Entrevistas

Cuando el parque infantil con suelo de caucho en el que juega tu hijo puede ser cancerígeno: "A los padres les diría que fueran a otros"

Niños jugando en un parque infantil con suelo de caucho en Barcelona. David Zorrakino / Europa Press
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A principios de los años 2000, los suelos de caucho comenzaron a conquistar los parques infantiles y las pistas deportivas de España. Sus colores llamativos, la facilidad para moldearlos, su capacidad para amortiguar los golpes y para transitar por ellos convirtieron este material en una opción cada vez más popular. Sin embargo, detrás de estas superficies, donde miles de niños juegan cada día durante sus primeros años de vida, hay una mezcla de sustancias químicas que ponen en riesgo su salud.

En 2023, una investigación del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC) puso el foco en estos pavimentos y alertó de la compleja mezcla de sustancias químicas que contienen. Con el paso del tiempo se desgastan, lo que unido a la condiciones meteorológicas, hace que algunos de estos compuestos se liberen.

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De esta forma, los niños, que juegan cerca del suelo y entran en contacto directo con estas superficies, quedan expuestos a estas sustancias, ya sea al inhalarlas, al tocar el pavimento o incluso al llevarse a la boca las 'pequeñas bolitas' de caucho que se desprenden. Entre los compuestos presentes en estos materiales hay sustancias capaces de actuar como disruptores endocrinos y otras consideradas potencialmente cancerígenas.

Fabricadas en parte con neumáticos reciclados al final de su vida útil, estas superficies siguen presentes en parques infantiles por toda Europa y todavía se instalan en nuevos espacios. La normativa europea contempla restricciones a la comercialización de determinados microplásticos para finales de 2031, aunque no está claro si estos suelos de caucho estarán incluidos.

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Organizaciones del sector del reciclaje y del caucho defienden que los suelos continuos y las baldosas quedan fuera de esta restricción, al tratarse de partículas aglomeradas con resinas y no de granulado suelto. Sin embargo, la postura de los colectivos ecologistas y científicos es que sí deben incluirse. Es por ello que Ecologistas en Acción reclama que se retiren ya estos pavimentos ante sus riesgos para la salud y ha puesto en marcha este octubre la campaña 'Parques con Salud'.

Entonces, ¿deberíamos retirar estos materiales de nuestros parques?, ¿qué alternativas existen? Son muchas las dudas que están en el aire y es por ello que hemos hablado con José Luis Esteban Penelas, catedrático de Arquitectura y Edificación en la Universidad Europea de Madrid y experto en materiales y toxicidad.

Pregunta (P): ¿Qué composición tienen estos suelos de caucho?

Respuesta (R): Para este tipo de suelo se utiliza el caucho sintético, el mismo material que se emplea, por ejemplo, para hacer neumáticos, trajes de buceo de neopreno y en la construcción para amortiguar estructuras, entre otros usos. El problema es que estos materiales derivan del petróleo y contienen metales pesado como el plomo, plastificantes, retardantes de llama, antioxidantes, fotoestabilizadores... toxinas que incluyen compuestos volátiles.

Además, la variedad de productos químicos utilizados ha aumentado con el paso de los años. Ahora vemos en los parques infantiles pavimentos de colores muy vivos, como rojos, amarillos y verdes, con una gama cromática muy amplia. Sin embargo, recuerdo que, cuando vi este material por primera vez, hace más de 20 años, apenas había gris, un tipo de azul y un rojo parduzco.

Para conseguir estos colores tan brillantes se utilizan productos contaminantes y además perjudiciales para la salud, incluso cancerígenos. Por ejemplo, los colores azules llevan proporciones muy altas de cobre, los verdes de cromo; y los rojos y amarillos de aluminio y hierro.

P: ¿Cómo influye el desgaste del caucho en la liberación de estas sustancias? ¿Puede el calor o la humedad aumentar la exposición?

R: Sí. Con el aumento del calor se desprenden los elementos volátiles. Los metales pesados y otros productos químicos que contiene el material, al calentarse, es como si los metieras en un horno: emiten gases que se absorben de forma inmediata.

A esto se suma la degradación del caucho con el uso. Para entendernos, es como si se pelara: la capa superior se va desprendiendo y libera pequeñas partículas. Esto supone un problema por la liberación de microplásticos y compuestos químicos nocivos.

Los niños juegan muy cerca del suelo, cogen cosas, se las llevan a la boca y se tocan la cara con las manos. Por tanto, además de poder inhalar estos gases, entran en contacto con ellos a través de la piel e incluso ingerir restos de estos materiales.

Desde el punto de vista del diseño arquitectónico, estos materiales son muy útiles porque permiten crear prácticamente cualquier forma que se te ocurra: una montaña, un tobogán o incluso algo que parezca un animal. Al ser un material maleable y dúctil, ofrece muchas posibilidades. Estéticamente, supuso un salto cualitativo enorme respecto a los materiales que se utilizaban inicialmente. Pero son nocivos y eso se ha demostrado científicamente.

P: Además, se hablaba como ventaja de este material que amortigua los golpes...

R: Es un mito que los pavimentos de caucho amortigüen las caídas. Si pisas el caucho o lo aprietas con la mano, notas que es blando. Sin embargo, cuando te caes desde una determinada altura, el impacto puede ser bastante fuerte. Evidentemente, son más blandos que el hormigón, por ejemplo, pero eso no garantiza que un niño no pueda romperse algo al caerse.

Por tanto, no hay certeza de que este material garantice una mayor seguridad que otros materiales. Una caída en un suelo de caucho sería comparable a una caída sobre unos tablones de madera o en la arena.

P: ¿Cómo es posible que un material nocivo para la salud se haya implantado en los parques infantiles? ¿La normativa garantiza que los materiales utilizados sean seguros?

R: Cuando estos materiales empezaron a implantarse, hace ya más de 20 años, la normativa no era tan estricta y tampoco se sabía que podían llegar a ser tan tóxicos. Recuerdo que, cuando vi los primeros no había ninguna advertencia sobre sus posibles efectos perjudiciales para la salud. La información que se ofrecía era puramente técnica: de qué estaban compuestos, cuál era su resistencia al desgaste o cuánto duraban. Pero también es cierto que no había esa concienciación hacia la salud que hay ahora, ni hacia la contaminación atmosférica.

P: La Unión Europea contempla prohibir su instalación para finales de 2031. ¿Considera que deberíamos aplicar el principio de precaución?

R: Totalmente. Si el Consejo Superior de Investigaciones Científicas advierte de la peligrosidad y toxicidad de estos materiales, la mejor opción sería empezar ya a sustituir estos juegos infantiles por otros fabricados con materiales diferentes. Puede parecer una medida muy radical, pero, cuando hablamos de salud, no hay radicalidad que valga.

Es cierto que supondría un coste económico, pero, ante un problema de salud, y más aún cuando hablamos de la salud de los niños, no debería primar el coste. Yo soy partidario de actuar ya y no esperar hasta 2031.

Además, hay mucho trabajo por hacer. Habría que rediseñar numerosos juegos infantiles y muchas zonas de pavimento. También se abre una oportunidad muy interesante desde el punto de vista de la arquitectura para plantear nuevas soluciones que, además de ser atractivas, protejan la salud.

P: ¿Qué alternativas existen al caucho para diseñar parques infantiles que sean seguros?

R: Creo que la clave está en combinar las nuevas tecnologías con la tradición. Cuando yo era pequeño, los parques tenían arena, con un espesor de 30 centímetros o más. Te caías y, realmente, no te hacías daño porque la arena absorbía el golpe. La cuestión es por qué se dejaron de utilizar estos materiales, aunque todavía se conservan en algunos sitios.

Hoy existen otras alternativas, como la fibra de madera, la gravilla, los compuestos vegetales o el corcho. Este es un material natural, no contaminante y blando, que permite amortiguar las caídas.

Creo que debemos recuperar estos materiales para diseñar parques infantiles que sean igual de atractivos que los actuales. Se pueden utilizar arenas de distintos colores o corcho con tonalidades vivas para crear espacios llamativos, siempre que se empleen colorantes naturales y no contaminantes. Podemos mantener esa estética de colores vivos que tienen los parques de hoy, pero utilizando otros materiales.

P: Entonces, si tuviera que diseñar ahora un parque infantil desde cero, ¿utilizarías otros materiales?

R: Sí, recuperaría esos materiales naturales, pero incorporando nuevas tecnologías para mejorar sus prestaciones. Por ejemplo, podríamos investigar cómo tratar la arena para conseguir diferentes texturas y favorecer que los niños exploren a través de los sentidos.

Los materiales naturales también plantean ciertos retos. En el caso de la arena, por ejemplo, el problema es que se desplaza y se dispersa. Pero podemos investigar nuevas soluciones para evitarlo sin renunciar a sus ventajas. Hay una vía de exploración muy interesante.

Otra posibilidad sería seguir utilizando pavimentos de caucho, pero fabricados con materiales más naturales, en lugar de derivados del petróleo y con componentes tóxicos.

P: ¿Haría alguna recomendación a los padres que llevan a sus hijos a este tipo de parques?

R: Indudablemente. Lo primero que les recomendaría es que priorizaran la naturaleza, pero cuando no sea posible, les aconsejaría que fueran a otros con pavimentos naturales.