Cáncer

Un hombre acaba con un cáncer inoperable que se extendió tras un "fallo en el circuito asistencial" y un retraso de siete meses en el diagnóstico en Valencia

Un hombre acaba con un cáncer inoperable que se extendió tras un "fallo en el circuito asistencial" y un retraso de siete meses en el diagnóstico en Valencia
Imagen de archivo de una profesional sanitaria en una laboratorio. Europa Press
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ValenciaUn valenciano tendrá que ser indemnizado con 17.300 euros por la Consejería de Sanidad autonómica tras acabar con un cáncer inoperable después de esperar más de siete meses hasta que finalmente los médicos le dieron el diagnóstico correcto a su enfermedad.

Concretamente, el varón tenía un tumor en un pulmón que se fue extendiendo a lo largo de todo ese tiempo hasta obtener el peor resultado: no podía operarse y, sin solución, solo quedaba la quimioterapia.

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El tumor fue progresando hasta entrar en un cáncer de pulmón en estadio IV con metástasis ósea

Ante su situación, tal como informa el medio Las Provincias, el afectado presento una reclamación por la cual el Consejo Jurídico Consultivo de la Comunidad Valenciana terminó por reconocer la “pérdida de oportunidad terapéutica y pronóstica” del paciente.

Por eso, se estimó la indemnización del hombre, instando a la Consejería de Sanidad al abono de 17.300 euros para él; una cantidad que no fue mayor porque, al mismo tiempo, el organismo precisó que “el expediente no permite afirmar con certeza que un diagnóstico efectuado meses antes hubiera evitado la progresión tumoral o hubiera determinado una evolución clínica sustancialmente distinta”.

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Con todo, en esos siete meses la enfermedad del afectado, sin un diagnóstico ni tratamiento temprano, fue en aumento, progresando hasta el punto de llegar a un estadio IV con metástasis ósea; una situación fatal para su pronóstico vital.

Antes de eso, fue a finales de 2022 cuando el hombre empezó su periplo entre centros médicos y hospitalarios. Primero con un cuadro de disnea relacionado con sus esfuerzos, aunque no fue hasta marzo de 2023 cuando fue enviado al especialista.

Entonces, pensaron en una enfermedad intersticial difusa pulmonar y se requirió la valoración de Neumología en ese hospital, donde quien le atendió pensó que se trataba de la enfermedad pulmonar EPOC, requiriendo pruebas para evaluarlo. Entre ellas, pidió un TAC que se hizo un mes después y que, además, no se trasladó a Neumología, que es el servicio que lo solicitó.

Debido a ello, se produjo un retraso clave, como indica Las Provincias, que refiere que entonces el servicio de radiología del hospital en cuestión argumentó que eran “pocos especialistas” y se derivó la prueba al turno de tarde para disminuir las listas de espera.

Así, el volante no llegó nunca a Radiología, como consta también en la resolución del Consell.

En esa situación, con el paciente empeorando cada vez más, y habiendo pasado ya seis meses, fue en septiembre a urgencias de otro hospital distinto, y también público, de la provincia valenciana.

Allí, pese a que acusaba dolores en el lado izquierdo, junto al hombro, con limitaciones de movilidad en su brazo desde hacía semanas, el diagnóstico tampoco llegó. De hecho, llegaron a decirle que tenía lumbalgia y que fuese a su centro de salud. Todo mientras su dolor continuaba.

Errores en el diagnóstico y una espera fatal par el desarrollo de su cáncer

Mientras su enfermedad seguía evolucionando, la médica de Atención Primaria llegó a pensar en una rotura degenerativa de un tendón como causa de esos problemas que tenía el hombre en el lado izquierdo, con incapacidad de elevar el brazo. Así, en octubre le hicieron una ecografía, pero nuevamente, había otra espera: esta vez, para una resonancia.

Durante ese otro retraso fue hasta dos veces más a urgencia, pero no le hicieron ninguna prueba, según la resolución del Consell.

Así, llegó hasta octubre de 2023, habiendo pasado ya siete meses desde que le enviaron al especialista, pero 10 desde el inicio de los primeros síntomas. Ya con dificultad para respirar, además de con los constantes dolores del lado izquierdo, en una revisión de su historial se dieron cuenta de que aquel TAC de tórax que le hicieron meses atrás estaba sin valorar en Neumología. Y llevaba así desde abril.

Al analizarlo, efectivamente, apreciaron la masa tumoral, junto con ganglios linfáticos inflamados o tumorales cerca de los bronquios principales. Le tuvieron que poner incluso fentanilo y, más tarde, con otro TAC de noviembre, confirmaron lo peor: padecía un cáncer de pulmón extendido con metástasis de hueso.

Por todo ello, el Consejo Jurídico apunta que “la progresión tumoral producida durante el período de retraso tuvo una indudable relevancia pronóstica”.

Esa falta de valoración del TAC inicial, añaden, “impidió advertir oportunamente la existencia de una neoplasia pulmonar, lo que habría permitido un diagnóstico y un planteamiento terapéutico más temprano”.

En ese tiempo “la enfermedad evolucionó hacia una mayor afectación ganglionar y desarrolló una metástasis ósea”.

Por eso, por todo lo ocurrido, concluyen que no se realizo un correcto ejercicio de la profesión y que el TAC de abril de 2023 estuvo sin valorar durante seis meses “debido a un fallo en el circuito asistencial, retrasándose con ello el diagnóstico de la neoplasia pulmonar” hasta finales de octubre.

“La falta de informe impidió que tales hallazgos fueran conocidos en tiempo por los facultativos responsables de la asistencia y retrasó la puesta en marcha de las actuaciones médicas subsiguientes”, sentencian.