de un protector solar. En algunos casos, por ejemplo, las sustancias se administraban por vía oral y en cantidades muy superiores a las que una persona podría absorber al aplicarse el producto sobre la piel.
Además, recuerda que tanto la normativa europea como la de otros países revisan continuamente la evidencia científica disponible. "Cuando aparece el más mínimo indicio de duda, se vuelve a estudiar. Y si es necesario reducir la concentración permitida de un ingrediente para aumentar todavía más el margen de seguridad, se hace", concluye.