Bienestar

El error de dejar siempre la botella de agua a la vista en la mesa de trabajo: no siempre ayuda a hidratarse mejor

Asociar el agua a ciertos momentos del día puede ser más útil
Asociar el agua a ciertos momentos del día puede ser más útil. Freepik
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MadridUna botella reutilizable junto al ordenador se ha convertido en parte de la decoración habitual de muchas mesas de trabajo. La idea parece lógica: si el agua está delante, será más difícil olvidarse de beber. Esta estrategia puede funcionar, pero el problema aparece cuando se confía únicamente en ese recordatorio visual.

Con el paso de las horas, y sobre todo después de días o semanas ocupando exactamente el mismo sitio, la botella puede convertirse en un objeto más del escritorio. Sigue estando visible, pero ya no llama la atención. A esto se sumar que durante una jornada intensa, las reuniones, los correos y las interrupciones pueden hacer que una persona ignore la sensación de sed por estar muy ocupado.

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Por eso, el error no está en tener agua cerca. De hecho, es muy recomendable facilitar su acceso. Lo que no está tan claro es que mantener siempre una botella a la vista sea suficiente para garantizar una hidratación adecuada.

Tener el agua cerca sí puede ayudar

La disponibilidad importa. Si beber agua requiere levantarse, abandonar una reunión o caminar hasta otra planta, es mucho más probable que se posponga.

Una investigación realizada en una gran empresa tecnológica analizó precisamente cómo influía la ubicación de los recordatorios sobre el consumo de agua. Durante siete semanas se colocaron carteles cerca de los dispensadores o junto a los escritorios donde los trabajadores solían tener sus botellas reutilizables.

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Los recordatorios aumentaron la cantidad de agua dispensada y, además, los colocados cerca de las masas generaron un efecto que se mantuvo después de retirarlos. Los investigadores consideran que relacionar el lugar de trabajo con la botella puede ayudar a convertir ese contexto en una señal para beber agua.

Lo que siempre está delante puede dejar de llamar la atención

El cerebro aprende a ignorar gran parte de los elementos estables que existen a su alrededor. De lo contrario, sería difícil concentrarse con todos los estímulos presentes en una habitación. Esta adaptación también afecta a los recordatorios. Las investigaciones sobre formación de rutinas señalan que una señal constantemente visible puede perder eficacia con el tiempo porque se vuelve demasiado familiar. Las señales que aparecen justo cuando es necesario realizar una acción y aquellas que destacan respecto al entorno suelen captar mejor la atención.

Es fácil comprobarlo en cualquier escritorio. Durante los primeros días, una botella nueva puede recordar continuamente que hay que beber. Un mes después, puede permanecer llena durante toda la mañana sin que nadie repare en ella.

Sería la misma lógica que explica por qué una nota adhesiva colocada en el monitor termina formando parte del decorado si continúa allí durante semanas.

El trabajo intenso puede hacer que incluso la sed pase desapercibida

Hay otra razón por la que una botella delante del teclado puede no solucionar el problema: la atención. Un pequeño estudio realizado con trabajadoras del sector servicios siguió su consumo de líquidos durante cinco días. Los investigadores vieron que los días con más interrupciones laborales se asociaban con una menor ingesta. La hipótesis es que la atención dedicada a las demandas del trabajo puede desplazar temporalmente señales internas como la sed.

En profesiones donde existen pocas pausas, jornadas largas o dificultades para acceder al agua, el problema puede ser todavía mayor. Una revisión reciente sobre hidratación entre profesionales sanitarios señala precisamente la falta de descansos y el acceso limitado a espacios para beber entre las barreras más frecuentes.

Los recordatorios activos pueden funcionar mejor

Si el problema es simplemente olvidarse de beber, añadir una señal más activa puede resultar útil. Un ensayo aleatorizado realizado con personas con antecedentes de cálculos renales comparó las recomendaciones habituales para aumentar el consumo de líquidos con el uso de una botella inteligente que registraba la cantidad bebida y enviaba avisos al teléfono.

Al comienzo del estudio, el 60% de los participantes identificó “olvidarse de beber” como una de sus principales barreras. El grupo que recibió la botella inteligente consiguió un mayor incremento del volumen de orina y declaró menos dificultades para recordar beber.

La población estudiada tenía una necesidad médica específica, por lo que los resultados no deben trasladarse directamente a cualquier trabajador sano. De todos modos, se puede ver la diferencia entre dejar simplemente una botella sobre la mesa y usar señales que aparecen cuando realmente hace falta actuar.

Beber puede vincularse a acciones que ya pasan

En lugar de pensar constantemente en que hay que beber más agua, resulta más práctico utilizar acontecimientos que ya se repiten durante la jornada. Tomar unos sorbos después de una reunión, rellenar la botella al volver al baño, beber al comenzar una nueva tarea o acompañar las comidas con agua puede crear señales más concretas que simplemente mirar una botella reutilizable.

También puede resultar útil cambiar de vez en cuando la botella de sitio. Si siempre está escondida detrás de la pantalla, colocarla temporalmente en otro lugar puede devolverle la atención que necesitaba.