Cáncer

El cáncer aumenta entre los jóvenes: "Hay un tipo que está creciendo sobre todo entre las personas de 20 a 29 años"

Una chica en una camilla de hospital
Una chica en una camilla de hospital. PEXELS
Compartir

El cáncer sigue siendo una enfermedad cuyo riesgo aumenta a medida que envejecemos. Sin embargo, en las últimas décadas los investigadores han detectado una señal que ha hecho saltar las alarmas: algunos tipos de cáncer están aumentando entre las personas más jóvenes, especialmente en determinados grupos de edad.

"Hay una preocupación a nivel mundial. Estamos observando una señal epidemiológica, aunque no es una ‘epidemia’ uniforme", aclara Núria Malats, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde estudia los factores genéticos y ambientales asociados al cáncer. El comportamiento no es igual en todos los tumores y depende también del sexo, la edad y el país.

PUEDE INTERESARTE

Precisamente para analizar qué se conoce hasta ahora sobre este fenómeno, diferentes expertos se han reunido con motivo del Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer, en una jornada organizada por el CNIO el pasado 24 de septiembre.

¿Qué hizo saltar las alarmas?

La preocupación comenzó a crecer a medida que diferentes estudios epidemiológicos empezaron a detectar un incremento de determinados tumores entre adultos jóvenes.

PUEDE INTERESARTE

"Ha habido artículos científicos, publicados en las mejores revistas biomédicas, que han puesto de manifiesto que realmente está aumentando el número de casos nuevos que se diagnostican de cáncer en las personas jóvenes", explica María José Sánchez, autora de diferentes estudios sobre la incidencia del cáncer en jóvenes en España y actual directora general de Investigación, Innovación y Formación de la Conselleria de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía.

El envejecimiento de la población explica parte del aumento global de los casos de cáncer. España es, además, uno de los países con mayor envejecimiento poblacional. "Si tenemos más personas mayores, tenemos más cáncer. Y esto explica una parte de por qué hay aumento de casos, pero no la totalidad", señala Sánchez. Y es que este argumento no explica lo que está ocurriendo en grupos de edad mucho más jóvenes, entre los 20 y los 49 años.

Sánchez era directora del Registro de Cáncer de Granada cuando una oncóloga le trasladó su preocupación por el número de pacientes jóvenes con cáncer que estaba viendo en consulta. Decidieron entonces comprobar si aquella percepción se correspondía con los datos. "Nos pusimos a ver los datos de años anteriores, porque no trabajamos con datos actualizados. Por ejemplo, ahora, en 2026, se trabaja con datos de 2022, por lo que hay una dilación entre lo que ellos ven en consulta y lo que nosotros podemos observar", explica.

Aún así, los datos confirmaron que el aumento entre los jóvenes era real y dieron lugar al primer estudio basado en datos poblacionales del Registro de Cáncer de Granada.

Posteriormente, los investigadores ampliaron el análisis a los 15 registros que forman parte de la Red Española de Registros de Cáncer, que cubren una población aproximada de nueve millones de personas. El trabajo, publicado recientemente en European Journal of Cancer, analiza por primera vez en España la evolución de la incidencia del cáncer entre los 20 y los 49 años durante el periodo comprendido entre 1993 y 2018.

¿Qué tipos de cáncer están aumentando entre los jóvenes?

Los resultados muestran que el incremento no se produce por igual en todos los tumores. El estudio español detectó un aumento de algunos cánceres digestivos, entre ellos el cáncer de colon y el de páncreas, especialmente entre las personas de 20 a 39 años.

También se observaron incrementos en el cáncer de mama y el de cuello uterino en mujeres, y en los tumores de riñón, tiroides y el linfoma de Hodgkin en hombres. Al mismo tiempo, algunos cánceres relacionados con el tabaquismo, como los de pulmón, laringe y vejiga urinaria, descendieron entre un 3% y un 9% anual tanto en hombres como en mujeres.

Núria Malats, María José Sánchez y Marcos Díaz-Gay, investigadores que participaron en la jornada del CNIO

Los resultados españoles coinciden en parte con una tendencia observada internacionalmente. Otro estudio, basado en registros poblacionales de cáncer de 42 países y con datos correspondientes al periodo 2003-2017, también detectó incrementos en tumores como el cáncer de tiroides, mama, colon y recto, riñón, endometrio y determinados tipos de leucemia. Pero si hay un tumor que concentra especialmente la atención de los investigadores es el cáncer colorrectal.

"Con el cáncer de colon y recto es donde hay un mayor problema"

"Desde el punto de vista epidemiológico vemos que lo que pasó en Estados Unidos, Australia y Canadá hace 15 años es un patrón similar al que ahora observamos en Europa", explica Sánchez. "Y lo que está más claro en todos los estudios que se han hecho de base poblacional es que donde realmente hay un problema y donde casi todos los países tienen una tendencia similar es en el cáncer de colon y recto", añade.

El aumento resulta especialmente llamativo en las edades más jóvenes. En las mujeres de entre 20 y 29 años, la incidencia del cáncer de colon aumenta a un ritmo del 21% anual, según los datos expuestos por Sánchez. Entre las mujeres de 30 a 39 años no se observa ese efecto, mientras que a partir de los 40 años la incidencia comienza a disminuir.

En los hombres de 20 a 29 años también se registra un incremento del cáncer de colon, aunque menor, del 6%. "Estamos viendo que en los grupos de edades más jóvenes, hay un aumento mucho mayor en las mujeres que en los hombres, pero que en ambos grupos de edad está aumentando", señala.

Estos datos plantean una pregunta para la que la ciencia todavía no tiene una respuesta definitiva: ¿por qué está aumentando el cáncer en personas que, por su edad, deberían presentar un riesgo mucho menor?

¿Por qué está aumentando el cáncer en jóvenes?

"No conocemos todas las causas que están detrás de este aumento y necesitamos estudiar qué está pasando en etapas muy tempranas de la vida, incluso antes del nacimiento", explica Núria Malats.

El cáncer es una enfermedad multifactorial. Es decir, normalmente no aparece como consecuencia de un único factor de riesgo, sino de la interacción de diferentes elementos a lo largo del tiempo.

Una de las principales líneas de investigación se centra precisamente en esas exposiciones acumuladas durante la vida. Determinados factores pueden producir cambios metabólicos, inmunitarios y en el microbioma, provocar daño celular o acelerar procesos relacionados con el envejecimiento biológico y contribuir a que un cáncer aparezca antes. "La investigación incluso está analizando si determinadas exposiciones sufridas por las madres o las abuelas podrían influir en el riesgo de cáncer de las generaciones posteriores", señala Malats.

"Lo que está más claro en todos los estudios es que donde realmente hay un problema y donde casi todos los países tienen una tendencia similar es en el cáncer de colon y recto"

La clave está en entender que no existe necesariamente una única exposición responsable. "Debemos tener en cuenta toda esta complejidad. Las exposiciones son dinámicas, es una suma de ellas a lo largo de la vida, e interaccionan entre ellas y también con componentes genéticos", explica la investigadora del CNIO.

Por eso, una de las hipótesis que concentra la investigación es el llamado exposoma, el conjunto de factores ambientales, de estilo de vida y biológicos internos a los que una persona está expuesta desde la concepción hasta el final de su vida.

Entre las exposiciones que se están estudiando se encuentran la obesidad desde edades tempranas, el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, determinados patrones dietéticos, como una elevada ingesta de alimentos ultraprocesados, y alteraciones metabólicas como la diabetes.

A ellas se suman factores ambientales más difíciles de controlar, como la contaminación atmosférica, la radiación ultravioleta, determinadas sustancias químicas, los disruptores endocrinos, la exposición a antibióticos y los microplásticos y nanoplásticos.

"Todas estas exposiciones, aunque sean a bajas dosis, si se dan durante mucho tiempo aumentan el riesgo de inflamación crónica y, por tanto, finalmente en el cáncer", apunta Malats.

Una posible pista: las huellas que dejan las exposiciones en el ADN

Pera saber qué ocurre, los investigadores buscan también pistas más concretas. Marcos Díaz-Gay, investigador del CNIO, estudia la posible relación entre determinadas infecciones y el desarrollo del cáncer colorrectal. Su líneas de investigación se centra en analizar qué huellas dejan en el ADN determinadas exposiciones. El tabaquismo, por ejemplo, deja una huella característica que permite identificar el daño provocado por esta exposición. Los investigadores están utilizando este mismo principio para intentar averiguar qué procesos pueden estar detrás de otros tumores.

En algunos cánceres colorrectales diagnosticados en personas jóvenes se han encontrado huellas asociadas a una cepa de E. coli capaz de producir colibactina, una sustancia que puede dañar el ADN.

La hipótesis que se está estudiando es que determinadas exposiciones podrían producirse durante la infancia o la juventud y dejar alteraciones que, años después, contribuyan al desarrollo de un cáncer de colon.

"Es una de las primeras evidencias de la influencia del exposoma en jóvenes", explica Díaz-Gay. No obstante, se trata todavía de una línea de investigación y no de una explicación definitiva del aumento del cáncer colorrectal entre los jóvenes. Además, no todas las exposiciones carcinógenas dejan necesariamente una huella identificable en el ADN.

¿Son iguales los tumores de los jóvenes y los de las personas mayores?

Responder a esta pregunta es otro de los grandes retos de la investigación. No basta con saber que algunos tumores están aumentando: también es necesario determinar si los cánceres que aparecen en personas jóvenes tienen las mismas características biológicas y moleculares que los diagnosticados a edades más avanzadas.

"Es importante saber si el cáncer en personas jóvenes tiene las mismas características que en personas mayores de 50 años a nivel molecular, para saber también si las terapias pueden ser las mismas", explica Malats. "Sabemos que algunos sí, pero de otros todavía lo desconocemos".

Grandes estudios para intentar encontrar respuestas

Para intentar responder a todas estas preguntas, los investigadores necesitan datos de miles de personas durante largos periodos de tiempo. Uno de los grandes estudios de referencia es EPIC, una investigación europea que comenzó en los años 90 y que cuenta ya con más de 30 años de seguimiento. El proyecto analiza cómo influyen la dieta, la nutrición, el estilo de vida y el entorno en el desarrollo del cáncer y otras enfermedades crónicas en personas inicialmente sanas.

"No conocemos todas las causas que están detrás de este aumento y necesitamos estudiar qué está pasando en etapas muy tempranas de la vida, incluso antes del nacimiento"

En España se está poniendo en marcha además la Cohorte IMPaCT, la Infraestructura de Medicina de Precisión asociada a la Ciencia y la Tecnología, un macroproyecto impulsado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII). "Actualmente se están reclutando a 200.000 personas sanas y esto va a suponer un cambio en la investigación de este país", señala Sánchez. El objetivo es disponer de información que permita estudiar durante años la relación entre los factores ambientales, los hábitos de vida, la genética y la aparición de diferentes enfermedades.

El reto: detectar antes y entender por qué

El aumento de determinados cánceres entre los jóvenes plantea también un desafío para el diagnóstico. Cuando una persona de 20 o 30 años presenta síntomas que pueden tener muchas otras causas, ni ella misma ni el profesional sanitario suelen pensar inicialmente en un cáncer.

"Ni una persona con 20 años va a pensar que tiene un cáncer de colon si tiene un sangrado o si tiene un dolor, pero el médico tampoco va a pensar en un cáncer y esto nos puede llevar a hacer retraso en el diagnóstico", explica Sánchez.

Por eso, además de seguir investigando las causas, los expertos consideran necesario mejorar el conocimiento sobre los signos y síntomas de alarma. "Hay que formar a la ciudadanía para que conozca cuáles son los signos y síntomas de alerta para acudir al médico y entender que cada vez está siendo más frecuente, y formar a los profesionales sanitarios para que estén en alerta", señala.

Aún quedan muchas preguntas por responder. Los investigadores necesitan determinar qué exposiciones pueden estar contribuyendo al aumento, cuándo se producen, cómo interactúan entre ellas y por qué algunos tumores están aumentando mientras otros disminuyen.

Y, sobre todo, necesitan datos más actuales. "La vigilancia epidemiológica del cáncer es un tema serio, es un tema de salud pública que tenemos que priorizar para poder conocer cuál es el mapa de la incidencia del cáncer en nuestro país y seguir investigando el porqué de este aumento", concluye Sánchez.